jueves, 3 de diciembre de 2009

Más de lo mismo

Si creían ustedes que con las disculpas iba a quedar el asunto zanjado, cuán equivocados estáis. Los medios, ante todo, deben vender. Ante todo y sobre todo. Es la consigna del patrón. Hemos pedido perdón todos –ha quedado bonito y con una enorme carga de sentimientos–, incluso alguno parecía sincero, pero corresponde volver a la acción. Y en ello estamos. Contamos, por supuesto, con la inestimable colaboración del abogado, quien, presuntamente, ha encontrado monumental veta en el filón. Le sugiero la participación directa en destacados programas que proliferan en estas ínsulas baratarias.
“El Mundo, en boca del abogado…”. Ya metimos la pata una vez y ahora no nos trincan. Pues sí, el susodicho, en la autonómica, faltaría más, la de más audiencia en Canarias, tanto versión vídeo como versión audio, quiere pagar con la misma moneda. Desde que inventamos aquello de ‘pondré al asunto en manos de mi abogado’ –cuando no de mis abogados–, estamos meando por fuera de la bacinilla con más frecuencia de la que sería deseable. Si la guardia civil llamó al detenido ‘cabrón’, qué menos que devolver la moneda calificando al médico de ‘hijo de puta’. Es lo que denomino favor por favor.
Algún periódico ya colgó la pertinente encuesta para demostrar científicamente que el culpable del desaguisado es fulanito de tal. Y hace dos días comentábamos que nos olvidamos de la presunción de inocencia. La radio de Willy montó guardia en El Mojón y, en opinión de los consultados (no especifica cuántos), la falta de medios es la causa de tantos errores. Porque yo me hice una vez un morado y casi no me creen que se produjo por una caída. Ahora, en el supuesto de esta pobre criatura, hacemos crítica por todo lo contrario. Isabel de Luis, otrora maestra en el Tomás de Iriarte portuense, soltó lo que pudo y más. Y no pasa nada, oiga, no pasa nada.
No vamos a hacer leña del árbol caído. Que te crees tú eso. Si podemos lo desmenuzamos y lo dejamos más chiquito que el compost. Me pongo la chaqueta, me quito la chaqueta, saludo a un policía nacional, abro el maletero del coche, miro hacia la cámara que está en lo alto, arranco, aparco un fisquito más adelante. Si se cree Garzón que él solo sabe hacerlo, va arreglado.
Y muchísimos tertuli…anos. Expeliendo y excretando, como su propia terminación indica. Inculpando y condenando. ¿Mañana? Mañana será otro día.