martes, 2 de agosto de 2016

Otra piscina municipal

Lejanos quedan los tiempos en los que aquella ‘pileta de Moscú’ fue motivo de conversación, no siempre bien ponderada, en los mentideros políticos de la Villa de Viera. No invitaba el clima panzaburrero de los contornos a sumergirse en las entonces frías aguas de la nueva instalación de 25 metros. Los más osados alegaban que José Vicente la había construido para que le quedara bien cerca de la casa.
Pero todo mejora y poco a poco se fue notando el avance. Las respectivas corporaciones emprendieron el camino adecuado para ir dotándola de mejores servicios: cubierta, climatización, vestuarios, acceso para minusválidos…
Y quién me iba a decir a mí que esa silla que observas en la fotografía sería el vehículo que en estos días me baja al liquido elemento. Aunque había sido usuario en pretéritas ocasiones, y por diferentes motivos, la reciente retirada del vendaje y escayola que inmovilizaba mi fractura de calcáneo, supuso el inicio, por indicaciones del traumatólogo, de las primeras sesiones de rehabilitación: caminar en el agua. Que no sobre las aguas, como llevara a cabo cierto tocayo unos siglos atrás. No alcanzo yo temeridades tales.
En ello estoy con las ayudas inestimables de Orlando y Julián. Accedo por la parte trasera (hay aparcamientos y atajo importante) y en un santiamén me hallo al borde y dispuesto a utilizar el asiento que me sumerge en los confortables 26 o 27 grados. Hay que cogerle el tranquillo, no te vayas a creer, porque cuando da la curva te entra un cosquilleo en la zona averiada. Pero al par (o tres) de bajadas y subidas, prueba superada.
En ocasiones anteriores (saben que esta manías de dar pareceres me viene de lejos) he tenido la oportunidad de plantear que el pueblo ya necesita otra piscina. Tengo mis razonables dudas con el pabellón que lleva el nombre del buen amigo Basilio, pero no atisbo que exista otra instalación deportiva en el municipio con mayor ajetreo que esta que ahora frecuento por motivos estrictos de salud. Y que conste que estoy allí a las ocho y poco de la mañana. ‘Petada’, que se alega con las modernidades.
Como Manolo no me presta el más mínimo caso (la verdad es que no tiene tiempo porque las sesiones fotográficas son maratonianas), desvío el presente comentario hacia el concejal de deportes. Lo mismo Benito lo toma en consideración. No tendrá rentabilidad económica, pero social…
El equipo de gobierno, que disfruta de generosa mayoría absoluta merced a la debacle electoral de CC, bien haría en reconocer que la promesa electoral del hipódromo debe ser aparcada. Y quitarle al alcalde el exceso de humo en la cabeza. Bajarlo a la tierra y señalarle sin tapujos que el mundo de la hípica es deporte elitista. Que mantener un caballo es más caro que tener varios coches en casa. Que come más que tres hijos y que no está el pueblo para dispendios tales.
Sí, ya sé que me saltarán a la yugular unos cuantos. Pero no me voy a bajar del burro. O de la yegua. Los Realejos no necesita un hipódromo. Si fuera menester un centro hípico, el ayuntamiento debería limitarse a planificar el lugar y los terrenos pertinentes para que el PGO lo materialice. A lo peor está ya contemplado. Y que el resto corra de la mano de la iniciativa privada. Que, a buen seguro, encontrará en el PP un eficaz colaborador.
Lo que urge en Los Realejos es una nueva piscina. Olímpica, de 50 metros. No solo lo agradecerían los muchos deportistas. Que verían facilitados horarios de entrenamiento y no estar permanentemente sujetos a otros dictados emanados de la importante demanda. Además, podría compaginarse la utilización de ambas con lo que se incrementaría el potencial de practicantes en la diferentes modalidades acuáticas.
Por otra parte, es innegable que la esperanza de vida se ha incrementado hasta límites en que se alcanza la jubilación en unas condiciones físicas que permiten mover los esqueletos hasta mucho más allá de los setenta. Y como los médicos no descansan a la hora de enviar a sus pacientes a nadar (si saben que en el pueblo de procedencia no existe, a caminar), el éxito de ocupación estará más que asegurado.
El triste ejemplo portuense nos debe hacer recapacitar a la hora de establecer prioridades. Que no todo es fútbol. Por cierto, ¿cuántos campos hay? Incluyan el Iván Ramallo, a todas luces infrautilizado. ¿Recuerdas, Oswaldo, cuando dijiste en la inauguración que se usaría las 24 horas durante los 365 días del año? Yo, sí, como si fuera ahora.
En fin, casi todo está dicho. Y escrito. Por enésima. Me queda otra posibilidad y es que esta propuesta sea asumida y llevada a sesión plenaria por los grupos de la oposición. Si es rechazada, les resta el poder plasmarla en los próximos programas electorales. Y si es aceptada, aunque el grupo de gobierno se apropie de la iniciativa y acabe por considerarla como propia, los realejeros saldremos beneficiados. Todos, niños, júniores, séniores, jubiletas y viejitos a más no poder.
Hasta mañana. Cuando me estés leyendo, yo estaré en el vaso. Que no con el vaso.