sábado, mayo 02, 2026

Prioridad nacional

Las denominadas sesiones de control en el Congreso de los Diputados se han convertido en un ejercicio semejante a cuando en la mili nos llevaban al campo de tiro. El Partido Popular debería ser consciente de que lleva años disparando a matar sin conseguir el objetivo. Es más, la mayoría de las veces salen trasquilados de la confrontación todos los intervinientes. Pero ahí siguen. Destaca un tal Miguel Tellado. Ferrolano él como lo fuera un personaje del pasado y de muy triste recuerdo. No contento con meterse con los ministros, también arremete contra la presidenta de la cámara, quien debió contestarle de esta guisa: “No hay nada más cobarde que dirigirse a quien no puede defenderse”. Bueno, lo de dirigirse fue una manera cortés en la respuesta de la señora Armengol, cuando lo que procedía era insultar, escupir o despreciar. Pero él es así. Dicen que estuvo estudiando en la Universidad de Santiago de Compostela, pero el santo no pudo hacer mella en su dura testuz.

Sé que es amargo no alcanzar la codiciada meta (La Moncloa), pero me da que con estas tácticas bélicas el éxito se va a seguir diluyendo. El propósito de Feijóo, cuando desembarcó en Madrid, como no pase por abrazarse aún más a todas las tesis que Abascal ponga ante sus narices, se aleja irremisiblemente. Ejercitan ya las clases prácticas en diferentes comunidades autónomas. Y ha sido la ‘prioridad nacional’ una de las cesiones. Consiste, según parece, pues cada cual da una versión diferente, en una evidente discriminación a todo lo que huela a foráneo. Es como si en nuestro pueblo elaboráramos una ordenanza municipal para no dejar participar en actividad alguna a los que hubiesen nacido en Caracas, por ejemplo. ¿Te imaginas? Lo curioso de la  deriva del PP es que en Extremadura y Aragón han suscrito el acuerdo que contiene esta desigualdad ante la ley y en el Congreso han votado en contra de una moción de Vox en tal sentido. El titubeo y el trazado zigzagueante de los que algunos encumbrados comentaristas llaman centro-derecha (a los de Santiago: derecha a secas) es más que evidente. Pero debe ser norma de la casa, porque en otras instituciones donde gobiernan la planificación brilla por su ausencia. Y el ejemplo más notorio: Los Realejos.

Menuda carajera se ha formado con los ataúdes de Los Barros. Esos sarcófagos que ubicaron frente al Bar Paradero de toda la vida. No sé qué van a enterrar allí. Si será especie vegetal o animal. Me supongo que con magníficas vistas al barranco. Pero como el que sabe, sabe; y el que no, para teclear boberías, a saber, maestro de escuela, para gustos, colores (de gustibus non disputandum). Y como obras son amores, toma plazo prorrogado. Aunque ya queda menos. Y ya que el tramo superior de la Avenida de Canarias contribuyó significativamente a que el caos de tráfico pusiera en lugar de honor a la Villa de Viera, sugiero, con humildad y paciencia, que acometan la canalización de las aguas pluviales de Los Cuartos. ¿Y por dónde salimos o entramos? Sencillo, a quedarse en casa. Nos inventamos una fiesta en cada calle del municipio y todos entretenidos sin gastar combustible. Que está caro y contamina. Que para eso estamos en consonancia con las directrices de Trump y no con la bobería esa del no a la guerra. Vaya guineo del okupa.

Termino con la visita del Pontífice romano. Que es muy libre de venir a Tenerife o a Icod el Alto. Bienvenido sea porque como ciudadano europeo tiene todo el derecho a circular con total libertad por donde le apetezca. Ahora bien, con lo que no estoy muy de acuerdo en con los titulares periodísticos: “El Gobierno de Canarias decreta la prealerta por la visita del Papa”. Pues me impactó, qué quieres que te diga. Ni que fuera el hombre un sujeto peligroso o un fenómeno meteorológico adverso. Si hasta va vestido de blanco, en son de paz. Pero más me llamó la atención las explicaciones de Nieves Lady Barreto, consejera de Presidencia, Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad (no se quejará por escasez de títulos). Vino a manifestar que se debía a los preparativos que hay que montar para todo el dispositivo y por el previsible movimiento de miles de personas. Normal, y si arriba hacemos promociones, más todavía. Pero, pregunta ingenua, ¿y la avalancha de coches que cada día circulan por la TF-1 y TF-5? Y otra: ¿no presume Santa Cruz de congregar cientos de miles de personas en su carnaval? Mí no entender. 

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