15/08/2026

2027

Leo este pasado domingo en Canarias7 una entrevista a la diputada Cristina Valido. Y extraigo dos conclusiones a vuelapluma: 1) O eres de CC o no eres canario; 2) La escuela numérica* de Linares cunde. “Creo que estoy ya en ese punto en el que puedo decir que ya puedo aportar casi tanto como aportó ella”. Ella es Ana Oramas. Eso, modestia aparte. Incluye berrinches y calenturas varias. Aquellos que no hemos votado jamás a nacionalistas de nuevo cuño debemos ser inmigrantes ilegales. Como nos apliquen la prioridad nacional…

* Todas sus intervenciones públicas se reducen a secuenciaciones numéricas, vengan o no a cuento.

Llevo tiempo preguntándome si los procelosos vericuetos de la administración pública mejoran o siguen en la UCI. Porque las escasas veces, afortunadamente, que debo acudir a un organismo para que me resuelvan cualquier cuestión, la suerte no me acompaña. Guardan proporción directa a las de mis participaciones en los sorteos de la Primitiva. Uno establece la odiosa comparación con aquella época en la que le tocó una implicación directa y llega a la conclusión de que a peor la mejoría. A pesar de nuevas tecnologías y avances informáticos.

En el denominado Pacto por Canarias, VIII Legislatura, 2011-2015, firmado por Paulino Rivero (CC) y José Miguel Pérez (PSOE) –que en paz descanse– nos vendieron:

Es necesario establecer nuevas medidas dando máxima importancia a los criterios de eficiencia y eficacia en la gestión del personal, así como medidas de carácter organizativo, de austeridad en el gasto y de la mejora en la atención al ciudadano a través de la modernización y simplificación administrativa como principios a considerar para asegurar el objetivo de sostenibilidad de las Administraciones Públicas, la prestación de servicios de calidad a los ciudadanos y la contribución de las mismas al desarrollo económico eliminando las trabas burocráticas y propiciando nuevas fórmulas facilitadoras de la iniciativa y la innovación empresarial.

Una mierda espichada en un palo. Con perdón por el escatológico símil. Las dichosas trabas burocráticas ahogan al más resistente. Y los trámites se eternizan. Del más simple al más complicado. Solicitar cualquier licencia se convierte en un calvario.

Pasan los años. Envejecemos, pero no mejoramos como los vinos. A las puertas de 2027, nuevas citas electorales, predispongámonos a tener que soportar otra promesa. Que nos ilusionará con solo apretar un botón.

Porque en el Acuerdo para la mejora de la calidad de vida y modernización de Canarias, que sellaron Fernando Clavijo y Manuel Domínguez, para la XI Legislatura, 2023–2027, se contempla el  Eje 9: Una administración moderna, ágil, simplificada y transparente. Del que entresaco:

La Administración Pública tiene como objetivo fundamental servir a los ciudadanos y facilitarles la vida. Relacionarse con las instituciones no puede ser una molestia o una incomodidad para una mayoría de personas, sino una forma de resolver sus problemas de la manera más ágil, justa y eficaz posible.

La digitalización es una oportunidad que no siempre está lo suficientemente aprovechada para mejorar la experiencia y la comodidad de los trámites. Palabras como eficiencia, accesibilidad y sencillez han de dejar de ser una declaración de intenciones para convertirse en realidades palpables y mejoras concretas que perciban los canarios por parte de todas las Administraciones.

Abogamos por la implementación de medidas concretas como la eliminación de la cita previa obligatoria en los trámites con las Administraciones Públicas, de manera que los ciudadanos sean atendidos presencialmente.

No me digas que no les quedó bonito. Precioso. Me supo tanto como la inauguración, años atrás, del hipódromo de Las Llanadas. O de la cochinera de Arure, donde Casimiro (siempre arrimado al sol que más calienta) mima… Déjalo ya, pesado, y échate un buche de agua (de la embotelladora de Taguluche).

Qué gustito daría entablar relación (amistosa) con esa idílica Administración Pública. Me casaría con ella, sin dudarlo. Ágil, justa y eficaz. Bien dotada de la digitalización. Reitero: apretar un botón.

Siento que debo dejarlo ya. Cuando llegué a lo de la cita previa –que vamos a eliminar– me dio tan fuerte ataque de risa que subió mi mujer del cuarto de costura a ver qué demonios me pasaba. Oh, fíjate tú que arrancó el coche por si tenía que llevarme al centro médico.

Con 2027 a la vuelta de la esquina y como los cangrejos.

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