martes, 12 de enero de 2010

Comprensión lectora

Si te la das de erudito,
seas pinche o abogado,
procura tener al lado
un diccionario chiquito.
En él a mirar te invito,
porque el verbo COMPRENDER
es más que saber leer,
y aunque difícil se antoja,
aun con neurona coja,
un milagro puede haber.

Y no es fácil, ya lo sé,
mas es labor del docente
indicar al inocente
el camino que le dé
-harto esforzado lo ve-
un fisco de COMPRENSIÓN;
siendo ésta la lección
que marque huella indeleble,
si no tendremos un mueble,
pero vacío el cajón.

Ánimo, ya estamos casi a mitad de mes. Aprovecha los libros que te dejaron Los Reyes, quítalos de la estantería -ya sé que hacen juego-, y ponlos en la mesa de noche. Abre al menos uno de vez en cuando, lee, y cada dos o tres páginas cierras los ojos y repite conmigo: ¿qué he leído? No hay de qué. Hasta mañana.