domingo, marzo 15, 2026

Postureos

Nos señala el DLE que postureo significa actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción. Y un servidor entiende que en el supuesto del grupo de gobierno (es un decir porque gobernar es otra cosa bien distinta a lo que –no– hacen) en mi ayuntamiento habría que cambiar la conjunción disyuntiva o por la copulativa y. Porque lo ejecutan por conveniencia y con toda la presunción posible. O séase, adrede, con premeditación y alevosía. Y en plural, como el titular. Pues se repiten hasta decir basta. Igualito que la tele autonómica, cuyo autobombo por las audiencias alcanzadas (cuota de pantalla o share) raya el despropósito.

Son tantos los ejemplos fotográficos que podemos encontrar en la web municipal (que es tan mía como de ellos) que componer un mosaico es tarea ardua (espinosa, apurada, peliaguda, dificultosa, trabajosa, embarazosa…). Lo que me demuestra que en la actualidad ser concejal es un chollo. No tienes que hacer nada. No debes preocuparte lo más mínimo. No te es necesario portar agenda alguna. Como no tienes que fichar, tampoco debes apurarte para acudir al puesto de ¿trabajo? Además, tus asesores ya te habrán establecido el plan. Que consistirá en hacer acto de presencia (en coche oficial, por supuesto) para las sesiones fotográficas correspondientes. ¿Por qué y con qué motivo? Lo de menos. El hecho más nimio se puede convertir en acontecimiento mundial. No son más guapos porque no quieren. Como Feijóo.

Utilizamos a los viejos como moneda de cambio. Menos mal que aún soy joven y cuando me apunte en el club, los cargos públicos (locales) de ahora ya se hallarán en otras más altas esferas. Se acude a los colegios para ir creando cantera. Nos retratamos con una bolsa de veneno y… tiemblen ratas. Abre un comercio y la concejala de turno no pierde la oportunidad. Se cae un drago centenario y convertimos el desgraciado suceso en un festín con atracón incluido. Se hace entrega de una mezquindad de dinero en plan subvención a cualquier entidad y se le da más bombo que cuando España ganó el mundial de fútbol (gol de Iniesta). Oh, fíjate tú que cuando yo cumpla cien años piensan nombrarme hijo predilecto. Y cuando muera seré elevado a los altares y me otorgarán el título de alcalde honorario y perpetuo para general regocijo de la Virgen del Carmen, a la que deberé acompañar en las solemnidades de rigor. Mi cuñado Paco me hará un busto y me ubicarán en el patio central de la remozada Casa de La Gorvorana: enfrente de la cafetería, por más señas.

Echan el candado muchos negocios… Deben renunciar a dos millones de euros… No se ejecutan los presupuestos y presumen de superávit… Un solar para el consultorio médico de Toscal-Longuera muerto de risa desde cuando José Vicente era alcalde…  Clausuran el provisional y mandan a los enfermos al Realejo Alto… Se eternizan las obras públicas… Los atascos y retenciones nos abruman… El piche espera al próximo año (elecciones en mayo)… Se asfalta y no dura el pavimento sino un suspiro… Sigue Los Cuartos funcionando como un barranco cuando llueve… Carreteras y calles que son auténticos toboganes… Se presentan proyectos que saldrán vete tú a saber… La primera fase de La Gorvorana durará 12 meses…

Y no sigo porque fui al baño urgentemente (con la risa me meé todo). Porque la casuística es tan grande que, ahora mismo y en este punto de la lectura, tú estarás añadiendo esa particular lista que incremente el debe de estos postureandos (hay que emular a los doctorandos). De verdad de la buena te digo (lo reitero hasta la saciedad) que las comparaciones son odiosas. Pero como cuento con la ventaja de haber pasado por la tesitura concejil (fui cocinero antes que fraile), siento enorme vergüenza de cómo se despilfarra el dinero público. Una partida desorbitada de gastos para abonar nóminas que no se merecen ni de lejos. Porque han convertido el ayuntamiento en una empresa de publicidad y mercadotecnia. Donde la planificación brilla por su ausencia y la improvisación se ha convertido en leitmotiv. Y que estas machangadas sean bien remuneradas, manda aquello(s).

Lo peor es comprobar cómo se abduce (suscitar en alguien una poderosa atracción) a todo un pueblo, que es engañado vilmente y aplaude a rabiar las excentricidades de un elenco de actores de pacotilla. En fin, lo dejo recordándoles que no soy político porque no quiero. Que si me lo propusiera…

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