martes, 26 de enero de 2010

La gripe A

Íbamos a caer todos como pollitos. Los protocolos de actuación en colegios, hospitales y otros lugares en los que la presencia humana es significativa, se activaron hasta extremos insospechados. Nuestros hijos y nietos aprendieron a la perfección cómo debían estornudar y lavarse las manos cada dos por tres, es decir, seis veces por hora. ¿Y qué? Y nada. Esto es bueno, no te lo discuto. Pero ese no es el quid de la cuestión. El asunto trasciende estas nimiedades. Se declaró una pandemia. Puede que variando los parámetros. ¿Por qué?
Amigo mío, poderoso caballero don dinero. La potente industria de los laboratorios farmacéuticos fabricó hasta lo que no tenía que fabricar. Los gobiernos se disparataron comprando vacunas. No se apuren, se decía, que hay para todos. ¿Quiénes se vacunaron? Yo no, ¿y tú? Conozco muy pocos profesionales de la medicina que lo hicieron. De todo el equipo que había en la unidad de hemodonación y hemoterapia en la que fui a donar la pasada semana, sólo una persona había hecho uso de la misma. Atisbamos centros docentes cerrados a cal y canto, alumnos y profesores encerrados en sus casas durante una o dos semanas, ayuntamientos clausurados porque los políticos habían sufrido terribles consecuencias… ¡Leche cacharro!
¿Qué vamos a hacer con todo el material sobrante? ¿Lo podremos cambiar por lo que necesitan los damnificados de Haití? ¿Por qué permanece callada la OMS? ¿No hay nada que decir, no hay nada que aclarar, no hay una disculpa de por medio?
Entre esto y las cosas bien hechas –Paulino dixit– en el concurso de la TDT, vamos servidos. El paro aumenta, pero lo peor de la crisis ya ha pasado. El presidente, aun con un ligero tirón muscular, finalizó la media maratón. Rita se dio gusto metiendo la jambe allá en Fitur (bueno mete la lengua –se trabuca, no me entiendas mal–, cada vez que abre la boca), Saavedra juega al golf, Zerolo al aquí te pillo, Amaro a la escondidilla…
Me voy a caminar. Si encuentro algo positivo, lo contaré mañana. De lo contrario, escribiré de lo mal que está el piche en calles y carreteras. Y la circunvalación de La Longuera va bien; en dos o tres años más la inauguraremos con la primera subida pedestre cronometrada desde el Loro Parque hasta el futuro parque temático de El Bosque de La Gorvorana. No dejaremos participar africanos para que gane… A tenor de ciertos editoriales estoy apátrida perdido. Hasta la próxima.