Cuando Manuel Domínguez, quien debe seguir a rajatabla las
instrucciones enviadas desde la sede nacional de su formación política
–financiada en negro (se lo recuerdo para que tenga un fisco de cuidado al
abrir la boca no sea que se muerda la lengua y se envenene)– desvía toda la
problemática canaria hacia el centro de la Península, donde el malvado de Pedro
Sánchez, okupa ilegal e ilegítimo de La Moncloa, elabora un “decreto godo”,
siento deseos vehementes de… mandarlo al carajo. Sí, porque si este vacuo
discurso en el que se apoya, sacado del manual de instrucciones que el PP envía
a sus militantes cada mañana, constituye todo el bagaje que le permite ostentar
un cargo de tan alta responsabilidad en el organigrama gubernamental de las
islas, vaya nivel. Lo único que hace bien, y justo es reconocérselo, es
ahorrar. Como lleva ya tres años apuntado al todo incluido, el superávit
mensual en su cuenta corriente debe alcanzar elevadísimas cotas. Y venga a
pedir más dinero a Madrid. No dejaremos a las familias canarias solas ante esta
grave crisis originada por la guerra en Oriente Medio. ¿Qué se ha hecho desde y
para Canarias? Solo mucho bla, bla, bla. ¿Por qué? Por incompetencia
manifiesta. No dan más de sí, dan más de no.
Cambias de canal, para no indigestarte, y te tropiezas con
un Abascal, al que solo le falta subir al estrado del Congreso montado en
blanco corcel, sentenciando al presidente del Gobierno con un contundente
“usted solo es valiente con los huevos de los demás”. Ahí, Santi, con dos bien
puestos, que tú eres muy macho y lo vales. Y nos van a gobernar. Saca de una vez
las espada y ponte a sajar cogotes. No te cortes… Insisto, este es el nivel.
Para que luego aconsejes a tu hijo que estudie tal o cual carrera. ¿Para qué?
Otra, doña Rosa Dávila y su desmedida autocomplacencia.
Menos mal que el día solo tiene 24 horas. Se va a morir de éxito con tanto
echarse flores. Oh, fíjate tú que pagó 1300 euros para que le hicieran una
entrevista. Sí, de las arcas públicas, porque ella no tenía en el bolsillo esa
calderilla. Con dos cuestiones que rayan la matrícula de honor en este género
periodístico. ¿Cuál es el sitio más raro donde has cagado? De profundo calado. Sin
anestesia ni mascarilla. Con miasmas deletéreos propagándose por el espacio.
Cien mil votos por cada rolete (excremento humano en forma de pequeño rollo). O
cuando le bajó la regla y Clavijo buscó en su mochila una compresa para sacarla
del apuro. Qué poco previsora. Menos mal que Fernando es toda una caja de
sorpresas. Me recordó la serie de Dora la exploradora. Que visioné por
capítulos con mi nieta a la hora de la siesta. Cuántas sorpresas había en
aquella bendita mochila. Y creo que Fernando también la debió seguir porque no
abandona la suya ni para ir al cuarto de baño.
Perdón por la poquedad, pero es que me dio un retortiño y corro pa´l baño.

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