Dado que todo el tejemaneje ha sido suficientemente
divulgado, ¿tú imaginas la que se hubiese organizado en nuestro país si a
Sánchez le ocurriese algo parecido? Si ya con el Falcon se crean unos pifostios
de no te menees, ni pensar quiero cómo habrían saltado populares, voxianos y
otros ganados varios.
Estamos alcanzando tal grado de confrontación, que ya uno es
incapaz de establecer una diferenciación entre las clásicas batallitas de bar
con las sesiones en las cámaras legislativas. Lugares –Congreso y Senado– dotados
de cómodos sillones en los que amoldan su culo aquellos que son –deben serlo–
nuestros servidores, porque así lo ha dictaminado la voluntad popular y a los
que, en justa reciprocidad, nada debemos, ya que es nuestra obligación el
controlarlos, y cambiarlos si menester fuere.
Cuando el intercambio de pareceres por las lógicas
desigualdades en los pensamientos e ideologías de cada cual –legítimas,
necesarias y muy saludables– se torna en un pimpampum sin sentido, mucho
debemos sopesar a la hora de acudir a las urnas. Cuando el insulto se ha
implantado como recurso dialéctico, cuando el más nimio motivo se convierte en
arma arrojadiza, cuando el irrespeto nada a sus anchas por los cenagales,
cuando la fangosidad nos cubre hasta las orejas… hora es decir basta ya de
tanta bastedad.
Hacer oposición se ha trastocado en alborotos, barullos,
líos. Trafullos, en canario. Y si el único programa electoral consiste en que
hasta los reveses de los fenómenos meteorológicos se deben al malvado presidente
que tenemos en esta España nuestra (la España muerta que pretendía cantar
Cecilia, pero que la censura abocó al pertinente cambio), aquellos que con el
voto decidimos, habremos de colegir que si las luces escasean hasta tal
extremo, una vez tomen las riendas, de no haber un descenso del Espíritu Santo
que ilumine tan pobres seseras, se impondrá la tarea de gobierno consistente en
echar abajo hasta los más elementales derechos que creíamos –ilusos–debidamente
consolidados.
En la portuense Playa Jardín, según las analíticas, existe
contaminación fecal. Aunque el grupo de gobierno en aquel ayuntamiento lo
niegue con el baño a lo Palomares. Y que la culpa es de un servidor por haberlo
aconsejado una semana antes del chapuzón de Leopoldo y David. Sigo sin saber el
porqué Alonso no fue con ellos. O se bañó en Los Roques o Linares le aconsejó
que buscara cualquier disculpa. Pero hoy quiero ir más lejos, mucho más. Y me
atrevo a manifestar abiertamente que la mierda, y no solamente su olor
nauseabundo, se ha extendido. Hasta los leones de la Carrera de San Jerónimo
han demando a los ujieres que los surtan de unas buenas mascarillas FFP2. Porque
aquellas que en su día les vendió un ciudadano particular ya no valen para
soportar el tufo.
Y esa pestilencia madrileña es peor que la molesta calima y
se extiende a velocidad pasmosa. La propagación ha sido tal que no hay rincón en
el país donde no se huela. Si ahora volviera Pepe Segura a presentar el Plan
Insular de Residuos sólidos (PIRS), no nos bastaría con el actual vertedero de
Arico y la red de Puntos Limpios. No solo habría que someter a los camiones a
profundas sesiones de limpieza, sino que, además, la mayoría de coches
oficiales tendrían que cambiar hasta el tapizado. Que no solo es Pedro Sánchez
el que la caga. Ni el único que utiliza transporte gratis.
En Canarias7 leo, y escucho, un interesantísimo La lucha de las mujeres: 50 años después, ¿peligran las libertades? Con la deriva actual, con un PP en brazos de VOX y trafullándolo todo, ponle el cuño. Pero no solo la de las mujeres. Generalicen el Es-Alert. El llanto y el crujir de dientes a posteriori, palos a la madriguera. ¿Que si estoy preocupado? No, lo siguiente.

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