Quisiera pensar que sabe que existe. Aunque sea de oídas.
Porque que el Partido Popular cargue las tintas en el Gobierno central en
relación al tema de la vivienda y eche balones fuera en las autonomías donde
gobierna (Canarias, verbigracia), demuestra bien a las claras lo ancho que le
quedan los cargos a tanto inepto. La ignorancia es atrevida. Y que nos dejemos
contagiar, antídoto al canto.
Te transcribo los tres apartados del artículo 143 de
“nuestro” Estatuto de Autonomía:
1. Corresponde a la
Comunidad Autónoma de Canarias la competencia
exclusiva en materia de vivienda, que incluye en todo caso:
a) La ordenación,
planificación, gestión, fomento, protección, control de calidad, inspección y
sanción en materia de vivienda, de acuerdo con la necesidades sociales, de
equilibrio territorial y de sostenibilidad.
b) La promoción
pública de la vivienda, con especial atención al patrimonio público del suelo.
2. Corresponde a la
comunidad autónoma, de acuerdo con la legislación estatal, la regulación de la
función social y habitacional de la vivienda.
3. En el marco de la
legislación básica del Estado, corresponde a la Comunidad Autónoma de Canarias
fijar las condiciones de accesibilidad de los edificios, así como las
condiciones para la instalación de infraestructuras comunes y para la
incorporación de innovaciones tecnológicas y de ahorro energético, en condiciones
de sostenibilidad.
Te lo resumo. A Clavijo y Manolo solo le interesa que Madrid
descentralice, que nos transfiera todas las competencias, que nos mande perras
y, a cambio, se cruzan de brazos y cuando se presentan problemas… oh, es que
Sánchez es muy malo y nos maltrata… Que nos envíen la UME, ese invento de
Zapatero que no servía para nada. El diccionario de la Academia Canaria de la
Lengua lo define muy bien: pollabobada, hecho o dicho propio de un pollaboba
(persona imbécil, cretino).
Haría bien Manuel Domínguez –pero creo que es incapaz– en
trasladar el contenido del artículo trascrito a los (ir)responsables de otras
comunidades autónomas, con otros estatutos, pero de similares características.
Otro día, si se tercia, haré lo mismo con el artículo 144 (Inmigración) porque
de tanto memorizar el manual de instrucciones del PP, tampoco el
realejero-venezolano ha tenido tiempo para echarle una visual. Sobre todo, y no
es moco de pavo, todo lo concerniente a los menores.
¿Y las fotos?
La de la primera entrega, el reflejo de cómo un jubilado se
entretiene viendo un chorrito de agua. O de cómo a los canarios se nos van los
ojos ante el fluir del líquido elemento. Y no me podrán discutir, como
manifesté en las líneas del principio, el tremendo estrés que causa… el
comprobar las gilipolleces que inundan las redes sociales. Y a peor la mejoría.
La segunda, captada en un feudo popular (Cádiz), el de otro
moderado, Moreno Bonilla, este pasado 8 del presente mes. Para que los
incrédulos se convenzan de que nos van a cagar sin rubor alguno. Como lo han
hecho con los minutos de silencio y con la memoria de quien, aun después de su
muerte, ha sido objeto de comentarios tan denigrantes que no se necesitan
aditamentos para calificar a tales ultramontanos. Y todavía en mi pueblo –quién
lo ha visto y quién lo ve– son muchos los que creen, ilusos, que los mimbres
son diferentes. Han sido –y lo siguen siendo– lobos disfrazados en este
carnaval permanente.
Sacrificios y pensiones. Voten y disfrútenlo.

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