miércoles, 25 de mayo de 2016

Bastante que me alegro

El hecho de escribir siempre estará sujeto a todo tipo de miradas e interpretaciones. Cuando uno se atreve a publicar cualquier contenido y exponerlo al juicio del potencial lector a través del medio que tenga a su alcance, sabe que habrá quien no le preste la más mínima atención. Pero debe barajar la posibilidad de que el titular enganche y consiga que algún atrevido eche una visual al resto de la información. Planteamiento que me vale, sin lugar a dudas, para los artículos de opinión. Y extiéndelo, si te place, a los denominados mixtos o híbridos: entrevista, crónica y crítica.
Este pasado lunes, con motivo de la celebración de la tradicional romería en mi pueblo, los periódicos tinerfeños publicaron reportajes del acto festivo con amplio despliegue fotográfico. Y un servidor, que no se alonga a un periódico (para plasmar pareceres) desde hace bastantes años en que finiquitó su etapa de colaborador, también acudió a las versiones digitales para husmear. Manía tan válida como la del que se sumerge cada mañana en las notas necrológicas y mira en primer lugar el final de la esquela por si entre los señalados hay alguno de los alrededores. No, qué va, sobre todo (que no sobretodo) cuando en el bar se echa el cortadito.
Y ese día, 23 de mayo de 2016, en Diario de Avisos, unas perlas:
“Prevaricar es un delito que castiga a quien a grosso modo dicta una resolución arbitraria a sabiendas de que esto es así”. De un artículo de opinión. El autor es lo de menos. Y mira que he prometido en este blog dejar este asunto aparcado. Pero no puedo, es algo superior que me enerva y me hace saltar sin remisión. Esta vez fui a otra fuente de consulta: La Fundéu BBVA. Y hallé:
La locución latina grosso modo nunca va precedida de la preposición a.
Grosso modo es una locución latina que significa ‘aproximadamente’ o ‘a grandes rasgos’. A pesar de lo extendido de su uso, es siempre incorrecto anteponer la preposición a, según se afirma en el Diccionario panhispánico de dudas.
Así, en una frase como «Estas consideraciones, a grosso modo, demuestran la hipótesis apuntada» debió decirse «Estas consideraciones, grosso modo, demuestran la hipótesis apuntada».
Y ya que estoy, y por el mismo precio [Del blog Errores y erratas, de Carlos Otto]:
Ay, esos latinismos. Quedan muy bien… siempre que se digan correctamente. Y hoy, precisamente, me acuerdo de dos que la gente rara vez suele usar como es debido:
Motu proprio. Aquí el primer error es empeñarse en plantarle preposiciones delante. Ya he escuchado y leído de todo: “de motu propio”, “por motu proprio”… Conviene recordar que estamos ante una expresión latina en ablativo, con lo que la preposición ya viene implícita en la traducción. Así, no diremos “de motu proprio” ni “por motu proprio”, sino simple y llanamente motu proprio (por movimiento propio/por iniciativa propia). Por cierto,  el segundo error es omitir una r: es motu proprio, no motu propio.
Grosso modo. En este caso ocurre algo similar. Por lo general, mucha gente dice “a grosso modo”, cuando lo cierto es que nos encontramos, de nuevo, con un sustantivo y adjetivo declinados en caso ablativo, con lo que la preposición va implícita. No es correcto decir “a grosso modo”, sino grosso modo (aproximadamente/más o menos). Por cierto, que aquí tampoco hay que olvidar ninguna s: decimos grosso modo, no groso modo.
Lección baldía de maestro jubilado. Y no me apuesto los 50 céntimos. Seguimos con Diario de Avisos, misma fecha.
La romería (San Isidro y Santa María de la Cabeza) se celebró este domingo próximo pasado (22 de mayo). Este año se adelantó una semana por la coincidencia con la Festividad del Corpus de haberla llevado a cabo, como es ya tradicional, el último domingo del mes. Eso escuché. Que mis conocimientos religiosos no alcanzan la luz de cruce, ni el cuarto de luz. Otro hecho significativo fue que la XLII edición del Festival de las Islas, previsto para la noche del sábado 21, debió ser suspendida por la lluvia.
Como el gremio está como está, amigo Salvador García Llanos, presidente de la Asociación de la Prensa de Tenerife, y no hemos escarmentado con ‘anécdotas’ de años idos (algunas mataron al que estaba vivo y coleando, otras inauguraron obras antes de tiempo…), la inveterada costumbre de cerrar páginas del fin de semana a ser posible desde el viernes y no estar al loro para prever circunstancias adversas (las meteorológicas, por ejemplo), dio lugar a que pudiésemos leer estos fragmentos (entresacados del nudo informativo):
“Miles de personas, entre vecinos y turistas celebraron, como cada último domingo de mayo, la popular romería en honor a San Isidro declarada de Interés Turístico Nacional.
Carrozas, carretas tiradas por yuntas de bueyes, tractores agrícolas, además de diversas agrupaciones folclóricas locales, a las que se suman las siete que participaron el sábado en el XLII Festival de las Islas representando a cada una de ellas, tampoco quisieron perderse esta cita con las tradiciones.
El último domingo de mayo los realejeros tienen una cita con las tradiciones que no deja a ningún asistente indiferente. Y este año tampoco defraudó”.
Lo manifestado al inicio: Bastante que me alegro.