martes, 23 de agosto de 2016

Pobre neurona

Creía yo que la única en funcionamiento me duraría unos doscientos años más. Pero, como mi viejo ordenador (me pide un cambio a marchas forzadas), el periodismo y la política me traen por el camino de la amargura. Recuerdo aquellos lejanos años en que uno se levantaba con toda la ilusión del mundo y se iba a ejercer su labor en un centro docente. Y siempre estaba el atravesado de turno que intentaba sacarte de tus casillas.
Ahora, como pruebo a seguir tomándome las cosas en serio, me asomo a los digitales informativos y siempre tropiezo con el inconveniente que te pone de mal humor. Como el graciosillo de Rajoy. Que vino a soltar otra de sus lindezas y no sabe si habrá gobierno cuando arranquen las olimpiadas en el año 2020. Siempre dispuesto a pedirle prisas a los demás, solo se acelera cuando sabe que las cámaras captan sus elegantes andares. Ridículo. Se han inventado una nueva modalidad: la abstención patriótica. Viene a significar que todos los que no lo votamos, nos taponamos cuantos agujeros puedan darnos norte del exterior y dejamos que siga haciendo lo que le venga en gana. Como persistir en los mordiscos a la hucha de las pensiones, incremento de la deuda, recortes salariales…
El ayuntamiento de Arrecife (y va la segunda) ha abierto un expediente de penalidades a la empresa Urbaser, la encargada de la limpieza viaria y recogida de residuos. Comprenderás que me dejó patidifuso eso de las penalidades. Que debe ser sinónimo de calamidades, desgracias o reveses. Uno se imagina que la pretenden penalizar o multar por una incorrecto cumplimiento del pliego de condiciones. Pero no ve al gerente de la susodicha de rodillas y con los brazos en cruz en medio de la Avenida Marítima o en la playa del Reducto y sosteniendo El Quijote en la izquierda y la Biblia en la derecha. Es decir, pasando unas terribles penalidades.
Tremendo susto me llevé al leer que ciertas obras que se efectúan en San Juan de la Rambla han supuesto un avance en la mejora de la villa realejera. Por un instante soñé que Manolo, rodeado por su equipo de gobierno, atravesaba el Barranco de Ruiz y clavaba la bandera municipal, o el pendón, en los aledaños de la Rambla de los Caballos para luego seguir su incontenible avance hacia Las Aguas y San Juan. A punto estuve de llamar por teléfono a la familia para que se viniera unos días a la Villa de Viera no fuera que en la refriega sufrieran algún percance. Lee tú y desengáñate si crees que voy de farol: http://www.canarias24horas.com/portada/tenerife/item/53826-buen-avance-de-las-obras-de-mejora-que-recorren-la-villa-realejera. Mi alcalde es mucho. Tiene un espíritu tan expansivo que un día de estos se sale de su propio cuerpo. O de la fotografía.
Qué bueno es nadar fuera del agua. Y si es en un chiringuito, mejor. Como en Las Teresitas. Me recuerda este asunto algo que comenté hace un año, más o menos, acerca de La Graciosa. Ya lo expresé hace unos días en otro comentario. Y me trae a la memoria el viejo dicho de amor no quita conocimiento. Ya está. Si no lo entendiste es que no sigues la actualidad.
Digo yo que si se llaman tortugas boba será por algo. Y me cuestiono que si un ejemplar es rescatado en la isla de El Hierro y tras el proceso de recuperación la sueltan en Agaete, ¿cómo demonios se las va a arreglar para encontrar ella sola su residencia? Y como cada acción para devolverlas a su hábitat se rodea de una parafernalia de mil pares de narices, el contacto con el líquido elemento debe suponerles terrible trauma. Entre cámaras, políticos, chicos de las escuelas y cientos de espectadores, el estrés de los pobres animales les hará peligrar rumbo y deriva. Hace poco escuché a un especialista en la materia que esas sueltas deberían ser por la noche, sin ruidos y sin molestias. Pobre caretta caretta.
Ningún vecino a día de hoy me ha parado por la calle para decirme que está preocupado por el pacto de gobierno, ha manifestado el alcalde portuense. Don Lope, antes responsable de la gestión que ha desembocado en la penalización o recorte de un millón de euros en los presupuestos locales (ahí es nada para cómo están las calles y los servicios municipales), debe vivir en una nube. O a lo mejor su neurona está en peores condiciones que la mía. Menos mal que el turismo es fiel a pesar de todos los pesares. Será Loro Parque, será Playa Jardín, será lo que queda del Lago o será la intervención divina. Y las comisiones ejecutivas insular y regional del PSOE, de vacaciones. Quizás en el Puerto.
Mañana haremos 1900. Lo pienso celebrar comprándome otro ordenador. El que tengo, un viejo Pentium, sistema operativo Windows XP y 960 MB de memoria RAM es más lento que Mariano formando gobierno. Y como el antivirus se empeña en no dejar pasar ni la más mínima intrusión… Y qué te voy a contar yo si tú tienes una máquina. Hasta más ver.