domingo, 13 de diciembre de 2009

Paisaje conejero

Lo de Lanzarote no tiene nombre. Ni apellidos. Creo que tampoco solución. La clase política –lo de clase va a posta– parece regirse por unos derroteros tan extraños que de un pueblo a otro pueden significar la noche y el día, el haz y el envés, la cara y la cruz (pile ou face). El espectáculo que nos vienen ofreciendo los diferentes grupos, es digno de enmarcar. Merecen sus actores ser conducidos a las Montañas del Fuego, al Islote de Hilario, más concretamente, y ser depositados con sumo cuidado en los recovecos para que se vayan ‘dorando’ poco a poco. No, ensartarlos no, que no llega a tanto mi crueldad. Aunque, a decir verdad, medio pollos sí que son.
Hace bien poco podías verlos a todos juntos en Mancha Blanca rogando a la Virgen de los Dolores que se produjeran hechos milagrosos, a saber, más que dolores, partos de esta guisa. Porque mira tú que hay que ser retorcido para llegar a estos extremos. Está haciendo buena falta otra erupción volcánica. Que no expulse, sino que barra tanta escoria. Que los vaya dejando en cada cruce, cual escultura manriqueña, y, a ser posible, que el abundante viento los menee un fisco. Lo malo es que no van a producir energías limpias.
El Cabildo es fruta apetecible. ¿Por qué será? Los ayuntamientos de Arrecife, Tías, San Bartolomé, Teguise, Yaiza (¿se salvan de la quema Tinajo y Haría o, a lo peor, no?) fluctúan que es un disgusto contemplarlos. Se mueven cual palmeras datileras. No hay zoco que los proteja. Imputados y pringados, a punta pala. Tenemos la impresión de que en Tahíche no hay centro penitenciario. Más bien, una escuela de ciencias políticas de altos vuelos.
La isla de los volcanes. Lava y salitre, jable y natero. De un lado. Corrupción y navajeo. Blanqueos (que no de blancos caseríos) y chamusquinas (que no de paisajes quemados). Del otro. Se espera con impaciencia la primera tesis doctoral que trate en profundidad tan peculiar temática. De vergüenza. Menudos cangrejos, que no jameítos.
Lo mismo mañana lunes comenzamos la semana con mayor alegría.