Pude ver en televisión, la canaria, un reportaje en que
Carmen Pérez manifestó, entre aplausos y algarabías varias, que van a sacar
todo el potencial, amén de otras dos sonadas perlas: “Nos corresponde ser una
capital de referencia” y “ahora es el turno de Santa Cruz de Tenerife”. Lo de sacar
todo el potencial no sé bien a qué se refería. Interpretaciones, todas las que
tú quieras. Porque sacar es más polisémico que el carajo.
Bueno, lo de la tele ya no tiene nombre. Diera la impresión
de que cada día reciben instrucciones para que los informativos vayan siempre
en la misma dirección: leña al mono. Y el receptor de los dardos siempre es una
foto de Pedro Sánchez (para ello tenemos un corresponsal en Madrid encargado de
hurgar), cuando no de Ángel Víctor Torres (enemigo a batir es Canarias), bien
fijada en el centro de la diana. Desde que se nombró al administrador general,
César Toledo, el ente dejó de cumplir con el principio de autonomía en su
gestión y de actuar con independencia de cualquier organismo público. Y el de
las 20:30 horas, que es el que me trago diariamente, no se merece ni la presentadora.
Ahí lo dejo. Si me invitan a una buena comida podré contar, a los postres, las
razones.
Este humilde juntador de letras aconsejaría a Poli Suárez
(qué bien le ha venido el cargo de consejero: está gordo como…), candidato
popular al ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, y a la precitada Carmen
Pérez, que tuviesen un poco de cuidado cuando de aquí en adelante se dediquen a
prometer cosas. Porque si aspiras a la alcaldía de una ciudad, en la que ya
formas parte del gobierno municipal, no digas que vas a hacer lo que ya has debido
hacer. ¿O es que nos toman por tontos? Podría ser que, a lo mejor, tengamos más
tino los votantes. Y el conflicto podrá ser de órdago. Bien distinto es si
estás en la oposición o nunca has ejercido un cargo público. La campaña te
permite desahogarte hasta extremos insospechados. Puedes soltar por esa boquita
cuanto te venga en gana, que una vez apoltronado, pelillos a la mar.
A Tarife, que también había manifestado el deseo de ser el
cabeza de lista, porque ama Santa Cruz, me da que Manolo lo propondrá para el
puesto de restaurador (del monumento a Franco) y se pasará los próximos cuatro
años en Güímar. Allí, junto a la señora Castro, estudiará la nueva ubicación.
Es probable que al juego se les una Marrón, todo un experto en seguridad y
planes de evacuación.
Me voy con otro consejo: mándense una papa.

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