miércoles, 4 de noviembre de 2009

No estoy de acuerdo

Con el tratamiento informativo dado por la radiotelevisión autonómica ante cualquier imprevisto que surja en estas islas. Siguen empeñados en vendernos la policía ‘autóctona’ como salvadora de todas las desgracias habidas y por haber. Y no. La clase periodística no puede seguir arrimada, sin más, al mejor postor. Ni siquiera las sentencias judiciales ponen a cada cual en su lugar. Se ha perdido la dignidad y los esperpentos se suceden a velocidad vertiginosa. Me recuerda un incendio habido ha bastante en los montes de Arafo. En el que destacado miembro de la grey periodística, de los que, incluso, van a programas estrella, llevó a cabo una transmisión radiofónica digna de ser enmarcada. De la que su momento culminante fue cuando Calzadilla prendió lumbre al cortafuego que iba a suponer el final del cataclismo. Pero la Virgen de Candelaria no estaba por la labor y los pinos continuaron chamuscándose bastante más. Me imagino que no lo tendrá (el reportaje) ‘enlatado’ el encumbrado locutor, porque no deberá ser un digno ejemplo a seguir. Si yo fuera profesor de la Facultad de Ciencias de la Información, ejemplos no me faltarían. De lo que no se debería hacer, por supuesto.
Se cayeron las piedras en Los Gigantes. Y ocurrió la desgracia que ya todos conocemos. Pero cuando el asunto ya no da más de sí -sencillamente porque se informó de lo que había y ya está-, no sigan añadiendo letra menuda que nada aporta. Porque terminamos preguntando al perro que hacía pis en la punta del muelle por si el cuadrúpedo vio algo. Y con las mismas imágenes que se suceden… ¿Para qué contarte? El mismo bombero, dieciocho mil veces. Y no exagero ni tanto así. La misma chica de protección civil que coloca la cinta de vallado de la zona otras dieciocho mil veces. Y el morbo. Busquen a alguien que estuviese cerca, y si una piedra le raspó la rodilla, mejor. Ya lo decía yo, esto se vía venir. Mira tú que poner una cinta, eso la levanta la gente y pasa por debajo, pongan…
Siento pena y vergüenza ajena. También rabia contenida porque siguen jugando con mi dinero. Los recortes, para educación y sanidad. No me va a caer la breva de que Soria, Paulino o Willy García me diga cuánto desembolso supuso la movilización habida. Y al final, ¿para qué? ¿Solventaron algo? ¿Dimitirá el alcalde si no existía la señalización adecuada? ¿Para qué más preguntas si no va a haber respuestas? Sinceramente, cuando los hechos se agotan, con el relleno se entra en la desinformación.
Eso que hacen ustedes ya lo hacían los mil quinientos canales de televisiones locales hace unos años, cuando el auge de las mismas era tal que casi nos saturaron el espectro. Con una cámara grababan un pleno en el ayuntamiento tal, una entrevista al personaje cual y un partido de fútbol, por ejemplo, Armeñime contra Charco del Pino. Y luego lo repetían… ¡Vaya si lo repetían!
Pues, ilustres seseras, para este viaje no hacen falta esas alforjas. Ustedes, autonómicos míos, dan las mismas noticias en desayuno, almuerzo y cena. ¿Que (sin tilde) no? Hagan la prueba y no se llevarán sorpresa alguna. Les puedo asegurar que yo sí he hecho ese trabajo. Pero si no me creen, ya saben.
Y, para rematar, en los días siguientes, estuvieron buscando acantilados, deleitándonos con imágenes de construcciones debajo de grandes riscos -como si eso fuera en Canarias una novedad-, seguido de las entrevistas pertinentes, los peligros de los derrumbes en Playa de San Marcos (Icod), en Sardina del Norte (Gáldar). Muchacho, si quieren les busco varios cientos de ejemplos para que nos tengan entretenidos durante medio año. ¡Qué guineo!
Ya les he relatado que cuando sea grande, no sólo voy a estudiar periodismo, sino que me postularé para director general de algo relacionado. No es una utopía, es una ilusión.
Hasta la próxima.