martes, 16 de febrero de 2010

Perseguidos

Pensaba bajar al Puerto este pasado fin de semana, pero lo voy a dejar pendiente. Al socaire de la ñamera deben estar ocurriendo fenómenos políticamente adversos. Las otroras tertulias en la Plaza del Charco, tan ricas en democracia, han degenerado en insultos, acusaciones, dimes y diretes. Pero lo verdaderamente lamentable es que se han sumado al carro los propios políticos, aquellos en los que depositamos nuestra confianza para que nos representen. Y, por lo visto, lo único que representan es el papel de malos de la películas. Los del grupo de gobierno y los de la oposición. Nadie quiere quedarse atrás en este cúmulo de despropósitos.

Circulan, dicen, listas negras de perseguidos. Pero los perseguidores son los de uno y otro bando. Nadie da el brazo a torcer, porque anda en juego el futuro de mucho dinosaurio (político, por supuesto; que yo en cuestiones personales, a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga –dónde habré escuchado yo esto antes–). Se deben varios millones de euros, los proveedores están saltando por El Penitente, el personal del ayuntamiento está tan asustado que piensa esconderse en cualquier tienda de descuento duro y camuflarse entre tanto cliente, los concejales y personal de confianza no cobran desde hace…

Esa última oración del párrafo precedente no la ha escuchado bicho alguno desde que Franco estiró la pata. Habrá miles de problemas, se tirarán los trastos a la cabeza, pondrán de escudo a despedidos, juicios, teles locales o el entierro de la sardina, pero jamás escucharás que el concejalito x ha dejado de percibir sus emolumentos bien antes de finalizar el mes.

Qué pena de Puerto de la Cruz. Se han venido sembrando tantos barros que el lodazal es impresionante. Y entre tanto escupitajo olvidamos que la ciudad es eminentemente turística. A la que estamos adhiriendo la etiqueta más inadecuada en unos momentos en que la crisis asola el panorama. Parece ser, lo que está a la vista no requiere espejuelos, que a la clase política (vaya manía de mentar lo de clase, si es lo menos que tienen) se le importa un chicharro de la punta del muelle.

Me gustaría que repasaran hemerotecas. Cada vez que Marcos Brito accede al poder ocurre tres cuartos de lo mismo. O los socialistas tienen mal perder –lo ignoro– o al nosécuántasveces alcalde le encanta el chanchullo –lo ignoro, asimismo–. He escuchado cómo, para estas situaciones, alguno manifiesta lo de detenta el poder, más que ejercerlo. Pero ello es totalmente incorrecto, porque detentar significa ejercerlo ilegalmente, que no es el caso mientras la moción de censura sea una figura más del ordenamiento jurídico.

Mientras en Puerto de la Cruz no haya un gobierno mayoritario, seguiremos con estos espectáculos denigrantes. Pero si luego las mayorías no son capaces de planificar y actuar con ecuanimidad… En fin, así nos va.

Aunque la alerta por fuerte oleaje finalizó, me quedé en el Realejo. Más adelante, ya veremos.