miércoles, 25 de noviembre de 2009

Circunvalación Toscal-Longuera

Allá por julio de 2005 apareció publicado en Diario de Avisos un artículo del responsable de este ‘Pepillo y Juanillo’ , en el que, entre otras cosas, se manifestaba:
Se podía leer en 1997 que el Cabildo de Tenerife había aprobado en diciembre de 1994 el Plan de Inversiones en la red insular de carreteras. Y entre ellas se encontraba la denominada vía de circunvalación del populoso barrio Toscal-Longuera. Incluso se especificaba que la obra estaría finalizada en 1999, de acuerdo con un presupuesto de ejecución que contemplaba las siguientes consignaciones: 25 millones en 1997, 175 millones en 1998 y 555 millones en 1999. Obvio las características técnicas y la sandez acerca de quiénes podían ser sus beneficiarios. Vaya gilipollez. Seguro que todos los que la lleguen a transitar.
Pasaron los años, llegaron nuevas corporaciones –aunque Lorenzo Dorta permanece–, y la vía seguía oculta. Se comentaba que si alguna expropiación se había atravesado. En diciembre de 2003, titular destacado: “Vía libre a la circunvalación...”. Nuevo presupuesto. Con euros, claro. Fotografía aérea, la enésima. Unas obras de la red de saneamiento crearon falsas expectativas. Avanzamos por 2005 que es un disgusto. Las carreteras y calles realejeras están de pena. El Ayuntamiento alega que son del Cabildo. El Cabildo –que es del mismo signo político– cuestiona proyectos, ensanches, muros y algún erizo que cruza por zona indebida.
Mientras, un día sí y el otro también, nos caemos en los hoyos. Los coches ya no botan, rebotan; ya no zarandean, brincan. Los vehículos oficiales deben ser buenos, con una suspensión a prueba de bombas. Pero en mi pueblo no ocurre lo que en otro, cuando su alcalde dijo que el “Mercedes” era de toda la ciudadanía…
Corría, insisto el año 2005. Han transcurrido cuatro y medio más. Y la vía de circunvalación del barrio Toscal-Longuera sigue ahí, golpito a golpito. Lo único que se ha logrado, y bien logrado, es cargarse El Bosque. La Voz de Los Realejos ha seguido insistiendo en los nuevos impulsos, los nuevos avances, las nuevas inyecciones económicas. Más de diez años, que se dice pronto. Y tenemos… lo que nos merecemos.
Mi madre (q.e.p.d.) implantó la costumbre de reunirnos los viernes por la tarde. Ella se fue pero nosotros –los hijos– seguimos con la tradición. Tres vivimos en Los Realejos y una en Punta Brava (Puerto de la Cruz). Es decir, que cada mes –día arriba, día abajo– bajo caminando desde Realejo Alto. Cuando llego a lo que queda de El Bosque, recuerdo años idos para siempre y me entra cierto desasosiego que me dura hasta el sábado por la mañana. Porque uno pateó aquellos contornos durante muchos años. Pero a lo que iba: allí comienzo el recorrido por la vía de circunvalación. Y llevo años viendo lo mismo desde La Gorvorana hasta la otrora María Jiménez. Hay momentos en que la obra parece que avanza. Eso, parece. Y cada vez que cruzo por donde estaba el denominado barranquillo de El Jardín, me pregunto lo que tú también estás pensando: ¿lo habrán canalizado bien? ¿Aguantará temporales y gotas frías?
Y continúo por aquel desnivel –enorme, por cierto– observando los mismos tropiezos, los mismos baches y los mismos huecos para el alcantarillado. Mientras, han crecido casas, bloques, edificios y un parque cerrado a cal y canto. Al fondo, una vieja y enorme casona se cae a pedazos. Lo que conocíamos por ‘el mirador’, ni mira ni deja mirar. Pero yo a lo mío. Atravieso la carretera insular de Las Dehesas y aparte de acordarme de Pepe Segura –ya te lo conté una vez–, atisbo fincas valutas, montones de tierras y escombros, una estructura con orden de demolición que allí sigue capeando temporales, los mismos gatos, los mismos perros, unos cuantos pretiles…
De verdad, ya tengo ganas de “circunvalar” con fundamento. Porque cada vez que lo haga, recordaré el camino del Lance Castro, el de Los Molleros, a Domingo el canario, a Domingo Torres, a todos los espejos, a Eliseo, el enorme peral que muy poca fruta echaba, las verduras… Lo malo es que luego me volverá a entrar la depre.
En chiquito dilema me metí hoy. El próximo viernes toca en Punta Brava. Deja ver.