martes, 17 de noviembre de 2009

Dos pinceladas

Milagros Luis Brito reconoce que se producen muchas bajas entre el funcionariado de su Consejería. Y nos da a entender el que no todas puedan estar debidamente justificadas. Y reconoce, además, que no se mejora la calidad educativa por el mero hecho de meter más docentes en el sistema. Pues, amiga –ya te puedo tutear por razones de edad–, tienes toda la razón. Pero eso de los 18 meses en las bajas no lo entiendo. Si quieres te pongo al menos un ejemplo de muchísimos más meses. Bueno, te lo explico con más detalle, de toda su vida ‘activa’ (no te rías), más de las tres cuartas partes no ha pisado un aula. Y sigue cobrando como si estuviera en el curro diariamente. Si no me crees, pregúntale a Francisco. Él conoce perfectamente la casuística. ¡Ah!, y ese funcionario se halla en perfectísimo estado de salud para otros menesteres. Incluso más peligrosos que los de meterse en una habitación con treinta adolescentes. Con lo explosivos que son los chicos, como tú muy bien sabes. Y es que te hallas tranquilamente dando clase y, de repente, salta alguno, sin razón aparente, como si… no sé, cómo te lo podría dibujar… ¡ah, sí!, como si se reviviese lo de hace cien años con el Chinyero. Eso, una cosa así. Sí, Milagros, eso (lo de ‘eso’ lo pongo a posta) es lo que trae a mal vivir a los que se dejan el pellejo. Porque ustedes lo conocen perfectamente y se hacen la vista gorda. Y en otros casos, al tercer día de la baja ya están llamando a la casa del interesado. ¿O no, Milagros?
José Segura Clavell, que ahora escribirá semanalmente hasta las próximas elecciones –te apuesto un cortado en la Escuela de Náutica–, hace un reproche a Juanfer, bueno, le da cuatro cogotazos, por no reconocer la tremenda labor de los socialistas en estos treinta años atrás. Como si él (Juanfer) hubiese caído ahora del cielo (lo pongo con minúscula, por si acaso) dispuesto a salvar a todo el mundo mundial. Y es que “ante la evidente actitud de olvido de algunos para los que altaneramente no existe ese pasado inmediato”, viene a recordarnos Pepe que es preciso ‘condecorar’ (comillas mías) a cientos y cientos que han hecho y bla, bla, bla. Chacho, vamos a ver, ¿y también no hicieron en los pueblos, y mucho, los de otras formaciones políticas? ¿No se ha transformado, mero ejemplo, La Orotava? Déjalo ya, hombre, que parece que te gusta más una medalla que a un bobo una tiza. Y no me hables de altanería, que algunos la matan callando. Lo que pasa es que Juan Fernando (con quien no comparto nada de nada, mucho menos sus espantadas y al que nada debo ni nada me debe) va y lo dice. Otros lo piensan ‘y se tragan el tiempo en carne viva’ (Pedro Cabrera, dixit). Y pongo otro ejemplo: “…la nobleza, la entrega y la lealtad de quienes lucharon en el pasado con ideas y gallardía política. Puede presumir, como nadie, de respetar las reglas del juego y actuar con tolerancia. No hizo falta ánimo justiciero”. ¿Qué dices, Pepe? ¿Quieres tolerancia con quienes nos están esquilmando merced a indemnizaciones millonarias (de euros)? ¿A qué viene, por enésima, la exaltación de los sagrados valores de nuestra lucha canaria? ¿Eligio otra vez o te vas a poner tú la ropa del Campitos? Yo también formé parte de ese pasado al que tú aludes y sigo reconcomiéndome cada vez que sale un chanchullo a la luz. Y pertenecí a ese partido al que tanto dices querer y amar. Y me largué para que personas como tú siguieran medrando. ¿Por qué no llamas a Juan Fernando e intercambian pareceres? No, tiene que ser en la prensa, hay que airear la mierda y poner el ventilador. Y se autoproclaman socialistas. Mándense a mudar todos, abran las ventanas y que corran nuevos brisajes. Disfruten de la jubilación (hace tiempo que la tienen bien asegurada) mediante un ejercicio de responsabilidad: échense a un lado y dejen pasar. Me produce tremenda gracia cuando algunos quieren ver en Coalición Canaria y el Partido Popular los enemigos del PSOE. Debe ser porque no conocen el tremendo arsenal de armas blancas que poseen los militantes socialistas. Y afiladas, tú. Como muchas lenguas y plumas.
Finalizo, porque si no me enfado. Estas dos pinceladas son producto de la lectura dominguera de Diario de Avisos. Periódico en el que colaboré un tiempo (El Asomadero: lugar del Macizo de Tigaiga) y me asomaba hasta que los políticos me quitaron el sitio. Ellos tenían más tiempo que yo para escribir, y con espacio asegurado. Yo era, y soy, de pueblo. Ellos, en vez de justificar los garbanzos en el Congreso, Senado, Cabildo o Ayuntamiento, estaban escribiendo lo que pensaban hacer pero nunca hicieron. Claro, me ocurrió que yo también digo las cosas claras. Al director del medio también le dije lo que pensaba. Así me va.
Pero este blog es mío y solo mío. Y el que quiera o lo desee, que haga un comentario. Y los colgaré (al comentario y al autor). Hasta más ver.