lunes, 15 de febrero de 2016

Gatuperio

Podía haber titulado este post, simplemente, como ‘Moción de censura’. Por la enésima, esta vez en La Victoria. La noble patria chica de mi buen amigo Manuel Afonso Carricondo. Quien deberá hallarse avergonzado del circo vivido en el salón de plenos del ayuntamiento. Cuyo desarrollo se convirtió en una matanza. Para honor y gloria de otro amigo, Ignacio Rodríguez Jorge, alcalde (que en verdad debía haber escrito con enormes mayúsculas) de la población vecina. Chiquita diferencia.
No tengo el gusto de conocer ni a los censurados ni a los censores. Y a tenor de lo leído y visto a través de las redes, ni falta que me hace. Porque, todos, incluidos medios de comunicación, se sumaron a una fiesta que, a mi modo de entender, solo fue el postre o el colofón de lo que se venía fraguando bajo el auspicio y beneplácito de otros actores. Los presentes en la sesión del pasado viernes eran meras marionetas. Y perdóneseme la vena titiritera. Los que manejaron los hilos, también presentes, ocupaban otros asientos y otras posiciones.
Indicarles a estas alturas que yo me limito a emitir por escrito opiniones no tiene sentido alguno. Y estas (las opiniones) son libres como el viento. Pero los hechos son sagrados. Algo tan elemental y que, parece mentira, olvidan algunos periodistas cuando agarran una alcachofa o se sientan ante un teclado a elaborar una crónica del ‘suceso’.
Se lucieron Diario de Avisos y La Opinión, en sus versiones digitales, cuando incluyeron a Fermín Correa en el fichero socialista. Ni adrede la coincidencia de ambos periódicos. Luego, tras la pertinente ampliación, que se supone deba corregir los posibles errores de las prisas, más juicios de valor que no deberían tener cabida en el hecho que se narra y que requiere una descripción aséptica de la noticia.
¿Vergüenza democrática? ¿La política llegó a extremos intolerables? No, dejen tales sentencias para otros foros. En La Victoria no hubo más que la constatación de una realidad social. El bello pueblo se convirtió en el espejo de los trafullos cotidianos. Y lo de Fermín, el colofón a un periodo de caza. El hombre quiso morir matando. Pero jugaba en notoria desventaja. Debía batirse con los expertos tiradores de mira telescópica que abundan en mi tierra (canaria), más concretamente, en mi norte (tinerfeño).
El abordaje del consejero (Clavijo sabrá de qué) Haroldo se fraguó mucho más allá de las lindes victorieras. Fruto de muchos chanchullos tamizados bajo un marcado compromiso católico y sin barnices pornográficos. No, que no estoy espeso. Hoy me dio por escribir para aquellos que leen líneas, entre líneas y por arriba de las líneas.
Quizás te pueda ayudar con mi visita-consulta a los que más saben. Acepciones de chanchullo: manejo ilícito para conseguir un fin, y especialmente para lucrarse (DRAE). Y otros: acción de una persona o acuerdo secreto entre varias personas para, de forma poco clara, conseguir un beneficio sobre un asunto en perjuicio de otros; negocio ilícito, tejemaneje para obtener alguna ganancia. Los instigadores, por acción o por omisión, la tendrán (la ganancia), a buen seguro. Aunque deban, por segunda vez, renunciar a ciertos principios intocables (salvo cuando hay pasta; blanca, negra o marrón, que para casa nada pesa), incluidos los pornográficos antes aludidos. Porque, y vuelta al chivato, pornografía es un tratado acerca de la prostitución (acción y efecto de prostituir, también el reflexivo): Deshonrar o degradar algo o a alguien abusando con bajeza de ellos para obtener un beneficio. ¡Ay!, Federico, eres un alma en pena, un pobre diablo. Claro, al lado de. Odiosas comparaciones.
Las ambiciones desmedidas implican estas consecuencias. Siempre habrá quien salga impoluto, el guapo de la película, la mano que mece la cuna, y a otros les corresponde el trabajo sucio, estilo Harry. De la conjunción fue víctima el anterior pacto, el de la escalera.
Se abre un nuevo horizonte en el que se prestará especial atención a los vecinos (¿?), la formación continua (¿¿??) y poner en marcha acciones para generar empleo (¿¿¿???). Pues hasta ahora solo ha habido desgobierno, parálisis, incapacidad. Vamos a ver si nos aclaramos, Haroldo: ¿No estuvo contigo Fermín en el mandato 2011-2015 en un pacto para desbancar al PSOE, que fue el más votado (2720 votos, 6 concejales)? ¿Cómo argumentas ahora lo contrario? Te pareces a José Manuel Soria en tus planteamientos. ¡Ah!, los contactos con Domínguez te van inoculando el gusanillo. Vale.
Y Leo es, qué paradoja, un valiente que ha salvado al pueblo. ¿Al pueblo o a ti? Si aplicamos tus mismos criterios habremos de convenir que es, igualmente, un incapaz paralítico. Mira, yo añado más, es un aprovechado. Y no necesito recurrir a citas bíblicas ni a platos de lentejas. Para eso están los chanchulleros.
No solo es ya inepto sino que serás generoso al asignarle competencias. Un rayo divino lo iluminó y se va a bastar para… aparentar justificarse un sueldo. ¿O no? “Me han llegado a desear un cáncer”. ¿Y no te frotabas las manos cuando era tu superior, hace ocho meses, la diana de lenguas viperinas? Te salvó tu disciplina, porque esta pasada semana volviste a ser el chico dócil por mor de un nuevo milagro. Sigue obedeciendo y tendrás el futuro asegurado. Un consejo, no obstante: Imita al nuevo alcalde en todo lo que puedas y una día llegarás a ser asesor como él.
Tantos lodos y sin llover. Como caigan cuatro gotas. Un diluvio es lo que haría falta para que limpie toda esta porquería. Vaya manera de emponzoñar la política.
Má, ese hombre es malo y me está diciendo cosas. Ya no me junto. Haces bien, mi niño; ¿ya te lavaste y te pusiste los calzoncillos limpios? Vaya con esta nacionalidad ultraperiférica.