viernes, 5 de febrero de 2010

GomeraVerde.com


En este periódico digital he tenido la oportunidad de echar una visual a las imágenes que daban fe de las generosas lluvias del pasado 1 de febrero. El 1F, que ya se menta, dado nuestra terrible afición a las siglas, al igual que el 31M, el 16N y cuantas otras quieran ustedes añadir. Unos vídeos me transportaron a las presas de Chejelipes, Mulagua, Amalahuige, a las cascadas de Agulo y al barranco de San Sebastián. Salvo la de Las Rosas (Agulo) el resto de presas gomeras se hallan completamente llenas, lo que me satisface enormemente porque el futuro inmediato está más que garantizado. Amén del verde manto que se ha adueñado del paisaje. Me congratula, además, que La Encantadora (Vallehermoso) haya vuelto a niveles más satisfactorios que los que pude contemplar en el pasado diciembre cuando una vez más fui a echarle el consabido pan a los patos que allí habitan.
Sabido es de la mayoría de visitantes de este blog que mi relación –sentimental, si se quiere– con La Gomera son más que evidentes. Desde aquel lejano verano de 1962 en que me llevaron al antiguo campamento de El Cedro, las visitas se han continuado de una manera más o menos sistemática. Y a GomeraVerde.com le debo además la gratitud de haberme ubicado, en su apartado de ‘La foto’, algunas instantáneas de mis andanzas por aquellos lares. Creo que el responsable de la publicación que se deja mentada en el título es de Agulo, según  me ha soplado el buen amigo de La Villa, Manolo Arteaga. Vaya, pues, desde este foro público, mi reconocimiento y afecto.
Observando vídeos e imágenes estaba y me viene a la memoria que cuando diciembre de 2008 se hallaba, como se suele decir, con la ‘proa p´al marisco’, también hubo unos lindos aguaceros. De aquellos momentos sí poseo algunas fotografías, de las que ahora rescato las que inserto en el presente comentario. Datan, con exactitud, del 30 de diciembre de ese 2008, cuando el barranco de San Sebastián –también el de Playa de Santiago– llevó agua hasta para regalar.
El verdor hará acto de presencia en todo su esplendor y La Gomera invitará al visitante a muchas actividades relacionadas con la naturaleza. Y este husmeador de rincones, parajes y paisajes, intentará seguir buscando huecos para las escapadas de rigor. Porque sé que allá hay buenas gentes que te acogen con cariño y que hacen todo lo posible para que te sientas como en casa. Y en mi caso particular obvia manifestarlo porque La Gomera es mi casa.