sábado, 9 de enero de 2010

Inconcebible

En la mañana de ayer tuve que ir al ayuntamiento de La Orotava. De regreso, al parar un momento en La Perdoma, y mientras cambiaba de cedé en el coche, pude escuchar que en Radio Realejos entrevistaban al primer teniente de alcalde del Consistorio de la Villa de Viera. Ocurrió en el mismo instante en el que el entrevistador –es un decir– lo interrumpía de manera tajante (tal y como lo lees), porque debía manifestar su descontento ante una llamada telefónica que no habían pasado a antena. “Este programa lo dirijo yo y tengo ordenado cómo se deben hacer las cosas. Y es así, y punto. Porque aquí trabajamos y no es como Radio Nacional en que bla, bla, bla”. Me remito a la grabación.
Obviamente no pude ver la cara que se le quedó al concejal de Cultura, Tomás Pérez. Puede que haya pasado olímpicamente, que es lo que vienen haciendo los responsables de administrar los dineros públicos sin que nadie ponga coto a desmanes tales indicando cuáles son los objetivos de una radio pública, sostenida con dinero de los impuestos ciudadanos y en la que debe imperar, por arriba de todo, el rendibú hacia quien, libremente, la sintoniza. Tampoco sé si el ‘rociado’ era para el técnico que ocupaba en aquellos instantes la mesa de control, aunque me imagino que sí, porque el resto del personal de la emisora estaría realizando otros cometidos (entre ellos, estimo, el propio director).
Cuando se ha llegado al extremo de no saber diferenciar entre lo público y lo privado, cuando las normas éticas de comportamiento brillan por su ausencia, cuando se subordina el interés general al gusto y conveniencia de cada cual, cuando se aprovechan miserablemente espacios, tiempos y recursos generados con el sudor de los vecinos para ser desviados en comportamientos espurios en pro de la obtención de réditos empresariales, cuando el trasvase chabacano del léxico nocturno es moneda de cambio en las mañanas radiofónicas…
Podría volver a recordar cómo debe y tiene que hacerse una entrevista; podría rememorar intervenciones solapadas en ferias de turismo o en la inauguración de viviendas sociales; podría recapitular acerca de utilizaciones a destajo de líneas telefónicas (antes, cuando uno era colaborador, se trataba de fijos, ahora son móviles), pero no me corresponde intentar poner las cosas en su sitio, establecer lo que el genial don Domingo, el de La Hoya, mentaba como ecuanimidad. Oswaldo tiene bastante con sus jaquecas y migrañas (pues que lo deje). El resto de concejales del grupo gobernante nada pinta. Y de verdad que siento exteriorizarlo así, pero a la vista están los resultados. PP y PSOE, unos en el gobierno anterior y los otros hasta el otro día, miraron para otro lado. Mientras los políticos ‘pasan’, las consecuencias de estos desmanes son sobrellevadas por unos profesionales íntegros. Tanto que hace unos días se concertó una entrevista con alguien de este pueblo. Cuando llegó a la emisora manifestó abiertamente que si la misma se la iba a hacer quien no sabía guardar el debido respeto a las opiniones de los demás, se marchaba para casa. Ni que decir tiene que la citada entrevista sí se llevó a cabo, porque en Radio Realejos hay un equipo serio y competente, formado por gente preparada y que sabe lo que significa ponerse ante un micrófono, que se guía por el acatamiento de un código de conducta impecable. Pero en todo colectivo, desgraciadamente, hay una oveja negra, un lunar, un tumor (lo de maligno o no deberá ser dictaminado por las altas esferas).
Las opiniones son libres, pero los hechos son sagrados. En este comentario de hoy no he informado ni me he entrevistado, sólo he opinado. Pretendiendo ser algo egoísta, me gustaría que los muchos que comparten el parecer también lo dieran a conocer en el foro que consideren adecuado. Ya que la Corporación no quiere, a lo mejor nosotros podemos limpiar esta radio pública para que vuelva a imperar la armonía, la alegría, el buen hacer y retorne al referente que fue. No podemos seguir callados y tragando porque es mucho lo que está en juego. Dieciocho años no se pueden tirar por la borda. Si un marinerito quiere bogar por su cuenta, que se quede en tierra y lo haga en la azotea de su casa. Bastante bazofia tenemos ya en el espectro televisivo.
Descansemos que mañana es domingo.