martes, 22 de noviembre de 2016

Violentómetro

Nos señala el DRAE que visibilizar es hacer visible artificialmente lo que no puede verse a simple vista, como con los rayos x los cuerpos ocultos, o con el microscopio los microbios. Transcrito lo cual, entiendo que no siempre se está utilizando el verbo transitivo en cuestión con la adecuada corrección. Valga a modo de lección gratuita porque entiendo incompatible el cobro de la pensión con otros ingresos.
Interesante me parece la iniciativa del área de Bienestar Social del ayuntamiento portuense que ha sido bautizada con el vocablo que da título al presente artículo (de opinión, que parece una perogrullada, pero que aún, a estas alturas de tan larga trayectoria, es conveniente destacar). En la imagen vemos (advertimos, distinguimos, contemplamos, percibimos, descubrimos, vislumbramos, avistamos, pero no, entiendo, visibilizamos) al concejal responsable con el artilugio en la mano. Me refiero, claro, a esa especie de termómetro que debe medir la temperatura de tu violencia (del ‘cabreo’), definir la situación, poner nombre a lo que ocurre, percatarse del nivel de la agresividad e intentar acabar con las conductas que provocan esas pérdidas de control.
Se está llevando a cabo con alumnos de los institutos del municipio, y colaboran los estudiantes de Trabajo Social de la Universidad de La Laguna, en sesiones semanales. Obvio el aspecto dirigido hacia el sórdido mundo de la droga y fijo mi atención en las acciones relacionadas con la gestión emocional y entrenamiento del autocontrol. Leo en la información aparecida en prensa que “determinados alumnos tienen dificultades para gestionar las emociones negativas, como la ira, la rabia, el estrés y la frustración”.
Tras el agradecimiento al profesorado por su implicación en el proyecto, “se espera que nuestros jóvenes se den cuenta de que los límites son necesarios para una buena convivencia y para la salud física y mental”. Loable, insisto.
Como el ayuntamiento portuense aparece, junto al realejero, en la lista de donantes, vía publicidad, a cierto canal televisivo, de ámbito bastante reducido en cobertura pero de una enorme pasión verbal, que practica ilegalmente el terrorismo de las ondas, que extorsiona y amenaza, que vilipendia y coacciona y el más amplio etcétera que insultos, injurias, agravios, ofensas, humillaciones, ultrajes, desprecios, escarnios, mofas… puedan caber en mentes perversas y en lenguas de triple filo, sería muy conveniente de que se extendiera el perímetro de las acciones a poner en práctica con el plan que se ha dejado reseñado.
Nunca es tarde para aprender. Y aunque el paso de los años pueda dañar la sustancia gris, siempre será posible, mediante el oportuno entrenamiento, que se retorne a los cauces de la normalidad aunque los desvíos previos hayan sido más que evidentes. Se me alegará que el árbol que ha crecido torcido difícilmente podrá seguir progresando derecho como una bujía. Pero al menos habrá que intentarlo. Los poderes públicos han de velar por la protección de la ciudadanía. Y portes y modales dicen mucho de un pueblo. Por lo que la conveniencia de modificar conductas y procederes queda fuera de toda duda. Aunque el anquilosamiento neuronal sea notorio.
Concejal, aplique, pues, la medicina a otros enfermos más graves. Porque Puerto de la Cruz merece atenciones y mimos. Somos el espejo en el que se miran miles de visitantes. Y ahora mismo no pasamos del tristemente famoso de la madrastra del cuento. No dude usted en facilitar que los ‘galenos’ del precitado proyecto crucen cualquier puente que les permita alcanzar el costado oeste del Barranco de San Felipe. Como ya no podría denominarse un ataque preventivo, lancemos una ofensiva sin paliativos. Porque también está en juego el mapa sanitario en el apartado de enfermedades mentales raras.
Quedo a su entera disposición para ultimar cuantos detalles crea menester. Sí, ya sé que nos encontraremos con mentes obtusas. Pero deberá ser en los casos peliagudos donde se demostrará la eficacia de las tareas y la consecución de los objetivos trazados. Ya lo decía al Padre Antonio (q.e.p.d.), de gente cobarde no se ha plasmado una línea en la historia.
Muchísimas gracias por las numerosas visitas a la entrada de ayer. El periodista debe golpear conciencias. Con urbanidades. Y fin a la número 1986. Con 14 más haremos…