lunes, 5 de octubre de 2015

Frases raras

La primera: Salir del armario, o salir del clóset (versión más americana). Que todos sabemos que es modismo para declarar de manera pública, notoria y voluntaria la homosexualidad. Y digo yo que son ganas de complicarse la vida. Si no los fabricaran tan grandes, nadie podría meterse en ellos y, por consiguiente, no habría necesidad alguna de salir.
Desde que se inventaron los vestidores (luego nos quejamos de la crisis), y por aquella manía de acaparar, los paseos para entrar y salir en busca de la prenda perdida se han convertido en asunto cotidiano. Y de esos trasiegos vienen estos efluvios. Con toda la carga de esnobismo (o exótico, quizás, mejor) que se la quiera adherir.
En mis tiempos solo había un ropero para todos. Y como uno fue pobre mientras vivió en medio de plataneras, sabe de casas (de medianeros) en las que ni siquiera eso: el cesto de la ropa, y punto. Como no había tele, las familias eran mucho más numerosas. Y en algunas, las prendas de vestir iban directamente del tendedero al recipiente aludido. Tú ignoras lo que costaba calentar la plancha. ¿Luz eléctrica? Sí, en el rabo de las vacas. Que no te engaño, el fluido eléctrico llegó a La Gorvorana al final de la década de los sesenta.
Como te iba contando, con el inconveniente de que cada cual de la prolífica prole agarraba los primeros calzones que le venían a la mano. Con lo que podías observar al mayor con los “huevos retrincados” (¿lo entendiste, no?) y al menudo con una holgura semejante a la que usan los beduinos en el desierto. Y éramos felices, tú.
Es por eso, y no por cualquier otro aspecto de los que se comentan por ahí, que antes nadie salía del armario. ¿Cómo lo iba a hacer? Era materialmente imposible.
La segunda se la debemos al señor Albiol, ese catalán barrendero que fue cabeza visible de la candidatura del Partido Popular. Dijo que en Cataluña hay miles de hombres y mujeres que quieren votar al PP, pero no lo saben. No me extraña que haya obtenido tan nefastos resultados.
Yo tengo a los habitantes de aquella Comunidad por gente inteligente. Y no solo en cuestiones económicas. Por lo que no concibo que haya nadie que pueda ser encuadrado es esa rara afirmación del exalcalde. ¿O lo sigue siendo? ¿Cómo es eso de que quieren votar a una formación política y no lo saben? ¿No saben, qué? ¿Cómo se vota o que mientras su mente le pide una cosa, el cuerpo se le desvía a otra plancha? O todos se están volviendo gallegos o el manual de instrucciones lo redacta directamente Mariano en sus ratos de esplendidez meridiana. Los tiene, sí, los tiene.
Y la tercera guarda relación con los viajes del Imserso. Oye, que cada cual defiende sus garbanzos. No está para bromas jugar con más de cien mil puestos de trabajo. Leí: “Los viajes del Imserso colgados del aire”. O lo que es lo mismo: Cogidos por los bajos fondos. “Un millón de jubilados sin destino”. Que te crees tú eso, intrépido reportero. Si no me da para llegar a Barcelona (que ya es el extranjero), me quedo en la Isla del Meridiano. Me mando unos higos de leche (si me pelan de los otros, también), agarro la cámara, me voy a Orchilla, o a La Dehesa, o a…
Ahora bien, y en serio, yo no sé de quién es la culpa en la chapuza de la adjudicación de los tres lotes. Intuyo que la inercia de haberlos adjudicado a Mundo Senior desde hace veinte años, debió confiar a los miembros de la mesa de contratación (me imagino que se denominará así) y ni miraron los papeles de un serio competidor: Mundiplan. Para subsanar el error (por cierto, no tengo conocimiento de que se hayan tomado cartas contra los responsables), a ese último le adjudican la joya de la corona (Islas Baleares y Canarias), pero Hidalgo, jefe supremo de Air Europa, Viajes Halcón, Globalia y los cuartos de baño de todas sus casas, piensa seguir recurriendo porque no está dispuesto a que le vuelen cientos de millones de euros en otra compañía (Iberia) o se trasladen por carretera en Alsa.
No les quedará más remedio, pienso, que proceder a la acreditación pertinente y comenzar el proceso de solicitudes. Los caminos de la justicia van tan lentos que cuando se produzca el fallo, los Presupuestos Generales del Estado, tan generosos como siempre, se encargarán de resarcir los entuertos. Y si hay que dejar para ese entonces a unos miles de viejos mirando pa´l palomo, se hace y santas pascuas. Que ya está bien de darse tono.
Bueno, mis estimados. Como Patricia Hernández sigue sin nombrarme viceconsejero de la Tercera Edad, mañana, si nada lo impide, aquí estaremos puntuales. A las seis de la mañana. De preferir otra hora, como no pienso levantarme, háganmelo saber y dejo programada la entrada.  Sean felices.