lunes, julio 06, 2026

De Armas tomar

Revueltas, pero sin llegar a las armas, están las cosas de la política allá por El Hierro. Los hermanos Armas siguen jugando al “quítate tú pa´ ponerme yo” en la presidencia del Cabildo de la Isla del Meridiano. Javier le ganó las pasadas elecciones por un puñadito de votos, pero Alpidio, luego, le presentó una moción de censura y lo desalojó del sillón donde solo se pudo sentar dos semanas.

Han transcurrido tres años desde aquel episodio y ahora se queja Alpidio de que la oposición (familiar) le bloquea las propuestas. A su vez, Javier le recrimina que no se sienta a dialogar. Será porque este último, que también es senador, se halla más fuera que dentro.

Y como de asuntos familiares se trata (aunque la política es otra cosa, sostiene el mayor: en estatura y edad) les propongo que hagan una reunión todos los viernes por la tarde. Como en la mía. Y así, entre buchitos de café y trozos de quesadilla, bien podrían limar diferencias y no estar continuamente como el perro y el gato.

Porque el DLE (RAE) nos señala que de armas tomar: 1. loc. adj. Dicho de una persona: de cuidado. 2. loc. adj. Dicho de una persona: Que muestra bríos y resolución para acometer empresas arriesgadas. Y de cuidado: loc. adj. Dicho de una persona: Sospechosa, peligrosa.

Aunque no los veo yo en el plan bélico descrito, todo se andará y puede que las derivas vayan a mayores. Será una pena para un espacio tan pequeño. Pero ya se sabe que pueblo chico, infierno grande. Y las puñaladas siempre tienen lugar en los espacios cortos.

Estos desvíos suelen ser peligrosos. Encontramos el ejemplo de un gallego que vino a Madrid y se nos presentó como un señor moderado a carta cabal que pretendía acabar con la crispación existente dedicándose a poner orden en gallineros propios y ajenos. Y nada más lejos de la realidad. Bien porque se rodeó de azuzadores que flaco favor le prestan, bien porque otros externos le marcan una trayectoria que se escora permanentemente con curvas a la derecha demasiado peligrosas.

La penúltima jugada –casi en el descuento de la segunda parte de la prórroga y en plan extremo derecho nato bien pegado a la banda– es sacar a colación sospechas, amaños y fraudes. Nada importa el que haya que desdecirse y donde dije digo, digo Diego. Las regularizaciones de Aznar quedan tan lejos que ya nadie se acuerda. Las malas son las del Perro Sanxe. Las que van a permitir el trucaje del censo electoral. De tal manera que cientos de miles de votos caigan del lado socialista. Como cuando se puso en duda la labor profesional de los funcionarios de Correos y se los tildó de manipuladores perversos. Cuando el voto CERA (censo electoral de residentes ausentes) no se ha destacado jamás por una participación masiva en la elecciones europeas, nacionales y autonómicas, viene a resultar que el reconocimiento a los nietos de los represaliados franquistas (con los que se mostraba de acuerdo en Argentina tiempo atrás, pero la presión abascaleña lo trae a mal vivir) va a suponer un giro de 180º y mandar al cesto de la basura todos los vaticinios, sondeos y encuestas existentes en el mercado. ¿No es acaso el voto secreto?

Ni sigan por estos derroteros, hermanos Armas. Es un juego altamente peligroso. Y El Hierro no puede permitirse el lujo de estas rivalidades. Con lo bonito que es una familia bien avenida, no se dejen llevar por los prontos políticos del embarrado. O dicho más coloquialmente: no la caguen de esa manera. Si el dirigente del PSOE ya anunció su retirada cuando concluya este mandato, procura, Alpidio, que el relevo no llegue contaminado. Dialoga y sal por la puerta grande. Hazlo por mi amigo Inocencio, que en paz descanse. Y tú, Javier, también puedes dar un paso al lado. ¿No tienes bastante con tu puesto de senador? ¿No hay nadie en tu agrupación que pueda sustituirte en la portavocía del Cabildo? ¿A qué viene tanto afán de acaparar, mal endémico de todas las formaciones políticas? Ya está bien de dobletes –cuando no tripletes– en quienes se creen entes superiores poniendo al resto de correligionarios a la altura del betún: tan elevados los unos y tan rastreros los otros.

Lo mismo en otro contexto se hubiese conseguido que la rebaja en el precio del combustible se equiparara con el de La Gomera. Lo que, a buen seguro, sería una muy buena noticia para todos lo herreños.

Cuídense, estimados lectores, del calor, no se les escalden los cascos. Como a los hermanos Armas.

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