Ya tenemos nombres para las borrascas y danas que podrían
afectarnos en la nueva temporada. Porque cuando llega septiembre, no solo
existe la preocupación de la vuelta al cole, que tantos quebraderos de cabeza
suponen a las familias y que constituye portada en todos los informativos de
medios audiovisuales, sino que, además, comienza la espera para que desde el
Atlántico nos lleguen las consabidas sacudidas anuales. Condicionadas, una vez
más, al cambio climático. Esperemos que los lamentos sean los menos posibles.
Por estos lares más cercanos, todo bien. Hasta ahora. Eso
sí, con muchas fotos de nuestros gobernantes. Que, como ya muy bien saben todos
ustedes, aprovechan la más mínima oportunidad para el retrato de rigor y la
pertinente nota de prensa. Laudatoria (elogiosa, encomiástica, ensalzadora,
halagadora, lisonjera, favorable, apologética) a más no poder. Porque debo reconocer
que al actual (Adolfo) se le nota un fisco más de movimiento. Vamos, que hace
algo. No como cuando el ausente. Aunque la imitación en maneras propagandísticas
sigue campando a sus anchas. Un día de estos van a morir de éxito sepultados
bajo las ingentes cantidades de flores que se echan.

Cuando en los presupuestos municipales –ya se ha iniciado el
proceso de elaboración de los de 2027, “donde la Oficina Presupuestaria nos va
dirigiendo los pasos a seguir en base a los potenciales ingresos y a todos los
condicionantes normativos de aplicación”, ha manifestado la concejala del ramo–
la partida que contempla los sueldos y asignaciones de concejales y cargos de
confianza alcanza un montante considerable, y del que no se da norte en ninguna
comparecencia (transparencia absoluta), cualquier ‘bobería’ (por la
insignificancia presupuestaria) es motivo para que el gabinete de prensa
trabaje a destajo. Y bien haría el responsable del mismo, siquiera por prurito
profesional –dejemos éticas y deontologías para mejor ocasión– disimular algo y
no dorar tanto la píldora. Pero quien paga, manda. Con lo que el sitio oficial
ha devenido en web popular.
Un primer ejemplo: Los Realejos mejora el equipamiento de
sus ocho ludotecas con una subvención del IASS (by Gabinete de Prensa agosto 12, 2026).
“El alcalde de Los Realejos, Adolfo González, y la concejala
de Bienestar Social, Luz Pilar García, visitaron en la mañana de este miércoles
12 de agosto la ludoteca municipal ‘El Payaso Feliz’, de Realejo Alto, donde ya
se encuentra en uso el mobiliario adquirido gracias a la subvención del
Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo de
Tenerife para la dotación de material, equipamiento y gastos corrientes para
toda su red de ludotecas municipales, mejorando así las prestaciones de los
ocho recursos realejeros de este tipo que atienden hasta un total de 720 niños
y niñas de entre 4 a 12 años cada semana.
El equipamiento incorporado a las ludotecas municipales, por
importe de 5.389,47 euros procedentes de la referida subvención insular, está
integrado por estanterías para la organización del material lúdico-educativo,
percheros con casilleros para las personas usuarias y pizarras volteables [no
encuentro este adjetivo en el diccionario] destinadas al desarrollo de
actividades educativas, creativas y musicales, mejorando la funcionalidad y la
calidad de los espacios”.
Cinco mil euros (el sueldo mensual de cualquier alcalde)
para ocho ludotecas y más de setecientos infantes. Siete euros con cuarenta y
ocho céntimos por cabeza. Espléndida subvención del Cabildo, al que mentan en
la nota por puro compromiso, pero que es motivo más que suficiente para el
paseo glorioso y la instantánea que inmortalice el acontecimiento mundial. Ya
me extrañó que hace unas semanas vi ocho contenedores (¿o eran nueve?) aparcados
por fuera de la ludoteca que se cita. Claro, transportaban todo el material que
mejora la funcionalidad y la calidad de
los espacios. Ni una pizca de vergüenza en los cargos públicos que se
prestan a tales componendas, ni otro tanto de la ídem en quienes se hinchan de
poner iconos y comentarios laudatorios. Chiquita falta de ignorancia.
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O esta otra de la instalación de 6 monolitos informativos en
las paradas de taxis por un importe de 12.000 euros. Ya pudieron haber esperado
a que hubiese al menos un taxi para sacarse la foto. Pero si gastan más en
publicidad cada concejalía, amén del capítulo general de todo el ayuntamiento,
que estas migajas. Invito a todos aquellos que comentan sin saber de qué va la
película o a los que inundan de pulgares y corazones las publicaciones del
grupo de gobierno –que no ayuntamiento– a que, al menos por una vez, y sin que
les sirva de precedente, echen una visual al presupuesto actual, al ejercicio
económico de 2026, y establezcan las correspondientes comparaciones entre
inversiones reales, por ejemplo, con los gastos superfluos, que no solo podrían
suprimirse sin que se resienta la marcha municipal, sino que, al contrario,
supondría un reparto más equitativo con mejoras sustanciales en servicios con deficiencias
o carencias notorias.

O una tercera. “Los Realejos abona 16.500 euros en
subvenciones a los comercios afectados por las obras de Los Barros”. Qué
contentos se pondrán los comercios con una ayuda de 1000 euros tras un montón
de meses paralizados, abandonados. Claro, menos es nada. Mucha foto de la
concejala cada vez que abre un establecimiento y nula presencia cuando alguien
debe echar el cerrojo. Espero y deseo que los trámites exigidos para esas aperturas
no tengan nada que ver con las tardanzas que te comenté hace unos días con un
vado, verbigracia. Tengo unas ganas locas de montar una churrería para decirle
a la concejala, y al alcalde, que de fotitos nanay.
Como lo cortés no quita lo valiente, muchas felicidades por
vender la (no) gestión como un éxito. Para, y por, eso, merecen un diez. O más.
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