domingo, 20 de diciembre de 2009

Clara Eugenia Yanes (y 2)

(continuamos)
La Comarca (Icod de los Vinos, 26-noviembre-1922, año IV, número 190, página 2), en su habitual sección de ‘Informaciones telefónicas de los pueblos (Buenavista)’, en un suelto titulado ‘Jubilación’, inserta:
Desde el día 16 del corriente mes se halla vacante la escuela nacional de niñas de este pueblo, por jubilación de la propietaria Doña Clara Eugenia Yanes. Dicha escuela se proveerá, por ahora, con maestra interina y el próximo año 1923, por concurso general de traslado.
El mismo periódico, dirigido y administrado por José Delgado Marrero y Julita Méndez, respectivamente, Voz del Magisterio Canario (La Orotava, 12-septiembre-1923, año I, número 46, páginas 1, 5 y 6. En su número anterior, de 6 de septiembre, páginas 9 y 10, había informado: El próximo día 8, a las 2 de la tarde, tendrá lugar, según dijimos ya, en el pueblo de Buenavista, el homenaje que el Magisterio Canario rinde a la Maestra jubilada doña Clara Eugenia Yánez.), inserta una fotografía de Doña Clara E. Yánez (no hubo unanimidad a la hora de transcribir el apellido), prestigiosa maestra jubilada, a quien rindió homenaje el Magisterio Canario el día 8 del actual, en la Escuela Nacional de niñas de Buenavista.
La crónica del acto fue la siguiente:
“El Magisterio Canario, dando una prueba de compañerismo y de verdadero espíritu amante de enaltecer las virtudes de los buenos Maestros, rindió el día 8 un tributo de admiración a la prestigiosa y anciana Maestra jubilada cuyo nombre encabeza estas líneas, por su constancia y laboriosidad durante los cuarenta y cuatro años que sin interrupción desempeñó la Escuela Nacional de niñas de Buenavista.
A la una de la tarde llegó al mencionado pueblo la Comisión, formada por don José Hernández Quintero, Maestro del Realejo alto; don Agustín C. Herrera, Maestro de la Perdoma; don José Mª. Quinteiro Malvar, Maestro de Teror; don Alfredo Mederos Galán, Maestro de La Longuera; don Augusto Méndez Hernández, y nuestro Director, juntamente con la distinguida compañera del Realejo bajo, Señorita Gregoria Felipe Díaz, acompañada por cuarenta señoritas alumnas, que quisieron sumarse al acto y al mismo tiempo obsequiar a su querida Profesora con motivo de su traslado a esta Villa.
Allí fueron recibidos por la Señora Yánez, sus hijos nuestros queridos compañeros don Robustiano Toledo Torres, doña Fidela Díaz Yánez y Señorita Clara Díaz Yánez, la celosa y joven compañera de Las Ledas en Breña Alta doña María Rodríguez Toledo y su señor esposo y otras varias personas.
A las tres de la tarde dio principio el acto, ocupando la presidencia la homenajeada y los Maestros asistentes con las autoridades y Presidente de la Sociedad local.
Nuestro Director hizo el discurso entrega, el cual después de exponer en brillantes párrafos el objeto de aquel sencillo y hermoso homenaje, descubrió la lápida en medio de una estruendosa salva de aplausos, obsequiándola luego con un artístico diploma, obra de la encantadora Señorita Mercedes García Borges.
La Señora Yánez emocionada leyó unas cuartillas de agradecimiento, haciéndole entrega seguidamente dos de sus ex-alumnas de un precioso ramo de flores y un álbum firmado por todas las que ella había educado, siendo este un rasgo digno de alabanza.
Puso punto final el Sr. Quinteiro que con bastante elocuencia engrandeció la figura de aquella valerosa Maestra que supo encanecerse en la enseñanza con dignidad y prestigio.
Finalizado aquel inolvidable acto, primer que se registra en los anales del Magisterio Canario, fueron expléndidamente [sic] obsequiados todos los asistentes con pastas, vinos, licores y cervezas, haciendo los honores la bella Señorita Clara Díaz Yánez, su hermana doña Fidela y el Sr. Toledo Torres.
El cronista no puede menos de manifestar que la impresión recibida en dicho día fue tan halagadora, que la imagen de aquella anciana Maestra la lleva inculcada en su mente por la bondad, la dulzura y la santidad que revelaba aquel rostro surcado por las arrugas de los años”.
A modo de reflexión: Uno, a veces, se lamenta de no poder disponer de más tiempo. Sí, no se lo tomen a broma. Para sacar a la luz mucho material oculto. Pero estamos en crisis, hermosa palabreja que se ha adherido, cual lapa de risco, al pellejo de los políticos. Al menos me queda este blog y algunos lectores (incluyo los que ejercen docencia en Buenavista y que, a buen seguro, darán norte de estas dos últimas entradas).
Aclaración de la ilustración: El Habilitado era la persona encargada de librar los sueldos y demás emolumentos (bastantes escasos, por cierto) que correspondían a los docentes. En la fotocopia, el voto de doña Clara Eugenia. Obsérvese que la escuela de niñas de Buenavista no disponía aún de modelos de oficios, por lo que debe recurrir al ‘préstamo’ de la de niños.
Para mañana les prometo que volveré a escribir algo de Rita Martín, nuestra eximia consejera de Turismo.