martes, 6 de octubre de 2009

Aficiones

Hay unas cuantas. Confesables, por supuesto. Garabatear renglones puede ser una. Algunos salen derechos y la mayoría "cambados". Pero los ordenadores gozan de una tremenda ventaja: poseen una tecla (suprimir) que hace maravillas. Te deja -lo que te deja- el resto perfecto.

Una profesora de alemán del IES Mencey Bencomo, sabedora de otras de mis debilidades -caminar-, me regaló un libro de sugerente título: "Bueno, me largo". Le hice caso y me largué. Por eso estoy ahora aquí, a una hora de curro generalizado. Bajo una estructura de diario, el protagonista recorre el camino francés de Santiago, que concluye con la clásica moraleja o lección del día. Me dio cierta cosa porque este atrevido tiene medio pergeñado un proyecto (Por las tierras de Higa y alrededores), cuyos capítulos finalizan con 'Fin de la x estación'. Espero que a nadie se le ocurra pensar en plagio. Que los informáticos averigüen cuándo fue escrito.

La fotografía también me atrae, pero seguiré siendo aficionado toda la vida. Menos mal que la digitalización permite licencias variopintas. Del Teide hay unas cuantas. Mas desde La Gomera, "ni comparancia". Las ilustraciones de hoy pueden dar norte de los avatares reseñados.

Por cierto, hoy me hablaron de "Pepillo y Juanillo". Lo mismo sería cuestión de mover hilos para una segunda edición.

Hasta la próxima