domingo, 7 de febrero de 2010

Escuela de Las Dehesas (2)


Se reitera, por último, las felicitaciones a la profesora, Dª Etelvina Padrón (en uno de los breves de El Clamor Público (Puerto de la Cruz, 17-marzo-1918, año I, nº. 20, pág. 3), alusivos a las sesiones del ayuntamiento, concretamente a la de 13 de marzo de 1918, se indica: Resuélvese favorablemente una instancia de Dª. Etelvina Padrón, quien solicita en ella una gratificación de 200 pesetas para poder concurrir a las oposiciones de ingreso en el Magisterio nacional, que han de tener lugar en La Laguna), que tan hábilmente despierta la inteligencia de sus pequeños discípulos, y a los entusiastas protectores del centro.
La iniciativa de los vecinos de Las Dehesas mueve a otros colectivos a seguir sus pasos. Al menos eso se deduce de la lectura del apartado ‘Pro-cultura’, del bisemanario portuense El Imparcial (29-noviembre-1913, año I, nº. 23, pág. 1), en el que se informa de la constitución de otra sociedad de instrucción en Las Cabezas, con la idea de crear un centro educativo en la zona de El Esquilón, a funcionar desde los primeros días del año siguiente. Supone el apoyo municipal a la iniciativa: Así es de esperar teniendo en cuenta su constante labor en pro de la enseñanza y sus deseos de proporcionar a la niñez los medios necesarios para adquirir la cultura que en su día será piedra angular de mayores empresas.
Y tras este inciso, volvamos a la escuela de Las Dehesas. Porque algo raro debió ocurrir en aquella aparente tranquilidad existente, donde todo eran parabienes y buenas intenciones. Al menos, eso creemos entender de la lectura de la información aparecida en ‘Cartera de sueltos y noticias’ del orotavense Vida Moderna (19-febrero-1914, año I, nº. 32, pág. 3). Que transcribimos en su integridad:
En la tarde del 13 del actual penetraron en la casa-escuela que, en el pago de La Dehesa, jurisdicción del Puerto de la Cruz, tiene D. Ramón Martín Díaz y desempeña su esposa Dª Etelvina Padrón y Abreu, los sujetos Esteban Alvarez Hernández, Pablo Delgado Fuentes, Pedro Pérez Luis, Francisco Hernández García y Pedro Pérez Correa, y sin previo permiso de la referida Sra., y a presencia de sus discípulas, se llevaron todo el menaje de la referida escuela, así como un billete de cien pesetas que guardaba en un ejemplar de Historia de España, sin que le valieran nada las protestas que hizo Dª. Etelvina, al no encontrarse presente su esposo.
Instruidas las oportunas diligencias por el Sr. Juez municipal del vecino Puerto, fueron remitidas al de Instrucción del Partido, al que fueron también entregados, y conducidos por la Guardia civil en clase de detenidos, los expresados individuos, a quienes se les puso en libertad, hasta el total esclarecimiento de los hechos y depuración de la pena a que hubiere lugar.
Días después aparece publicada la pertinente aclaración, bajo el título de ‘Remitido’, que firmada en Puerto de la Cruz el 28 de febrero de 1914, es dirigida a Vida Moderna (5-marzo-1914, año I, número 34,  página 2) por Pablo Delgado Fuentes, Esteban Álvarez Hernández y Francisco Hernández García. Era del siguiente tenor literal:
Muy Sr. Nuestro: En la sección titulada “Cartera de sueltos y noticias” del periódico de su digna dirección, correspondiente al jueves 19 del mes que hoy fina, se dice que en la tarde del 13 penetramos los firmantes en la casa-escuela que en el pago de la Dehesas de esta jurisdicción tiene D. Ramón Martín Díaz y que desempeña su esposa Doña Etelvina Padrón y Abreu, y que sin previo permiso de la referida señora y a presencia de sus discípulas nos llevamos todo el menaje de la referida escuela, así como un billete de cien pesetas que guardaba en un ejemplar de Historia de España, sin que le valieran nada las protestas que hizo Doña Etelvina, al no encontrarse presente su esposo.
No es nuestro ánimo hacer en esta ocasión nuestra propia defensa.
Del dominio público es que para retirar de dicha escuela los referidos muebles, en virtud del derecho que nos asiste, requerimos, no obstante, la presencia del Sr. Notario de esta localidad, en la que somos generalmente conocidos como Presidente, Secretario y Vocal, respectivamente, del Consejo de Administración de dicho Centro de enseñanza por nosotros creado. Así, pues, como quiera que el suelto de referencia publicado en su semanario hace afirmaciones completamente inexactas y se nos calumnia e injuria con falsas imputaciones, de las que enérgicamente protestamos, rogamos a Vd. tenga a bien rectificar esa noticia que, por su naturaleza, es de las tenidas en el concepto público por afrentosas; rectificación que no le será difícil llevar a cabo informándose debidamente de la verdad de lo ocurrido, evitándonos así la enojosa determinación de recurrir a los Tribunales de justicia en defensa de nuestro honor y prestigio.
Al complacer a los remitentes con la inserción del comunicado, el periódico aclara a continuación:
Por nuestra parte no hay, no puede haber, ofensa, pues cual resulta de la simple lectura del suelto de que se trata, nos limitamos en el mismo a dar cuenta de un hecho denunciado, y que dio lugar a las correspondientes diligencias sumariales. Mientras sobre ello no recaiga una resolución firme, nos abstenemos de expresar si faltó a la verdad el denunciante o si faltan a ella los denunciados. Esa investigación, esa depuración, no nos concierne, sino a los Tribunales de Justicia.
Por manera que personalmente no nos consta nada. VIDA MODERNA se limita a dar noticia al público de lo que en dichas diligencias en definitiva se resuelva.
Y con la misma imparcialidad que informamos sobre la denuncia, no tendríamos inconveniente en publicar la noticia del sobreseimiento, si éste se dictase en la aludida causa.
Y como la sinceridad preside nuestros actos, no tenemos obstáculo en afirmar que hasta que recaiga un fallo condenatorio no tenemos por qué “fallar” oficiosamente nosotros, ni poner tacha a la caballerosidad de aquéllos, sometida a la alta apreciación de los Juzgadores.
(finalizaremos mañana)