jueves, 28 de enero de 2010

Demagogia


Las argucias de los políticos parecen no tener límite. La suspensión en Puerto de la Cruz de dos significativos eventos en el área cultural ha provocado muy diversas reacciones. Los argumentos del concejal pueden considerarse demagógicos. Porque decir que con esa supresión se va a conseguir que algunas familias no se mueran de hambre, no se sostiene sino en determinados ambientes pueblerinos. Los escépticos podríamos argüir, sin muecas ni posturas ecológicas, que la reducción de los sueldos de concejales, cargos de confianza, campañas publicitarias a –o en– determinados medios, supresión de asignaciones por asistencias a plenos y comisiones, gastos de protocolo, dietas, etc., etc., bien podría suplir la anterior y drástica medida. Además, tengo entendido –fuentes dignas de todo crédito– que ya no es menester gabinete de prensa, porque una agencia externa se encarga de tal cometido.
Dicho lo cual, ahora se me dirá que mi planteamiento sí que es pura demagogia. Porque la sufrida clase política no está para dispendios tales. Que una cosa es ser generoso en las expresiones verbales en una rueda de prensa y otra bien distinta el que me resten unos bastantes euros a fin de mes. Dicho en román paladino: una cosa es predicar y otra bien distinta dar grano. Y la prédica suele ser la primera lección que aprende todo bicho viviente que accede a un cargo. Pero mi bolsillo es mi bolsillo, déjenlo quieto.
Si de mí dependiera, yo rogaría a los portuenses que hicieran todo lo posible por dar mayorías estables en cada elección: once para unos y diez para el resto. Si no funciona, invertir los términos en las siguientes. Lo malo es que no estoy convencido de que esta propuesta convenza a Marcos, porque no recuerdo ahora mismo si alguna vez ha llegado a obtener ese número de concejales (sin contar su procedimiento favorito: las mociones de censura). De esta manera cada cual sería responsable de sus cuatro años. Porque Puerto de la Cruz no se merece estar sumida siempre en el ‘y tú más’. Y cuando el Puerto tiembla, todo el Norte se estremece; y si el Puerto tose, a Los Realejos, Orotava y resto de municipios les entra un resfriado de no te menees.
Como estoy viendo los toros detrás de la barrera, se me tachará de ignorante. Mientras, sigan enchufando a todo el que puedan (en todos). Cuando tengan ese capítulo –el de estómagos agradecidos– bien surtido, saquen a colación las penurias de algunas familias. Viste bien y da votos. Por cierto, un estudio ha dicho que La Victoria es uno de los escasos municipios de Canarias que cumple con todos los indicadores de saneamiento económico-financiero. Manolo Correa debe alegrarse de no ser tan mal gestor. Los censurados de Puerto de la Cruz sí lo han sido a tenor de que en cada rueda de prensa de ahora mismo sólo se dan datos de deudas por todas partes. Me gustaría que levantaran la mano los consistorios que no deben un buen puñado de billetes.
Déjalo estar, demagogo. Mañana más.