Intentando emularla estaba, y sin ayuda de la IA, cuando me
vi obligado a dejar de lado la instructiva lección porque me llamó un amigo
mexicano para rogarme que hiciera todo lo posible, a través de mis múltiples
contactos en los organismos gubernamentales, por si era factible el que Ayuso
fichara por Posa Films, esa productora mexicana que nos dio a conocer la
inolvidable figura de Cantinflas a través de innumerables películas. Y es que
su reciente visita al país azteca ha despertado tal fervor en la población, que
la atisbaron, desde su primera intervención, como la heredera femenina de Mario
Moreno. Ya le he pasado un aviso a Manuel Domínguez por si me echa una mano en
la intercesión. Me temo, no obstante, que Isabel ni le cogerá el teléfono en
caso de que la llamara… si por un casual le quedara un fisco de tiempo. Su casi
exclusiva dedicación a preparar las respuestas a las interpelaciones de la socialista
Nira Fierro, que lo trae en un permanente sinvivir en las sesiones de Teobaldo
Power, no le permite mayores alardes.
Qué difícil es reconocer que se ha metido la pata. Y peor
aún el intentar sofocar el incendio echando más gasolina. Con lo cara que está.
Es lo que le ha pasado a Clavijo con sus ratas nadadoras y sus maquinaciones
paranoicas. El hombre, erre que erre, persiste en darle topetazos al muro. Ha
debido ver en la pared que tiene enfrente la silueta dibujada de Ángel Víctor y
arremete como el carnero mocho que existió en La Gorvorana cuando era yo mucho
más joven. Parece ser que de un cabezón no es posible esperar otra cosa. Como
las elecciones se encuentran a un año vista, los nervios afloran y sacan a
paseo toda la artillería pesada. Lo malo es que no revisaron previamente la
munición y solo disparan con balas de fogueo. Algo así como los voladores que
se gufian. Y los canarios hemos cogido muchas matrículas de vehículos gripados.
Hasta Florentino Pérez, el todopoderoso mandatario madridista,
se ha vuelto neurasténico. Se le vio de un histérico subido en la última
comparecencia pública. Debe ser muy jodido terminar dando la razón a Luis
Enrique, que se quitó de encima a Mbappé para que su equipo (PSG) funcionara
como tal y convertirlo en un importante referente europeo. Porque su política de
fichajes no ha logrado que el puzle de figuras juegue mínimamente como un
conjunto, sino que sigue siendo un auténtico rompecabezas por mucho que las
marionetas perciban suculentos salarios. Escudarse permanentemente en una
supuesta persecución arbitral es más propio de chiquillos que juegan en la
calle, que de clubs de primerísima línea. ¿No será que sus afanes empresariales
han echado por la borda la base fundamental que es el deporte? Vaya cantinflada
la suya. ¿Será una nueva moda popular?
Menos mal que solo navego por Facebook, que si lo hiciera
por más redes sociales estaría ya como una cabra jarta de papeles. Lo manifiesto porque con esto del hantavirus me
estoy llevando más de una sorpresa. No ya por los muchos entendidos y peritos
que surgen, sino por comprobar cómo algún destacado prócer de la cultura es
capaz de justificar al presidente de la comunidad autónoma canaria ante la
sarta de disparates que ha dicho y sostiene, aunque lo intente disimular bajo
el barniz de la defensa del pueblo canario. ¿Le habrán prometido desatascar
algún proyecto pendiente y se siente en la obligación de una defensa numantina?
¿Y a ti qué películas te gustan? Las de risa.

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