No me extraña lo más mínimo que Paco Linares se haya
olvidado de que es aún, y también, alcalde de La Orotava. Porque esa alegrías
parlamentarias –y las intervenciones de Clavijo contribuyen a ello– han
provocado tal dejación en el consistorio villero que –y válganos de ejemplo– en
el polígono industrial-comercial de San Jerónimo la maleza se está comiendo las
zonas de tránsito peatonal. Entra por la zona del naciente, donde está el
monumento de la mano, de las vacas y de las gallinas, y las adelfas te botan de
la acera. Y por el otro costado, me gustaría saber de dónde procede el lindo
chorrito que luego baja por el barranquillo (barranco Salina, me sopla el
Google Maps) que está por detrás de la funeraria Carrillo, al lado de
Hiperdino. Abona una plantación de orejas de burro que se hallan frondosas que
da gusto. Y luego dicen que la mierda no alimenta.
Por cierto, ya que Feijóo ha comenzado una cruzada para
acabar con las bajas laborales reduciendo el sueldo a tanto gandul –son un
cáncer, manifestó–, y ya que he comenzado estas líneas con las sesiones en
Teobaldo Power (aunque me valen los otros autonómicos o los nacionales en
Madrid), mucha mayor diligencia demando a quien pase lista para que, asimismo,
se acometan las pertinentes reducciones en los emolumentos de sus señorías.
Porque, y a las imágenes de cualquier retransmisión televisiva me remito,
cuando intervienen los portavoces de los grupos minoritarios los sillones
muestran muchas calvas, las ausencias son más que notorias. Y como en mi pueblo
ya tuvimos a cierto cargo que estaba más fuera que dentro –el ausente, se le rebautizó–
parece ser que es mal endémico porque el presidente nacional de su formación
política es otro al que no le gusta demasiado calentar el culo. Pues que el
descuento sea proporcional a la responsabilidad de cada cual. Aunque, me temo,
que seremos primero los pensionistas los que nos veamos sometidos a tal
control, pues no nos merecemos, ni por asomo, los euros que nos ingresan
mensualmente.
Y ya puestos, de camino, métase mano, igualmente, a los
jueces que dilatan la instrucción de sumarios mucho más allá de toda lógica
razonable. Y cuando tomen decisiones incomprensibles, basadas en argumentos
absurdos, extravagantes, estrafalarios, incoherentes… que sean obligados a
matricularse en cursillos de buenas prácticas, suprimiéndoles los periodos
vacacionales por ineptitud manifiesta.
“Es que otros se han fugado”. ¿Para qué estudiar Derecho?
¿Para qué legislar? Cada día que pasa me acuerdo más de aquellas disputas
familiares cuando el que iba a sufrir el correctivo físico pertinente por tal o
cual golfada, se escudaba acusando a todo el resto del clan, cuando no de todo
el barrio entero, por haber cometido idéntica fechoría sin haber sufrido
correctivo alguno. ¿Me sugieres, entonces, que lo de Peinado es cosa de chicos
menudos?, me preguntarás. Rotundamente, sí, por no responderte que está como
una cabra jarta de papeles. De no
existir este corporativismo desmedido, este sujeto debería haber sido separado
de su cargo y puesto de ayudante de Fernando Clavijo para que acompañe a los
enfermos al centro de salud más próximo. Y de camino, a ser posible, que a él
lo examine todo un grupo interdisciplinar, donde psiquiatras y psicólogos
marquen la pauta. Chacho, ¿en manos de quiénes estamos?

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