* Todas sus intervenciones públicas
se reducen a secuenciaciones numéricas, vengan o no a cuento.
Llevo tiempo preguntándome si los procelosos vericuetos de la
administración pública mejoran o siguen en la UCI. Porque las escasas veces,
afortunadamente, que debo acudir a un organismo para que me resuelvan cualquier
cuestión, la suerte no me acompaña. Guardan proporción directa a las de mis
participaciones en los sorteos de la Primitiva. Uno establece la odiosa
comparación con aquella época en la que le tocó una implicación directa y llega
a la conclusión de que a peor la mejoría. A pesar de nuevas tecnologías y
avances informáticos.
En el denominado Pacto por Canarias, VIII Legislatura,
2011-2015, firmado por Paulino Rivero (CC) y José Miguel Pérez (PSOE) –que en
paz descanse– nos vendieron:
Es necesario
establecer nuevas medidas dando máxima importancia a los criterios de eficiencia
y eficacia en la gestión del personal, así como medidas de carácter organizativo,
de austeridad en el gasto y de la mejora en la atención al ciudadano a través
de la modernización y simplificación administrativa como principios a
considerar para asegurar el objetivo de sostenibilidad de las Administraciones
Públicas, la prestación de servicios de calidad a los ciudadanos y la
contribución de las mismas al desarrollo económico eliminando las trabas
burocráticas y propiciando nuevas fórmulas facilitadoras de la iniciativa y la innovación
empresarial.
Una mierda espichada en un palo. Con perdón por el
escatológico símil. Las dichosas trabas burocráticas ahogan al más resistente.
Y los trámites se eternizan. Del más simple al más complicado. Solicitar
cualquier licencia se convierte en un calvario.
Pasan los años. Envejecemos, pero no mejoramos como los
vinos. A las puertas de 2027, nuevas citas electorales, predispongámonos a
tener que soportar otra promesa. Que nos ilusionará con solo apretar un botón.
Porque en el Acuerdo para la mejora de la calidad de vida y
modernización de Canarias, que sellaron Fernando Clavijo y Manuel Domínguez,
para la XI Legislatura, 2023–2027, se contempla el Eje 9: Una administración moderna, ágil,
simplificada y transparente. Del que entresaco:
La Administración
Pública tiene como objetivo fundamental servir a los ciudadanos y facilitarles
la vida. Relacionarse con las instituciones no puede ser una molestia o una incomodidad
para una mayoría de personas, sino una forma de resolver sus problemas de la
manera más ágil, justa y eficaz posible.
La digitalización es
una oportunidad que no siempre está lo suficientemente aprovechada para mejorar
la experiencia y la comodidad de los trámites. Palabras como eficiencia, accesibilidad
y sencillez han de dejar de ser una declaración de intenciones para convertirse
en realidades palpables y mejoras concretas que perciban los canarios por parte
de todas las Administraciones.
Abogamos por la
implementación de medidas concretas como la eliminación de la cita previa obligatoria
en los trámites con las Administraciones Públicas, de manera que los ciudadanos
sean atendidos presencialmente.
No me digas que no les quedó bonito. Precioso. Me supo tanto
como la inauguración, años atrás, del hipódromo de Las Llanadas. O de la
cochinera de Arure, donde Casimiro (siempre arrimado al sol que más calienta)
mima… Déjalo ya, pesado, y échate un buche de agua (de la embotelladora de
Taguluche).
Qué gustito daría entablar relación (amistosa) con esa idílica
Administración Pública. Me casaría con ella, sin dudarlo. Ágil, justa y eficaz.
Bien dotada de la digitalización. Reitero: apretar un botón.
Siento que debo dejarlo ya. Cuando llegué a lo de la cita
previa –que vamos a eliminar– me dio tan fuerte ataque de risa que subió mi
mujer del cuarto de costura a ver qué demonios me pasaba. Oh, fíjate tú que
arrancó el coche por si tenía que llevarme al centro médico.
Con 2027 a la vuelta de la esquina y como los cangrejos.

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