22/10/2026

Unos pespuntes

Me senté ante el ordenador con la sana intención de coser un texto completo, bien hilvanado. Y solo me salieron unos pespuntes. Al final me dije: bueno, mejor un remiendo que un roto. Así que si hoy mi costura no es de tu agrado, te queda la opción de ir a cualquier rebaja y comprarte unos retales. O unos pantalones de esos que ya vienen rotos y te ahorras unos arreglos. Y así me quedó el vuelto:

Hay un chiquito lagunero ‒de La Verdellada, creo‒ llamado Jonathan Domínguez, en la actualidad viceconsejero de Comunicación del Gobierno de Canarias (serán sus méritos la verborrea que se gasta), al que vengo oyendo mentar desde hace más de dos décadas porque solo ha vivido de la teta pública, siendo sus mentores Ana Oramas y Fernando Clavijo, que se nos fue a una emisora de radio de Gran Canaria y se puso a despotricar de los sindicatos. A los liberados sindicales los puso de vuelta y media. El calificativo más generoso fue el de gandules. Y me acordé de aquella sentencia de la sartén a la olla: quita p´allá que me tiznas. Es que verse las propias jorobas entraña el peligro evidente de que se tuerza el cogote. Chiquita falta de ignorancia el del aprendiz de periodista. Claro, valen para un roto y para un descosido y así anda el patio político plagadito de ineptos.

El parlamento de Canarias ha aprobado una resolución para demandar al Estado que se haga cargo de los gastos de traslados de personas fallecidas fuera de su isla. Y yo me pregunto si en todo caso esa no sería una competencia autonómica. O de los Cabildos. ¿No le consultaron a Casimiro? Y si me apuran, de los propios ayuntamientos que a través de sus servicios sociales bien podrían echar una mano a las familias que no dispusieran de una póliza de decesos (Santa Lucía, por ejemplo) o su economía no le posibilitara afrontar la factura. Porque Madrid (siempre Madrid) a buen seguro que alegará su negativa por odiosas comparaciones con el resto de los territorios, tanto insulares como peninsulares. Es otra consecuencia de la eterna llorona y la táctica pedigüeña de los dirigentes de estas tierras volcánicas desde tiempos inmemoriales.

Me han preguntado qué opino de la moción de censura en San Juan de la Rambla. No lo tengo claro. Es como si ahora en el Puerto –los otros vecinos, los del naciente– David alegara que con Leopoldo y Alonso todo está paralizado (Playa Jardín, verbigracia) y se adhiriera a otra moción de censura para devolver a Marco la alcaldía. Que en el pueblo con el que limitamos por el poniente había un equipo de desgobierno más que evidente, no se requieren espejuelos. Que la parálisis es harto notoria, ponle el cuño. Y hasta aquí puedo escribir. Ojalá, por el bien de sus habitantes, el remedio funcione. Y en mayo de 2027, a la vuelta de la esquina, háganme el favor de darle unos cuantos votos más al PSOE para que alcance los seis concejales ansiados y pasados cuatro años…

El todavía portavoz del ejecutivo canario, y aspirante a diputado nacional, está de un protagonismo subido. Y como la tele canaria se presta a dorar la píldora, no hay informativo en el que no haga acto de presencia. Y no para anunciarnos acuerdos y propuestas aprobadas por Clavijo y Domínguez, sino para lanzar chinitas a diestro y siniestro. Ahora se halla el hombre preocupado por el avance de la ultraderecha en Canarias. ¿Se referirá a VOX –socio en varios ayuntamientos– o al PP de un Feijóo lanzado al monte, con el que mantiene muchos pactos en las ínsulas? ¿O piensa, acaso, que Manolo es diferente en sus postulados? Aclárese, señor Cabello, porque el manual de instrucciones es único.

Curbelo cambia de cara y postula a Yaiza Castilla como candidata al Senado. La mejor, ha sentenciado. Y cuando se percató de la metedura de pata, dijo a renglón seguido que Fabián Chinea lo había hecho muy bien en estos últimos años. Ha obedecido fielmente y ha preguntando todo aquello que el propio Casimiro no hizo durante el largo periodo que transitó la capital del reino. De donde no salió muy bien parado y sentó el precedente que ahora le ha servido a Solveida para pactar con la fiscalía y así dar a entender que sus actuaciones (raras) no merecían reproche penal alguno. Nos toman por imbéciles. Mira, presidente, si el que vive en Tenerife lo ha venido haciendo muy bien, ¿por qué lo quitas? Ah, si es para que no se anquilosen y por ello es conveniente un recambio, ¿por qué no te aplicas el cuento?

Y concluyo: Cómo nos utilizan –a los viejos– y nos engatusan con fiestas, viajes y cuchipandas varias. Y con homenajes en los que diera la impresión de que los protagonistas son los cargos públicos. Cuando me presente en las próximas elecciones, ganemos y gobernemos, quiero ser el concejal de mayores. O no, el bobo.

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