Estoy –sigo– muy confuso. Las revolturas de un mundo
crispado afectan en grado superlativo. En esta aldea global, donde todo se
halla interconectado, cualquier estornudo en el lugar más recóndito se propaga
cual sismo sin control. Y diera la impresión de que no colaboramos para poner
freno a tanto desmán. Del uno al otro confín –parodiando a Espronceda– surgen
conflictos sin motivación aparente.
La solución de los dos estados (Israel y Palestina) no solo
se baraja desde hace muchísimo tiempo, sino que se presenta como la más
factible. Ahora bien, conociendo el proceder de los dirigentes israelíes,
guiados por un fanatismo atroz, ¿será alguna vez posible? Me temo que no. Y
mientras Alemania no se sacuda la pesada losa de la historia hitleriana y crea
coadyuvar con su pasotismo en todos los episodios bélicos expansionistas de los
judíos, flaco favor a una Europa que se muestra muy endeble ante la complicidad
yanqui. Frágil sistema de equilibrios en la descompensada balanza.
Nos visitó Corina Machado. Inmerecido Premio Nobel de la Paz
y heredera burguesa de la Venezuela Tierra de Gracia. Que vive muy bien, viaja
mucho y se acomoda con algo más que mi pensión. Se reunió con sus más profundos
admiradores: Feijóo, Abascal, Ayuso, Almeida… Condecorada en Madrid, cantó con
Carlos Baute el “fuera la mona” y se sumó a la fiesta el nada sospechoso, e
impresentable, de Felipe González. Ese mismo, el quien te ha visto y quien te
ve. Para vergüenza de quienes le votamos en el pasado. Y demandó la aristócrata
para nuestro país unas elecciones impecables. Porque las habidas hasta ahora
han sido imperfectas y fraudulentas.
Mientras Quevedo lanza al aire, en conjuntada multitud de
drones, su mensaje en forma de baifo en la playa de Las Canteras, me da que no
es que se nos vaya el susodicho, sino que estamos como auténticas cabras.
También por estos lares norteños, donde ya los crusanteros se quejan de las
intromisiones del ayuntamiento en los festejos. Y temen perder la idiosincrasia
de sus peculiares enrames de las cruces. Pues siento decepcionarles. Desde que
los gobernantes se percataron del chollo electoral que suponen las ferias, el
acaparamiento es más que evidente. Y lo que nos resta por ver, porque al bureo
no hay quien le ponga freno.
Debió dolerle a Morante de la Puebla. Pero el toro se
defendió como mejor sabe hacerlo. Y lo consiguió metiendo uno de sus cuernos
en… Mira la ilustración y extrae consecuencias. No, agradable no debió ser.
Pero el espectáculo, pensaría el astado, no tiene que estar siempre encaminado
a que sea el pobre animal el perjudicado. Y se cambió el guion. Sin banderillas
ni estoques. Con sus armas naturales. A partir de ahora, cuando el torero se
siente y perciba un ligero cosquilleo en el interior de sus calzoncillos, no le
quedarán muchas ganas de seguir dando vueltas al ruedo. Por cierto, ¿le habrán
concedido al cuadrúpedo las dos orejas por la faena?
La separación de poderes es fundamental. Pero –siempre hay
un dichoso pero– ¿en un solo sentido? ¿Por qué el poder judicial puede
inmiscuirse en el quehacer de los otros dos (legislativo y ejecutivo) y
considera una intromisión ilegítima el que se le cuestionen determinadas
actuaciones? ¿Intocables? Ni que fueran M.R. en sus mejores tiempos. Sí, ese
señor del que usted me habla y que Bárcenas ha desvelado su identidad. Aunque
sin pruebas fehacientes y como no se trata de un fiscal general, o alguien de
su entorno, va a ser que no es posible restituir lo machacado a martillazos.
Vuelvo el 2 de mayo, día de la comunidad madrileña e
internacional contra el bullying
(acoso escolar). Pero como Isabel no me invita a nada, pues yo tampoco pienso
hacerlo para que vea los fuegos desde la azotea de mi casa. En fin, seguimos
que no es poco.

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