¿Cómo se puede votar en contra de una propuesta encaminada a
bajar la tasa de alcohol al volante? Se necesita ser muy sectario para, con tal
de decir que no a todo lo que provenga del gobierno, echar por tierra una
medida que, a buen seguro, salvará muchas vidas. Vino a mi memoria la
tristemente célebre salida del señor Aznar (el de las armas de destrucción
masiva) cuando manifestó que nadie le debería indicar cuándo debía echarse una
copa. O más. Así en plan macho ibérico en la puerta de cualquier guachinche. O,
más tarde, de otro gallego (como el de ahora), con lo de viva el vino.
¿Cómo se puede votar en contra de la concesión de ayudas a
los afectados por las borrascas? ¿Y cómo aún la gente vota por estos
energúmenos en las sucesivas elecciones? ¿A dónde vamos a parar con estos
comportamientos alejados de toda lógica? ¿Nos estamos convirtiendo en
marionetas de quienes se arrogan el derecho divino de establecer el (des)orden
mundial a su antojo?
Si el Gobierno de Canarias (CC se deja llevar por la
impronta popular) no para de conceder la impartición de más titulaciones en las
universidades privadas, mientras cierra el grifo de la financiación a las dos
públicas, me pregunto que tan mal no debe estar la situación económica en las islas
cuando harto sabido es que matricularse en alguno de los ya muchos centros no
sale por dos euros, precisamente. Claro, como Manolo es licenciado por Wyoming,
no quiere que su descendencia (directa, o lo de allegados), y la de Fernando, se
rebaje hasta el punto de compartir pupitre con los hijos… de los correveidiles
que votan por estos impresentables.
Como no han tenido la vergüenza de cumplir la promesa
electoral de la bajada generalizada del IGIC, continúa el goteo de remiendos.
Toca ahora contentar a los autónomos que facturen anualmente menos de 50.000
euros. Y me cuestiono sin esta exención al pago del precitado impuesto
indirecto va a repercutir en el consumidor. Me temo que no. Porque amparados en
los incrementos del combustible, los precios van a quedar igual (o superiores),
con lo que se ampliará el margen de beneficios de los de siempre. Y contando,
además, con el beneplácito de los que solo creen en lo público a la hora de
cobrar a final de mes. Abonos suculentos y sin retrasos.
Que los resultados electorales de la formaciones a la
izquierda del PSOE (sempiterno comodín que pinta estupendamente en la teoría)
son un fracaso, no cabe la menor duda. Pues no colorean mejor las expectativas
para las próximas andaluzas. Ni para sustituir a Yolanda Díaz al frente de Sumar
(¿o era Restar?) se ponen de acuerdo. Pueden los egos. Y Podemos, como siempre,
hacia su total extinción. Sigue tú, Rufián, en el noble empeño.
Dejé para el final el percance del alcalde madrileño. Dice que ser bajito es una ventaja por si cae algún objeto no identificado proveniente los altos. Una maceta, por ejemplo, desde un balcón. Pues no pensó igual la paloma que sobrevoló el acto en que Almeida se dirigía a la concurrencia. Le envió el paquete postal, vía aérea, bien directo a su flamante corte de pelo. Traduzco: le mandó una cagada de padre y muy señor mío en la testa. Que al restregársela pasó a su mano para general regocijo de la concurrencia. Inmortalizada por los medios de comunicación presentes. Menos mal que siempre existen almas caritativas que disponen de toallitas para el aseo de urgencia. Y así entendemos, los incrédulos de a pie, para qué son necesarios tantos asesores. Aunque algunos, y lo siento por ellos, tengan asignado el noble cometido de limpiar la mierda de quien paga. A pesar de que estamos en Semana Santa, el Vaticano asegura que el Espíritu Santo no fue el causante del desaguisado. Me quedo más tranquilo.

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