sábado, 19 de diciembre de 2009

Clara Eugenia Yanes (1)


A modo de preámbulo

Puede que los ejemplos de 44 años ejerciendo la docencia en un mismo lugar no abunden. Y como del tiempo de encierro voluntario en la Biblioteca de La Orotava quedan pinceladas que no han visto la luz, mi reconocimiento a la labor ejemplar de una maestra adejera (de nacimiento), pero que hundió raíces e irradió pensamientos y saberes en Buenavista del Norte.

Una maestra ejemplar

En un suplemento del periódico profesional Voz del Magisterio Canario (La Orotava, 17-noviembre-1922, año I, número 6) encontramos sentidas líneas de homenaje a Doña Clara Eugenia Yanes. Que son del siguiente tenor literal:
“Ayer, 16 de Noviembre, cumplió 70 años de edad la prestigiosa Maestra Nacional, honra del Magisterio Canario, que encabeza estas líneas, siendo jubilada por mandato de la Ley.
Nosotros, cumpliendo nuestro programa de tributar homenaje a todos los Maestros que después de su noble y altruista misión educativa, los retiran para que descansen de su fructífero y progresivo trabajo, comenzamos hoy, rindiéndoselo a la compañera distinguida, doña Clara Eugenia Yanes.

Su biografía

Nació esta Maestra en la Villa de Adeje (Tenerife) el 16 de Noviembre de 1852; habiendo estudiado libremente la carrera del Magisterio y bajo la dirección del inolvidable Maestro D. Juan de la Puerta Canseco, con notable aprovechamiento.
Obtuvo el Título de Maestra de 1ª. Enseñanza en la Escuela Normal de la Ciudad de La Laguna en 1877, actuando en las oposiciones celebradas en este mismo año, adjudicándosele la escuela de niñas de Buenavista.
Tomó posesión de ella el año 1878, la que desempeñó sin interrupción durante cuarenta y cuatro años, habiendo la particularidad que fue la primera Maestra Nacional que tuvo Buenavista.
En los exámenes verificados en su escuela hasta su supresión, constituyeron verdaderos éxitos, por los que la Junta local hizo constar en el libro de visitas, encomiásticas felicitaciones.
También figura en dicho libro un juicio altamente grato de la impresión que causó en el ánimo del ex-Gobernador Civil de Canarias, don Antonio Eulate, cuando visitó la referida escuela.
Tiene tres votos de gracias concedidos por los Inspectores de 1ª. Enseñanza; así como varias notas laudatorias y oficio de 15 de Febrero de 1887, de la Junta Provincial de Instrucción pública de Canarias, significándole el agrado con que el Inspector había visto el adelanto de las educandas y los notables métodos empleados en su educación.
Figuró en la primera categoría del Escalafón provincial y en la quinta del general del Magisterio.
Durante diez y seis años proporcionó gratuitamente el local-escuela para bien y progreso de la enseñanza en Buenavista.

Su carácter y cualidades

Doña Clara Eugenia es de carácter bondadoso; atesorando su corazón sentimientos caritativos, siendo su principal cualidad la paciencia, emblema de toda buena maestra; por lo que sus discípulas la amaban y respetaban, tratándola siempre con cariño de madre amorosa. Juntamente con su esposo, don Nicolás Díaz Dorta, maestro también del referido pueblo, educó e instruyó a sus hijas, figurando una de ellas, doña Fidela Díaz Yánez (el baile ortográfico en el apellido fue más que notorio), en el Magisterio como maestra ilustrada y celosa en su alta misión.

Su labor educativa

Fecundo, laborioso e intenso es el trabajo que realizó la Sra. Yanes en el pueblo de Buenavista, durante los cuarenta y cuatro años que estuvo regentando la Escuela Nacional de niñas, sin ser amonestada ni una sola vez, ni haber disfrutado licencia ni un solo día. Tres generaciones han pasado por su fragua, caldeadas y forjadas artísticamente por su ejecución paciente y cultural. Madres, hijas y nietas ven en ella la cinceladora de su perfecta formación intelectual y moral. La aureola que rodea en la actualidad su cabeza cubierta de guedeja de blancura nítida, está engarzada con legítimos brillantes y flores perfumadas con la satisfacción del deber cumplido.

El magisterio tributario

Este pobre homenaje que hoy rinde Voz del Magisterio Canario a esta anciana y eximia maestra jubilada, es poco, por los grandes méritos que contrajo en su larga vida dedicada a la tarea de la enseñanza. Cuarenta y cuatro años sin variar de escuela; esclava de su obligación; firme en su laborar continuo sin interrumpir un solo día la clase, son laureles más que suficientes para que el Magisterio Canario, admirador de los grandes maestros, rinda también en su día un tributo de simpatía y alabanza a la Sra. Yanes.
Este periódico, interpretando en ese ideal el sentir unánime de todos los compañeros del Archipiélago, abre una suscripción para costear una lápida perpetuadora de la actuación en la Escuela de Buenavista de la mencionada maestra, con el fin de colocarla en el salón-escuela, después de la autorización ministerial debida y con la ostentación necesaria.
Reciba la excelsa maestra nuestro homenaje sincero y nuestra más grande admiración por su obra, por su constancia, por su celo y laboriosidad”.
(continuaremos)