Son tantos los ejemplos fotográficos que podemos encontrar
en la web municipal (que es tan mía como de ellos) que componer un mosaico es
tarea ardua (espinosa, apurada, peliaguda, dificultosa, trabajosa, embarazosa…).
Lo que me demuestra que en la actualidad ser concejal es un chollo. No tienes
que hacer nada. No debes preocuparte lo más mínimo. No te es necesario portar agenda
alguna. Como no tienes que fichar, tampoco debes apurarte para acudir al puesto
de ¿trabajo? Además, tus asesores ya te habrán establecido el plan. Que
consistirá en hacer acto de presencia (en coche oficial, por supuesto) para las
sesiones fotográficas correspondientes. ¿Por qué y con qué motivo? Lo de menos.
El hecho más nimio se puede convertir en acontecimiento mundial. No son más
guapos porque no quieren. Como Feijóo.
Utilizamos a los viejos como moneda de cambio. Menos mal que
aún soy joven y cuando me apunte en el club, los cargos públicos (locales) de
ahora ya se hallarán en otras más altas esferas. Se acude a los colegios para
ir creando cantera. Nos retratamos con una bolsa de veneno y… tiemblen ratas.
Abre un comercio y la concejala de turno no pierde la oportunidad. Se cae un
drago centenario y convertimos el desgraciado suceso en un festín con atracón
incluido. Se hace entrega de una mezquindad de dinero en plan subvención a
cualquier entidad y se le da más bombo que cuando España ganó el mundial de fútbol
(gol de Iniesta). Oh, fíjate tú que cuando yo cumpla cien años piensan
nombrarme hijo predilecto. Y cuando muera seré elevado a los altares y me
otorgarán el título de alcalde honorario y perpetuo para general regocijo de la
Virgen del Carmen, a la que deberé acompañar en las solemnidades de rigor. Mi
cuñado Paco me hará un busto y me ubicarán en el patio central de la remozada
Casa de La Gorvorana: enfrente de la cafetería, por más señas.
Echan el candado muchos negocios… Deben renunciar a dos
millones de euros… No se ejecutan los presupuestos y presumen de superávit… Un
solar para el consultorio médico de Toscal-Longuera muerto de risa desde cuando
José Vicente era alcalde… Clausuran el
provisional y mandan a los enfermos al Realejo Alto… Se eternizan las obras
públicas… Los atascos y retenciones nos abruman… El piche espera al próximo año
(elecciones en mayo)… Se asfalta y no dura el pavimento sino un suspiro… Sigue
Los Cuartos funcionando como un barranco cuando llueve… Carreteras y calles que
son auténticos toboganes… Se presentan proyectos que saldrán vete tú a saber…
La primera fase de La Gorvorana durará 12 meses…
Y no sigo porque fui al baño urgentemente (con la risa me
meé todo). Porque la casuística es tan grande que, ahora mismo y en este punto
de la lectura, tú estarás añadiendo esa particular lista que incremente el debe
de estos postureandos (hay que emular
a los doctorandos). De verdad de la buena te digo (lo reitero hasta la
saciedad) que las comparaciones son odiosas. Pero como cuento con la ventaja de
haber pasado por la tesitura concejil (fui cocinero antes que fraile), siento
enorme vergüenza de cómo se despilfarra el dinero público. Una partida
desorbitada de gastos para abonar nóminas que no se merecen ni de lejos. Porque
han convertido el ayuntamiento en una empresa de publicidad y mercadotecnia.
Donde la planificación brilla por su ausencia y la improvisación se ha convertido
en leitmotiv. Y que estas machangadas
sean bien remuneradas, manda aquello(s).
Lo peor es comprobar cómo se abduce (suscitar en alguien una
poderosa atracción) a todo un pueblo, que es engañado vilmente y aplaude a
rabiar las excentricidades de un elenco de actores de pacotilla. En fin, lo
dejo recordándoles que no soy político porque no quiero. Que si me lo
propusiera…

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