viernes, 12 de febrero de 2010

¡Ay, Cristina!

El PGO de Santa Cruz sigue adelante. Tratamos, asimismo, la Ley de Igualdad. Hablamos de la importancia de los radares, porque te permiten, eso dijo uno, un margen de hasta tres horas para actuar (después te lo explico) y Cristina Tavío, eminente oradora y profunda conocedora de las picaduras de los sebadales, afirma rotundamente que el dichoso radar sirve para muy mucho. Y es que, alega ella, que no yo, es muy difícil “preveer” los fenómenos meteorológicos adversos. Sí, Cristina, te estás haciendo más ‘popular’ cada día. Por supuesto que es harto complicado el “preveer”. Se me antoja que hasta imposible. Cuando tengas oportunidad, a lo mejor Manolo te da norte de este comentario, cómprate un buen diccionario o un manual de dudas. Y resuelve tus serios problemas. Porque a una parlamentaria debe exigírsele un fisco más de conocimiento. Y no basta con una sonrisa de oreja a oreja ni con una mirada profunda.

Manifestado lo cual voy al mío y hallo en ‘prever’: referido a algo futuro, conocerlo o creer saberlo por anticipado, generalmente a raíz de determinados indicios. Es lo que hace, exactamente, la agencia estatal de meteorología. Me indica, además, el diccionario que ortográficamente es incorrecto “preveer” y distinto de “proveer”. Se conjuga, obviamente, como “ver” y, por consiguiente, su participio es “previsto”.

Todo esto ocurrió en la primera sesión parlamentaria, tras un largo, como siempre, periodo vacacional (pero están haciendo otras cosas). Y al que señaló que el radar te da un margen de tres horas para actuar, se me ocurre mostrarle mi total escepticismo, porque en ese lapso muy difícil lo tiene su señoría para incrementar el cauce de un barranco o para poner el tubo de desagüe un fisco más grande.

Y que las obras se siguen haciendo rematadamente mal, si me permiten, lo hallamos en la eterna vía de circunvalación del barrio Toscal-Longuera. Me apuesto medio euro a que si cae un palo de agua como esos que nos han visitado con anterioridad, los imbornales que han ubicado en los pretiles se van a estallar de risa cuando vean el líquido elemento circulando raudo y veloz para la rotonda ubicada en la bajada al Maritim. Si pierdo la apuesta, invito a un cortado con el otro medio euro (céntimo arriba, céntimo abajo, Zapatero dixit).

Un consejo, Cristina: créate un blog como Dulce y expresa allí tus saberes. Tiene la ventaja –me pasa también a mí– que lo mismo no te leen. Y así puedes pasar desapercibida o inadvertida. Menos mal que cuando alguien sube a la tribuna de oradores, el resto del personal está durmiendo la siesta o palicando con el compañero de asiento. ¿No me crees? Fíjate bien en la grabación y observarás el caso que te estaba prestando Antonio Castro? ¡Ay, pandilla!

Hasta más ver.