domingo, 1 de noviembre de 2009

Yo me acuso

Hoy debo comenzar reconociendo que he pecado. He pecado mortalmente. No, no fue por haber ojeado el nuevo Decreto que regula la función directiva en los centros docentes (recuerden que a pesar de mi estado jubiloso, estuve papeando con unos amigos, todavía activos, y salió el susodicho a colación). Es peor, mucho peor. Me acuso de haber leído lo que a continuación transcribo:
Sabemos que pecamos de inmodestia al decirlo, pero estamos envanecidos por ser los primeros y mejores demócratas de estas Islas, además de los más sinceros, los más patriotas y los principales defensores de los intereses del pueblo. En nosotros no hay ni un ápice de falsedad. Estamos firmemente comprometidos tanto con la defensa del pueblo que en su día fue masacrado por las tropas castellanas y andaluzas que invadieron unas islas hasta entonces afortunadas, como con la defensa del pueblo actual; un pueblo, insistimos en ello, todavía narcotizado, pero que ya empieza a despertar…
Fui incapaz de seguir. No sólo las lágrimas me mojaron todo el papel impreso, sino que se me nubló la vista de tal manera que ante mi rostro incrédulo, y agilipollado, se mostraba… ¡Chacho, déjalo estar! Tú, estimado seguidor, te imaginas que el párrafo de marras lo suscribiera yo mismo mismamente, en singular, sin el nos, pero sí con el yo. Que el medio de comunicación fuera este blog y el pueblo masacrado, Los Realejos. Más el Alto que el Bajo, por lo de las tropas y bla, bla. Creo que esto ya es algo más que chochear. Por mucho menos, hace unas décadas, se llevaron a un vecino… ¿A dónde? Al manicomio.
En fin, pasemos a otros cantares. Ayer comentábamos algo de los ‘sitios oficiales’ de los ayuntamientos. En el saludo de un alcalde de otro municipio de este Norte, hallamos:
Es nuestro deseo, que nuestra página Web sea un importante vehículo de contacto entre todos los ciudadanos y las diferentes instancias públicas que, desde nuestro Ayuntamiento, sirven al pueblo de (moléstate tú como me molesté yo). Para ello, estamos trabajando para ampliar, fortalecer y hacer aún más dinámica esta vía de comunicación. Que termine siendo línea de trabajo habitual, duradera, permanente y que tenga, además, un marcado carácter práctico.
Hubo cierta vez un anuncio que decía: “Todos venden lo mismo”. Aquí ocurre tres cuartos de la ídem: todos dicen lo mismo. Pero eso es al principio. Con el paso de los meses, vuelta a lo de antes. Es como los carteles de las obras. La fecha de finalización (la que está escrita debajo del presupuesto) suele ser anterior a la de su comienzo efectivo. ¿Lo cogiste? Por decir carteles, ¿qué empresa estará confeccionando los del Plan E, el plan Zapatero? Se tiene que estar forrando. ¿No valía con uno solo a la entrada de cada pueblo?
Pues sí, se abandona el ‘cultivo’ de la web y cada dos por tres nos sale un cartelito: “Sitio en construcción. Por favor, disculpen las molestias”. Luego nos quejamos de que los ayuntamientos no hacen nada. Porque tú lo dices: tienen obras hasta en la red. ¿De saneamiento? Y una mierda p´al que pregunta.
Otra posdata: fui el viernes por la noche al acto de entrega del título de Hijo Adoptivo de la Villa de Los Realejos a don Antonio, el cura de Santiago Apóstol. Es perdomero de nacimiento y uno con La Perdoma siempre ha tenido buenas relaciones. Mi enhorabuena. Ahora que caigo, la gente me miró medio raro. Será que no llevaba traje negro ni corbata. A don Antonio creo que no le importó, porque ni me llamó la atención ni me mandó a rezar un fisquito.
Hasta mañana.