viernes, 12 de febrero de 2016

Sordos

Hablaba hace unos días con unas gentes de San Juan de la Rambla. Y como jamás en mis conversas puede faltar el trasfondo político, surgió el tema estrella de toda charla que se precie: la gestión municipal. Sabido es que en cualquier acontecimiento lúdico-festivo se arreglan los asuntos pendientes a velocidad pasmosa, sin necesidad de apertura previa de los oportunos expedientes, sin la preceptiva redacción de proyecto alguno y, además, por adjudicación directa, que eso de pedir ofertas, nombrar una mesa de contratación y demás, dilata demasiado la obra.
Yo argumenté que el actual equipo de gobierno lo estaba haciendo bien. Y que a pesar de su minoría mayoritaria en el consistorio, va sacando adelante las cuestiones más perentorias del pueblo. Me extrañó sobremanera el desconocimiento total y absoluto de algunos de mis interlocutores acerca del actual organigrama corporativo, pues me espetaron que el montante de los honorarios de la alcaldesa y concejales era superior al que hubo en la segunda parte del mandato anterior (Tomás y Marco o Marco y Tomás). Y ya, en el colmo de todos los despropósitos posibles, tuve que soportar el vacuo argumento de que carecían de la preparación suficiente para ostentar sus cargos.
Fue duro, pero la vena de maestro no se me ha olvidado, explicarles que Fidela cobra su sueldo de jubilada, que aparte de su condición de profesora de matemáticas posee una riqueza intelectual que ya bien quisiera el resto de la grey política. Que Cayetano, el primer teniente de alcalde, sigue dando clases en un instituto de Puerto de la Cruz, trabajo por el que percibe una remuneración… Simplemente, no lo sabían, lo ignoraban. Pero cobrarán por otros conceptos, me argumentaban cuando veían destruido su castillo de naipes. Puede que por asistencias a las sesiones de los órganos pertinentes, pero no por ello se van a hacer ricos ni alcanzan por asomo un porcentaje equivalente al que poseían los siete que les precedieron.
Ustedes voten, concluí, por quienes estimen conveniente, por amistad, por familiaridad, por ir a echarse juntos los vasos de vino o por pura conveniencia, pero infórmense antes de soltar lindezas de tal calibre, porque la ignorancia se cura con algo tan simple como ir por el ayuntamiento y pedir todas las aclaraciones a cuantas dudas se les planteen. Las actas de las sesiones plenarias, verbigracia, son documentos públicos, al alcance de cualquier interesado.
Si no hay peor ciego que el no desea ver, no existe mayor sordo que el que no quiere oír. Sentencia que me viene como anillo al dedo para dedicar unas líneas a otra de las iniciativas del ayuntamiento ramblero: la celebración de bodas mediante el lenguaje de signos. Y será Cayetano Silva (a quien solo conozco de vista, que se dice, con el que he intercambiado cuatro frases en dos o tres encuentros casuales, pero como debe ser familiar de una exalumna –Águeda– quedan aseguradas la máxima garantía y la plena confianza) el que celebre tales ceremonias. Desconocía yo que se había especializado en esta modalidad comunicativa por mor de su profesión docente. Hecho que le confiere un plus añadido en una labor tan encomiable como vocacional.
El responsable de la Hacienda y el Patrimonio (mi admiración y reconocimiento por demostrar que en cuestiones de tiempo querer es poder) ha sido felicitado por la Fundación Canaria para el Sordo (Funcasor) y por la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Canarias  (Fasican). Porque, entienden, el no depender de la ‘traducción’ de un intérprete crea una relación más directa, un trato más cercano, un modo tangible de interactuar.
Sé que los amigos de la charla no me leen. Ni están por la labor. Mi pasado socialista en el ayuntamiento realejero pesa como una losa y constituye un asidero para los que carecen de argumentos. También deberé pagar, a tenor de lo visto, por los posibles deslices de Zapatero. Sin concederme el beneficio de participar con la cuota mínima en los aciertos. El que sabe, sabe; y el que no, para maestro de escuela. Pero cuando tenga constancia de la primera celebración, pienso darme un salto a San José. Lo más seguro es que no me los encuentre, porque estos hitos serán tildados de boberías por los que añoran otras formas, otros procederes.
Felicidades, Cayetano. Mi enhorabuena al pueblo de San Juan de la Rambla por ser pionero en una faceta que ojalá se expanda hasta constituirse en un hecho normal y cotidiano. A lo peor no consigo atraer el voto de los susodichos, que eran socialistas de toda la vida. ¿O no lo hemos escuchado? Aunque viene bien que te hayas especializado en la cuestión que se deja comentada, porque lo mismo, a través de dicha particularidad, logramos destupirlos. Y a buen entendedor…
Hasta la próxima.