jueves, 11 de febrero de 2016

Otra menestra

He escuchado en diversas ocasiones pareceres de lo que debe enseñarse en la escuela. Son opiniones emitidas por los que jamás han tenido la oportunidad de ostentar la sagrada misión de sacar adelante un grupo de alumnos, pero que se erigen en pedagogos de la teoría del bien quedar. Creen algunos que el maestro es sustituto de todo, y de todos. En especial, de los progenitores. No hay asignatura que indique a los niños cuáles son los alimentos adecuados para una perfecta nutrición, es lo último que llegó a mis oídos. Ni otra, añado, que me asesore de cómo se colocan los pañales. Menos parirlos, debemos estar al loro en todas aquellas facetas que uno presupone al hogar de procedencia. Pero no, como no se ha exigido aún el carné de “padre-madre”, ahí deben estar los docentes al quite. Y así, en breve tiempo, van a escasear los adjetivos para calificar la labor de la ‘seño’. ¿No tiene comedor? ¿Y actividades extraescolares? Es que yo antes de las siete de la tarde no puedo recogerlo. Pues pónganse un tapón ‘ambos dos’, papá y mamá, en ciertos lugares de sus anatomías. Coño (mil perdones), que ya está bien.
Casimiro Curbelo está ahora de un activo desconocido. Tanto que ha encargado a ‘su’ senadora (la que insiste en tener un helicóptero) que proponga en Madrid todo aquello que él no tuvo tiempo en sus largos años de estancia en la capital porque otras ocupaciones podrían haberlo tenido entretenido. Y la disciplinada joven no se aparta un ápice del guión. Otra cantinela: “Todos los canarios debemos ser iguales”. Vale, presidente, pero matiza: ¿Iguales a quién? ¿A ti, por ejemplo? ¿En sueldo, propiedades, privilegios de los cargos? Después de no sé cuántas décadas de atesorar amplitud de miras para el descanso eterno, te vienes a enterar en 2016 de que la cesta de la compra, el combustible, la embotelladora de Taguluche, el acceso a Los Aceviños… Vamos, hombre.
Un funcionario del ayuntamiento de Cádiz estuvo seis años sin ir al curro pero no dejó de percibir un euro por al supuesto trabajo que tenía asignado. Viva La Pepa. El hecho me recuerda cierta anécdota. Una tarde fue un señor ya muy mayor al Consistorio de Puerto de la Cruz. Como lo vio cerrado se dirigió a un policía que había en los alrededores y le preguntó si no trabajaban en aquella franja horaria. El agente, de aquellos mayores que aún quedaban en la plantilla, socarrón en grado superlativo, le contestó que cuando no trabajaban era por la mañana, que por la tarde no iban. Es lo que hay.
Ni una más, hasta aquí hemos llegado, bramó Mariano. Lo malo era que el resto de la tropa jugaba en esos instantes al Candy Crush. El presidente en funciones, el que le dijo al rey que con él no contara pero que aconseja aún lo que debe hacerse para el bienestar y progreso de la madre patria, da por hecho con la proclama que de aquí para atrás sí que ha habido tela que cortar. Y mucha, para ejemplo de una acción política en la que todos debemos mirarnos. Sabido es que honradez y política son términos incompatibles. Como plasma y negociación. Qué poco te queda.
UPyD se apaga. Rosa Díez medita su reingreso en el PSOE. Me equivoqué, no volverá a ocurrir. Ha encargado al último que apague la luz. Al accionar el interruptor, habrá pasado a la historia un sueño de grandeza. Otra quimera rota. Se abre un paréntesis. A sus casi 64 años, es probable que no se incorpore como auxiliar administrativo en la Diputación Foral de Vizcaya. En sus extensos y variados cargos habrá consolidado suficientes complementos como para jubilarse anticipadamente sin mayores quebrantos económicos. Y me pasa por el magín: ¿Pidió Paulino Rivero el reingreso en la escuela de Ravelo?
Estuve hablando con un amigo hace unos días en el IES Los Naranjeros. De lo divino y de lo humano. Y colegimos que bastante debemos estar haciendo mal para que muchos de los que fueron nuestros alumnos hayan desviado sus caminos hacia la política. No, claro que no es malo per se. Pero abandonar los estudios universitarios, si es que acaso pasaron la prueba pertinente, por la golosina de un cargo público, me da –nos da– que la caza y captura de la papa fácil puede más que los atractivos de la preparación. Y lo que es todavía peor, comprobar cómo se arrastran (iba a escribir babean) con los ediles en cualquier evento (ya salió el palabro) para que los tengan presentes en sus oraciones, patético.
Como lo es, asimismo, la reseña que atisbo en Facebook con la duda del Partido Popular de Candelaria acerca de la viabilidad del parking de la Basílica. Y en la foto que ilustra la información, don Manuel Domínguez, presidente insular de dicho partido y alcalde mi pueblo en sus ratos libres o cuando intuye que pueden haber retratistas por los alrededores. Se viene destacando la agrupación local candelariera por sus quejas reiteradas ante la mala praxis, según ellos, de aquel grupo de gobierno en el consistorio de la Villa Mariana. Me parece bien, es su papel de oposición, pero poner por bandera a Manolo para un asunto de aparcamientos, manda narices. Y que este se preste a lucir palmito en la plaza  de los guanches, cuando aquí de gestionar instalaciones de ese tipo sabemos la tira con los dos mamotretos existentes, manda narices de nuevo. Aunque lo mismo el PP de mi pueblo le echa la culpa a Oswaldo y se queda tan ancho.
Hasta mañana.