martes, 1 de diciembre de 2009

¿Y ahora, qué?

Los medios, y no tan medios, de comunicación se dieron ‘gusto’ la pasada semana con el padrastro de la niña de tres años “violada, quemada y golpeada”. Las cadenas de televisión emitieron imágenes a porrillo. Se dio todo lujo de detalles y el estigma marcó huella indeleble. Cada cual dictó sentencia por vía sumarísima. No hizo falta la foto con el ‘se busca’ debajo, porque de ello se encargaron los advenedizos. Cuando la niña, desgraciadamente, murió, volvimos a asestar certera puñalada al vil maltratador. Porque la pena de muerte más tradicional se antojaba escaso castigo para tan execrable crimen. En corrillos de taberna, leña al mono que es de goma. Las asociaciones de cualquier cosa salieron a la palestra a voz en grito. Incluso una llegó a manifestar, una vez aclarado el entuerto, que fue un alivio que la muerte de la niña no haya sido causa de los malos tratos. Sin comentarios.

Cierto es que el informe médico inicial debe ser la vergüenza de toda la clase sanitaria, pero ni un plumilla recordó lo de la presunción de inocencia. Ya se secaron las fuentes y las azucenas están marchitas. Y aquellos que tuvieron ante sí un micrófono dispararon a mansalva. Tertulias, peñas y círculos acapararon audiencias. El pobre infeliz fue cortado en rodajas. Y no una vez. Que ojalá, como mal menor.

¿Y ahora, qué? Pues nada. La falta de escrúpulos hará que todo vuelva a la normalidad y donde dije digo, ahora digo diego. ¿Deontología? ¿Ética? Eso no se mama en facultad universitaria. Pero tampoco estando de pingoneo en el tresillo de la sala (algunos lo llaman plató). Voy al baño. Tengo la imperiosa necesidad de vomitar ante tanta náusea. Ni siquiera el conocer que un tal Guillermo García (¿lo llamarán Willy en casa?) era el más guapo de España (ver Canarias 7, edición de ayer), me sacó del abatimiento. Periodistas. Bazofia. Espingarda. Hidrocéfalo. Merluzo. Pelagato… Eso, vocablos sueltos, sin hilo conductor.

Lo malo es que el abogado defensor está adquiriendo tanto protagonismo mediático, haciendo tantas y tantas apariciones, que me da por pensar más cosas raras. Si pretende aprovecharse y sacar tajada le recomiendo mesura; que no me parece correcto el que ahora se meta en estos fregados, en estos chanchullos. Si su premisa es dejar trabajar a la justicia, predica con el ejemplo.

Espero que mañana me halle más recompuesto.