sábado, 15 de octubre de 2016

Turismo y Folclore (XV)

Significado de la Embajada del Carnaval a Alemania, FITUR y otras ferias y manifestaciones, tanto en sus aspectos generales, como en el particular de la muestra folclórica que conllevan. ¿Qué se comenta con respecto a este apartado? ¿Es suficiente lo que se oferta? ¿Se hace bien o se sale del paso?
La Embajada del Carnaval a Düsseldorf (Alemania) es importantísima, y bien lo sabes tú, que tuviste la oportunidad de participar en ella. La promoción que se ha venido realizando de la isla en general, y de Puerto de la Cruz en particular, ha dado unos magníficos resultados. Las relaciones con los medios de comunicación (prensa, radio y TV), y con todo tipo de entidades, son y han sido inmejorables. Son muchos millones de personas los que contemplan a través de TV, el paso de la carroza que representa a la isla en los tres cosos en los que se participa: Düsseldorf, Neuss y Munchen-Gladbach.
El carnaval alemán está "montado" por gentes con un elevadísimo poder adquisitivo. Por eso Tenerife y Puerto de la Cruz se promociona a muy alto nivel. Ese altísimo poder económico se traduce en atenciones a la embajada tinerfeña, que son dignas de elogio. De este intercambio se han venido consiguiendo grandes logros, traducidos en miles y miles de visitantes.
A FITUR acudíamos  con stand propio hasta hace tres años. Al cambiar la estrategia de la feria y disponer Tenerife de un único espacio, la Consejería de Turismo lo distribuye entre todas aquellas entidades que acuden.
De esta suerte, lo hemos compartido con el Patronato de Turismo del Cabildo Insular y la experiencia ha sido muy interesante.
En la mayoría de ocasiones que se celebra una feria, no solo Canarias, sino que es práctica generalizada, se lleva una representación de música folclórica. Estos grupos actúan en la propia feria y en aquellas actividades paralelas que se organizan. A título de ejemplo, noches de Tenerife en Bilbao y Madrid, a las que acuden delegados de agencias de viajes, periodistas, políticos, gentes del mundo del espectáculo, etc. En la mayor parte de las promociones, los grupos amenizan cenas, veladas, cócteles... Asimismo, es normal el acudir con productos típicos, tanto en el aspecto gastronómico como el de la artesanía.
El problema de la representación que se lleva a estos eventos es que solo puede ser, en casi todas las ocasiones, una minoría. Es imposible llevar a un grupo completo (que, probablemente, pueden ser entre 30 y 40 personas). Por eso no se lleva una muestra de folclore puro. Aparte de que es imposible, con toda probabilidad no llegaría a calar en la gente. Es un folclore, si se quiere, "light", con una clara vocación de amenizar, entretener; una mezcla de música canaria popular (lo que algunos llaman canción canaria), con aquellos aires más característicos y que, a buen seguro, son los que han trascendido el límite geográfico del entorno insular.
¿Qué ocurre con las actuaciones en lugares públicos (Plaza del Charco, Plaza de la Iglesia, Día del Turista, Lo Divino...? ¿Se realizan bajo el auspicio del CIT?
Nosotros hemos "trabajado" el folklore en varias ocasiones. Nos percatamos de que en las actuaciones en la Plaza del Charco, la gente acude y participa activamente mientras el grupo correspondiente ofrece su servicio. Pero, desgraciadamente, lo hemos tenido que suspender por falta de presupuesto.
En el CIT es unánime la opinión favorable a este tipo de actividades, pero la cruda realidad económica nos ha hecho desistir.
Este año hemos celebrado el I Certamen de Lo Divino, en el que han participado nueve grupos, y muchos no lo han podido hacer por acudir fuera del plazo de inscripción.
Las actuaciones se han realizado en tres lugares diferentes de la ciudad: Avenida de Colón, Plaza de la Iglesia y Plaza del Charco. Nos encontramos con algún problema, quizás por falta de coordinación entre las diferentes entidades que organizan actos por estas fechas. A título de ejemplo, en un día determinado se coincidió en que mientras un grupo actuaba en la Plaza de la Iglesia, justo enfrente, en el Hotel Marquesa, había, asimismo, música en vivo. En otro, se simultaneaba otra actuación en la calle con un concierto de la Coral Reyes Bartlet en la Iglesia.
Hace falta una mejor organización y comenzar a planificar desde mucho antes, para no encontrarse con estos inconvenientes. Si evitamos las coincidencias, ampliaremos la oferta.
(Le hago un inciso para comentarle propias experiencias en estos días. Mientras actuábamos en el Bar Dinámico, contratados por Pamarsa, en el otro costado de la Plaza del Charco, un grupo, con la megafonía "a toda pastilla", realizaba su trabajo de animación para el Ayuntamiento. O mientras actuamos, en otro día, en el lugar que lo hacía el grupo que antes cité, justo enfrente, un Restaurante con altavoces hacia la calle y hacia la plaza ponía su música con el volumen al 10).
Es una lástima que estas interferencias se produzcan. Si hubiese un mínimo de coordinación, se podría diversificar la oferta, con lo que ganaría el visitante. Y es digno contemplar la cantidad de gente que se reúne, que participa y colabora, y que, en suma, pasa un rato agradable. No solo ya con los villancicos de turno, sino también contemplando, con cierta incredulidad, el "Baile del Niño", interpretado por un grupo de matanceros, que, a ritmo de tajaraste, evoca un pasaje con varios siglos de antigüedad, y que al llegar cada Navidad, rescatan del baúl de los recuerdos.
Reconoce Arnoldo que el ir cada uno por su lado, queriendo, tal vez, hacer más que el otro, solo viene a perjudicar en vez de beneficiar.
¿Alguna labor a destacar en establecimientos hoteleros?
Sin conocerla directamente, alude a la labor que se lleva a cabo en el Hotel Tigaiga (de la que se hablará en otro lugar del presente trabajo) y de la que el autor del mismo "algo" conoce.
En otros establecimientos sí se ofrece folclore con grupos reducidos, muchas veces intentando escapar.
(Comentamos largo rato acerca de lo complicadísimo que es el que un hotel o restaurante contrate si se puede llamar así a las cuatros perras que pretenden pagar a un grupo de más de 20 personas. Solo quieren unos cuantos tocadores y, como mucho, dos parejas de baile. Y con eso, les puedo asegurar, no se puede realizar una digna labor; ni siquiera una mediocre labor. Son experiencias vividas por quien esto suscribe. Es el peligro de la imagen distorsionada que enviamos fuera de nuestras fronteras)
¿Se adultera el folclore cara al turismo?
Con respecto a las limitaciones que antes comentábamos, sí. Pero también entiendo que el folclore puro no existe. Como todo en la vida, está sujeto al progreso. Los Sabandeños, vaya como ejemplo, no lo utilizan tal y como se interpretaba tiempo ha; sin embargo, no podemos dejar de atribuirles un mérito importantísimo en la promoción que a todos los niveles han realizado.
Hablamos de lo que le ocurre al lenguaje, por establecer un símil, y llegamos a la conclusión de que peor sería, en todo caso, el no ofertar nada.
(En ese momento me vinieron a la memoria las palabras que me indicó Benito Cabrera en la entrevista que le realicé: Aunque lo hagan mal, déjalos estar; mejor ahí, que en otro sitio; mejor así, que nada.)
¿Se vería bien la posibilidad de ofertar algo más, como pueden ser comentarios sobre la vestimenta, temas que se interpretan...?
Sí, desde luego, pero dependiendo del tipo de público. Puede haber congresos, convenciones... cuyos asistentes lo demanden por su mayor índice de preparación. Esto se ha constatado en más de una ocasión. Pero siempre siendo comedidos. No se puede recargar demasiado. Hasta sería preferible el que se les indique que si alguien estuviera interesado en algún detalle en particular, que lo plantee a continuación de la actuación. Es interesante, sí, pero todo en su justo término.
¿Alguna otra cosa?
Es curioso cómo el extranjero pregunta por el flamenco. Sigue relacionando España con esta única faceta. Lo había en el Tablao Martiánez, pero hace tiempo que cerró. Solo queda una pequeña muestra en El Lago.
Me indica que las romerías constituyen un capítulo atractivo para el turista. Solicitan mucha información al respecto. Existe gran cantidad de folletos y programas sobre el particular. La de La Orotava y San Benito (La Laguna) son las de mayor renombre y popularidad. Aunque hay otras muchas que también interesaría comenzar a propagar.
Hubo, recuerda Arnoldo, en los primeros años de la década de los sesenta no recuerda exactamente el año un Congreso Mundial del Skal-Club, que se celebró en Puerto de la Cruz. Se reunió la flor y nata de los profesionales del turismo mundial. Por tal motivo, se organizó una romería en la Avenida de Colón. Fue un acontecimiento muy "sonado", y que supuso un magnífico trampolín de lanzamiento para Puerto de la Cruz. De este hecho ha quedado constancia en el programa de TVEC "30 años de historia", que en estos días se ha venido emitiendo...
También hablamos de otras cosas. Pero lo realmente importante ha quedado reflejado ya. En algo más de una hora de conversación, desgranamos aspectos del turismo y el folclore.
Afuera, en la Plaza de la Iglesia, los "viejitos" siguen, unos al sol y otros a la sombra. Los primeros, haciendo acopio de lo que en sus lugares de origen les está vetado por estas fechas; los segundos, asombrados aún de que se acabe el año y con este "solajero". Son las incongruencias del fenómeno turístico
Cuando el sol se oculte allá por el poniente, quizás irán todos, los unos y los otros, a la otra plaza, a la del Charco, a escuchar a algún grupo folclórico que, por estos días tan entrañables, han cambiado isas, folías y malagueñas por los villancicos de siempre, esos que nos recuerdan hasta la saciedad de sublimes conceptos que solemos olvidar con pasmosa facilidad.
Allí, al arrullo del oleaje del cercano muelle y al amparo de la ñamera del otrora Charco de los Camarones, recordaremos todos, ellos y nosotros, qué bonito sería hacer Navidad todo el año.
(Continuará)