Hay en el pueblo vecino / una enorme pelotera, / porque han
venido de fuera / a señalarle el camino. / Y ya rige su destino / uno que anda
tocado, / es quien tiene obnubilado / al equipo gobernante, / lo malo es que el
muy tunante / solo busca el entorchado.
Como el pacto de gobierno / es auténtico potaje, / muy
difícil el encaje / en este aparente infierno. / Asesora el posmoderno / con
aire filosofal, / pues su labor tutorial, / que no admite parangón, / dice
mucho del montón / que conforma el triunviral.
Los que se dicen de izquierdas / —el papel lo aguanta todo— / encontraron acomodo / con las que ayer eran lerdas. / Cuando
la gestión enmierdas / por suculento caudal, / grave pecado mortal, / amén de
tremendo error, / cometes por impostor / enlodándote en porcal.
Se visten de progresista / y de chicos hacendosos, / cuando
solo son tramposos / con disfraces de farsista. / Ese proceder pactista / aviva
vergüenza ajena, / causando profunda pena / en un pueblo que demanda / mucha
menos propaganda / y más mano a la faena.
Y si la gente comprueba, / en cultura, verbigracia, / que
prima la ineficacia, / con gran razón lo reprueba. / Si se reduce a una ameba /
que seudópodos emite / parasitando en envite / para propio lucimiento, / cuánta
pena es la que siento / porque todo se marchite.
Pero también en el mío / la ilustración se encarece, / pues
un teatro la ofrece / a cambio de un sangrerío. / Con el bolsillo vacío / dejan
a los colectivos, / ya que aquí los objetivos / comienzan por recaudar / y los
que puedan pagar / serán socios exclusivos.
La reforma corrió a cargo / del Cabildo tinerfeño, / a él se
debe el empeño / por sacarnos del letargo. / Pero Adolfo, sin embargo, / se ha
sacado una ordenanza / con la que a fondo se lanza / en su carrera elitista, / es
la manera sablista / que el superávit afianza.
El arar con estos bueyes / se ha convertido en rutina, / hay
que aguantar la traquina / de quienes se creen reyes. / Ellos imponen sus leyes
/ y nosotros, los paganos, / hacemos esfuerzos vanos / por si entran en razón, /
sin que se brinde ocasión / de ganarle a los fulanos.
Dejaré para el final / a los dos entretenidos / y que ponen
sus sentidos / en marchamo electoral. / Con esa visión triunfal / de una
Canarias quimérica, / alejada y periférica, / que sus sueños bien dibujan, / mas
con mentes que no estrujan: / otra pose cantinflérica.
Puede que busquen ansiosos / una nueva inteligencia / que
les de mayor sapiencia / y poder salir airosos. / Se les nota deseosos / de un
decreto en un suspiro, / que les suponga un respiro / en el futuro inmediato, /
no sea que dentro un rato / se les vire Casimiro.
Y a ustedes, estimados, y mejor escogidos, lectores, por hacerlo posible, a no perder las mañas. Mañana será otro día. Y pasado, de vuelta. Sean felices.

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