El alcalde, Adolfo González, da la impresión de no haber roto
un plato en su vida. Y se vuelca en deleitarnos con una profusión de vídeos en
redes sociales para dar a conocer cuánto se ejecuta en la villa. Aconteceres
que coinciden, prácticamente todos, con realizaciones a las que cualquier
ayuntamiento está obligado por la legislación vigente. Pero él lo vende como hitos
sin parangón. Estuvo, verbigracia, meses atrás, sermoneándonos con las
excelencias y ventajas del contenedor marrón. Hasta recogí la llave durante aquella
campaña. ¿Están funcionando y cumplen con el cometido encomendado? Y una vez
desechado el hipódromo por la muerte natural de los caballos (la edad no
perdona), ha presentado una nueva piscina unas dieciocho mil veces. Oh, fíjate
tú que el agua ya se puso verde.
Noelia, como ejemplo de concejala que vale para un roto y
para un descosido, ha llevado las riendas durante este mandato (2023-2027) del
urbanismo. Y como lo ha hecho a la perfección (ya te conté las peripecias que
sufrí en propias carnes durante la tramitación de una simple solicitud de licencia
para vado permanente), el alcalde prescinde de ella y, con el beneplácito de
Manolo, la enchufan en el número dos de la candidatura popular al Congreso de
los Diputados (ah, y Diputadas). Puede que haya sido el colofón y premio por
sus intermediaciones con propietarios de los terrenos donde se va a ubicar lo que
luego contaré. Aunque ellos –los quince, más asesores y chupatintas varios– no
sabían nada. Insisto, nada. Pasaban por allí y se enteraron de refilón. No me extraña
con tanta fiesta: quehacer que se les da a la perfección.
Perdona el inciso, pero te cuento que me señalizaron el
metro de más solicitado, y concedido, el pasado 24 de octubre (sábado, pues sí,
sábado) a las cinco y media de la tarde. ¿Una muestra de que se curra hasta en
horas extrañas? Y un churro. Leyeron el artículo que publiqué ese día en este
blog (Cinco meses largos) y dieron la orden expresa, no sea que les fastidie la
precampaña con impertinencias varias. Que sí, Noelia, arráyate un millo. Y
Adolfo, dos o tres, si no me pega siete en este particular envido.
Nada han tardado canales partidarios y medios afines en
resaltar méritos. ¿Cuáles? ¿Llevar casi veinte años del tingo al tango dentro
del organigrama municipal? Ejercicio este, el de saltimbanqui, igualmente
aplicable al resto de ediles y que a un servidor le viene a confirmar lo
volubles que son. Una aparente versatilidad que solo demuestran inepcia e
ignorancia. Razón tenía mi padre cuando decía que “el que mucho abraca poco
atraca”.
Adolfo no quiere sombras ni competencias. Solo aduladores y
cagatintas. Mientras le doren la píldora, perfecto. Y ejemplos, la tira. Si
Noelia aspiraba a ser la futura alcaldesa –como el que se postuló cuando
Domínguez ascendió, por deméritos propios, a puestos supramunicipales– larga
deberá ser la espera. Porque su actuación –intermediación– en el afer de la
planta Tigaiga (cambio de ubicación) supuso cavar su propia tumba. Pero en
política ya se sabe, como defenestrar y
remitir a su anterior trabajo, en caso de haberlo tenido, está muy mal visto,
existe otra modalidad: un ascenso. Y el ejemplo más contundente es el del propio
Feijóo. Así le va al pobre infeliz. Como salga mal parado en esta inminente
convocatoria electoral, por correo certificado para sus orígenes.
En el BOC Nº 214 de este pasado lunes, 26 de octubre de 2026,
la Dirección General de Energía del Gobierno de Canarias publica la Resolución de 28 de septiembre de 2026, por
la que se concede la autorización administrativa de las instalaciones
eléctricas de generación denominadas “Planta de Generación de Emergencia de
14,8 MW-Planta Tigaiga”, en el término municipal de Los Realejos, Tenerife.
Expte. n.º GE25/017.
(continuará)

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