18/10/2026

Sacrificios (y 2)

Ay, iluso, tantos años, tanta experiencia y te dejas embaucar por quienes abogan por una defensa a ultranza de lo privado en detrimento de lo público. ¿Qué ha manifestado, si no, un tal M.D. con respecto a la justificación del voto negativo en los decretos de vivienda? Sí, ese mismo que está callado como un tuso en todo lo concerniente a las plantas con las que el gobierno regional va a adornar nuestro pueblo para general regocijo de amigos dueños de terrenos. Claro, te cuenta que la culpa es del malvado Pedro Sánchez y tú asientes cual cotorra al uso. Que tú no te hayas leído el Estatuto de Autonomía (Ley Orgánica 1/2018, de 5 de noviembre) podría entrar dentro del capítulo de los pecados veniales. Pero que no lo haya hecho todo un vicepresidente, y antes alcalde (aunque ausente), y a lo que alega me remito, no solo constituye un pecado mortal, sino que, siguiendo sus propias teorías ultraderechosas, merece un par de buenos cogotazos en todo el totizo.

Quisiera pensar que sabe que existe. Aunque sea de oídas. Porque que el Partido Popular cargue las tintas en el Gobierno central en relación al tema de la vivienda y eche balones fuera en las autonomías donde gobierna (Canarias, verbigracia), demuestra bien a las claras lo ancho que le quedan los cargos a tanto inepto. La ignorancia es atrevida. Y que nos dejemos contagiar, antídoto al canto.

Te transcribo los tres apartados del artículo 143 de “nuestro” Estatuto de Autonomía:

1. Corresponde a la Comunidad Autónoma de Canarias la competencia exclusiva en materia de vivienda, que incluye en todo caso:

a) La ordenación, planificación, gestión, fomento, protección, control de calidad, inspección y sanción en materia de vivienda, de acuerdo con la necesidades sociales, de equilibrio territorial y de sostenibilidad.

b) La promoción pública de la vivienda, con especial atención al patrimonio público del suelo.

2. Corresponde a la comunidad autónoma, de acuerdo con la legislación estatal, la regulación de la función social y habitacional de la vivienda.

3. En el marco de la legislación básica del Estado, corresponde a la Comunidad Autónoma de Canarias fijar las condiciones de accesibilidad de los edificios, así como las condiciones para la instalación de infraestructuras comunes y para la incorporación de innovaciones tecnológicas y de ahorro energético, en condiciones de sostenibilidad.

Te lo resumo. A Clavijo y Manolo solo le interesa que Madrid descentralice, que nos transfiera todas las competencias, que nos mande perras y, a cambio, se cruzan de brazos y cuando se presentan problemas… oh, es que Sánchez es muy malo y nos maltrata… Que nos envíen la UME, ese invento de Zapatero que no servía para nada. El diccionario de la Academia Canaria de la Lengua lo define muy bien: pollabobada, hecho o dicho propio de un pollaboba (persona imbécil, cretino).

Haría bien Manuel Domínguez –pero creo que es incapaz– en trasladar el contenido del artículo trascrito a los (ir)responsables de otras comunidades autónomas, con otros estatutos, pero de similares características. Otro día, si se tercia, haré lo mismo con el artículo 144 (Inmigración) porque de tanto memorizar el manual de instrucciones del PP, tampoco el realejero-venezolano ha tenido tiempo para echarle una visual. Sobre todo, y no es moco de pavo, todo lo concerniente a los menores.

¿Y las fotos?

La de la primera entrega, el reflejo de cómo un jubilado se entretiene viendo un chorrito de agua. O de cómo a los canarios se nos van los ojos ante el fluir del líquido elemento. Y no me podrán discutir, como manifesté en las líneas del principio, el tremendo estrés que causa… el comprobar las gilipolleces que inundan las redes sociales. Y a peor la mejoría.

La segunda, captada en un feudo popular (Cádiz), el de otro moderado, Moreno Bonilla, este pasado 8 del presente mes. Para que los incrédulos se convenzan de que nos van a cagar sin rubor alguno. Como lo han hecho con los minutos de silencio y con la memoria de quien, aun después de su muerte, ha sido objeto de comentarios tan denigrantes que no se necesitan aditamentos para calificar a tales ultramontanos. Y todavía en mi pueblo –quién lo ha visto y quién lo ve– son muchos los que creen, ilusos, que los mimbres son diferentes. Han sido –y lo siguen siendo– lobos disfrazados en este carnaval permanente.

Sacrificios y pensiones. Voten y disfrútenlo.

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