Me llama mucho la atención el que manifieste, asimismo, que
la planificación impulsada desde 2023 "está permitiendo poner en marcha
obras estratégicas en todas las islas". Pues me va a perdonar el consejero
si le planteo mis serias dudas al respecto. Porque si en Lanzarote se pierde
irremisiblemente el 55% del agua desalada, no observo que en estos tres años de
gobierno se note mejoría alguna. Y de seguirse encareciendo la producción, debido
al incremento de los precios energéticos por las ocurrencias de Trump y Netanyahu,
pobres usuarios. Les va a salir más caro un vaso de agua que una docena de
huevos. Así que, pónganse las pilas y prediquen con el ejemplo haciendo más y
diciendo menos.
Leo en Canarias Ahora que el Tribunal Supremo (TS) ha
confirmado una multa de 2.000 euros que le fue impuesta a la magistrada María
Vanesa Pérez Lleó por humillar e insultar en varias ocasiones a funcionarios
del juzgado cuando estaba destinada en el de Primera Instancia e Instrucción
número 4 de Nules (Castellón). Actualmente es la titular de plaza número 9 de
la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Santa Cruz de Tenerife.
La jueza, que, según parece, no se distingue por su prudencia
verbal, se dedicó a piropear a varios trabajadores del juzgado con
calificativos como gilipollas, vagos, cara polla o frígida. No
conforme con el variopinto elenco, la sentencia señala que la magistrada también
preguntó de manera directa a un funcionario: “¿A ti se te levanta?”. Tal cual,
sin anestesia. Y en otra ocasión citó a varios trabajadores a su despacho, los
llamó “vagos” y utilizó expresiones como “aquí van a rodar cabezas”, “yo no soy
vuestra amiga” o “no quiero réplicas”.
Vaya con la jueza, ¿no? Todo un ejemplo para el gremio.
Exquisito vocabulario. A lo que debemos añadir —¿todavía más?—
cómo se dirigía a la letrada de la Administración de Justicia con las
siguientes expresiones: “La letrada tiene la piel muy fina”, “no sirve ni para
limpiar la mierda de mi culo”, “me río con mis amigos jueces de ella” o “no
tiene ni idea de tramitar”.
Afortunadamente el clima de las islas le ha sentado bien y
se comporta con mucho más fundamento. O se ha puesto un punto en la boca.
Espero y deseo que las borrascas no la sacudan mucho para que no vuelva a las
andadas. Porque un modelo no es para este Poder del Estado, tan puesto en solfa
por el inadecuado comportamiento de algunos que se creen intocables.
¿Verbigracia, ella misma?
Continúa el rifirrafe parlamentario. Congreso y Senado dando pautas a la gente de cómo (no) deben
comportarse. Con actitudes tan congruentes como sí a la guerra y no a las
ayudas. Porque si se critica el no a la guerra de Sánchez, habrá que presuponer
que te encantan los bombardeos y las masacres de población civil. ¿En qué
quedamos? Y como los expertos avisan de que el gas de la risa puede provocar
secuelas neurológicas irreversibles, mucho habremos de cuidarnos los que aún
seguimos con atención el devenir político. Porque cada ataque de carcajadas
(comparecencias ministeriales, comisiones de investigación, sesiones de control…)
va minando nuestra salud de manera irreversible. Y no me gustaría acabar como
una piltrafa por culpa de las ilustres señorías. ¿Tendré que adoptar el santo
remedio de “váyanse al carajo”?
Y la próxima, en abril.

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