Cuando la natalidad se halla bajo mínimos (en Canarias es un
hecho más que evidente por tanto polvo en suspensión), debemos alegrarnos
porque la pareja de guirres de Timanfaya siga cumpliendo el sagrado cometido de
ampliación de la especie. Lo malo, visto desde la distancia, es que tanta
visita en vehículos motorizados al parque nacional conejero no creo sea el
camino más correcto para que los animales puedan persistir en el loable empeño
con el debido sosiego. Y como al poner en los platillos de la balanza ambas
disyuntivas, me temo que para aquel que va a la caza de unos miserables votos
prime el cúmulo de visitantes. La visión de futuro a través de la adecuada
planificación sigue siendo una entelequia. Pobre guirres.
Hoy es Día de Canarias. Y como en días pasados se tomó la
iniciativa de cambiar siete por ocho el número de peñascos atlánticos (ocho
sobre el mismo mar), hasta que los miles de turistas que invaden Lobos reclamen
su cuota, entiendo, con mi total ignorancia y modestia, que piensen seriamente
si el actual himno es el tema más adecuado para que nos represente en las
celebraciones institucionales (y en el festival de elección de la Romera en las
Fiestas de Mayo de mi pueblo; algo que no capté bien, pues a santo de qué),
porque –sé sincero en tu respuesta– ¿quién demonios es capaz de cantarlo, quién
ha memorizado su letra, es el arrorró (Teobaldo Power) la pieza musical más adecuada?
Puesto que me acuerdo de la pastillita de azúcar de Valentina y me dan unas tremendas
ganas de dormir. ¿No lo relacionas con esa función vital? Y es que existió otro,
encargado por Jerónimo Saavedra, que de música sabía más que yo, con letra de
un tinerfeño, Fernando García-Ramos y Fernández del Castillo, y música del
compositor grancanario Juan José Falcón Sanabria. Del que, al menos, conozco la
versión sinfónica (Coral Polifónica de Las Palmas) y otra folclórica (Los
Majuelos). Debo tener aún esta última versión guardada por ahí. Y no solo me encanta
más sino que, humildemente, nos representa mejor. Pero para gustos, ya se sabe,
colores.
Mañana se acaba el mes y he decidido tomarme un descanso. Esperan
unos asuntillos pendientes que requieren una atención personalizada. Seguro que
ustedes me lo agradecerán porque los libero de tostones (tabarras, latas,
aburrimientos, fastidios, rollos), aunque no tantos como los de cierto tertuliano
‘coalicionero’ (tres décadas largas mamando de la teta pública el mamporrero en
cuestión y guía espiritual de la crispación) que arremetió contra los godos que
gestionaron la crisis del Hondius, olvidándose de que en el esperpento, o
grillo, también se halla presente en los ¿debates? alguien con raíces en Godilandia. En fin, no le pidamos peras
al olmo. ¿Y tú no dices nada, moderado Linares? ¿O es que Clavijo ya se había
encargado del calentamiento previo?
Feria de ganado (de dos patas, sobre todo), Festival de las
Islas, Romería, Lunes de Remedios, Festival Infantil… Aprovecha, que nuestro
ayuntamiento se preocupa porque nuestra diversión esté asegurada.
Lo dicho, hasta dentro de un ratito.

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