jueves, julio 02, 2026

Preocupaciones

Estoy preocupado. Hacienda lleva casi tres meses tramitando mi declaración de la renta. Eso es lo que me indica cada vez que echo una visual para ver en qué punto se halla el expediente. Y lo mismo ha descubierto que Adolfo, por indicación expresa de Manolo, me ha abonado unos tres millones de euros por la liquidación de cuando estuve trabajando en el ayuntamiento. Y yo pensaba que esa cantidad era íntegra y que los impuestos pertinentes ya habían sido ingresados por parte del consistorio. Fuerte dilema. Qué necesidad tenía yo de esto. Lo mejor hubiese sido renunciar a la millonaria indemnización. Estoy en un completo sinvivir. Tendré que bajar al Puerto a preguntar no sea que en la próxima lista de morosos aparezca mi nombre junto al de Pantoja, Osborne o Matamoros. Invento –el de la relación de los remisos– que se debe al popular Montoro (para escarnio público, comentó en aquel entonces) y que se olvidó de incluirse en la misma. Pero como en este país las investigaciones se guían por diferentes velocidades, según circulen por la derecha o la izquierda, es probable que los presuntos tejemanejes en su despacho (Equipo Económico) acaben por prescribir. Si a todo esto le uno que la SGAE, de sopetón y sin aviso previo, ha incrementado mi saldo en la libreta de la Caixa con la nada despreciable cantidad de 8,63 euros, qué quieres que te diga. Nervioso no, lo siguiente.

Quienes también deben comenzar a inquietarse son los pobres inmigrantes sin papeles que se han sujetado al reciente proceso de regularización. No por lo que manifiesten los dirigentes de las derechas rancias. Que ven en el asunto otra trampa del malvado de Pedro Sánchez para que esta avalancha vote al PSOE en los próximos procesos electorales. La ignorancia de los bocachanclas en relación a los fundamentos legales que regulan las elecciones en España es directamente proporcional a la mala bilis de los que pretenden, y es su único y fundamental objetivo, tergiversar hasta límites insospechados para crear una opinión pública desfavorable. Las contradicciones de Feijóo al respecto solo vienen a demostrar la altísima cualificación del susodicho en el hipotético supuesto de que algún día pueda ostentar otro cargo diferente al de jefe de la oposición. Y los de Abascal, pues en su línea de la pureza de la raza blanca frente a los tiznados que vienen a ensuciarnos. No, el desasosiego de los que presentaron sus papeles en tiempo y forma puede venirles por la entrada en juego de algunos magistrados del TS y sus insinuaciones de elevar quejas a Europa al respecto. Nadie soy para afirmar que hacen por indicaciones, pero mis dudas se acrecientan.

Sigue revoloteando la Prioridad Nacional. Que consiste, como bien saben, en la supremacía del macho hispánico. El del toro de Osborne (alguno, como antes señalé, defraudador). O el del caballo blanco de Santiago, espada en ristre. También caerá en la cesta el andaluz Juan Manuel. Pero, tal vez para contrarrestar, ha vuelto a disparar bien alto, el de las Azores, el que habla catalán en la intimidad, juega a los wésterns con sus colts 45 y pone sus botas sobre la mesa como el más cualificado sheriff de legendario oeste. El que recibe millones de dólares del magnate Rupert Murdoch ha conminado al gallego para que se marque la tarea de la Mayoría Nacional, “un propósito reconstructor de dimensión histórica”, centrada, con poder de convocatoria a derecha e izquierda. ¿Otra UCD? ¿Otro Ciudadanos? ¿Y Puigdemont? ¿Y Abascal? ¿Entra, asimismo, Ayuso en la ecuación como incógnita a resolver?

Y Hacienda, que me retiene más de 600 euros mensuales (como si la pensión fuera un rendimiento de trabajo), sigue sin devolverme lo que es mío. Voy a esperar hasta el 15 de este mes y si no he recibido respuesta, acudiré el 16 a que la Virgen del Carmen interceda o le quito el bastón de mando que le entregué en 1985. A no ser que lo haya extraviado porque como todos los años le dan otro, vete tú a saber.

Sean felices y no cojan mucho sol. La vitamina D es importante, pero la piel hay que cuidarla o se te arruga todita. Y después te cuelga. También, que lo pensaste.

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