jueves, 18 de marzo de 2010

Colas y atascos


Dije –escribí– hace unos días que no estaba sujeto a las consecuencias de las colas intempestivas (mañaneras). Era un planteamiento teórico –el estado jubiloso me lo concede– que se ha visto truncado por cierto problema de índole familiar. Y ahí he estado sumergido en la vorágine. Porque aludir a la TF-5 en los amaneceres de los días laborables y en las jornadas lectivas universitarias, es sinónimo de atasco permanente y colas interminables.
Mientras avanzas de manera renqueante y quemando embrague, o estás sujeto al pavimento por cierta atracción fatal, piensas, recapacitas, observas. Y la primera bombilla que se te enciende lleva nombre (y epíteto): la ‘jodida’ crisis. Sí, no te extrañe. Hemos tenido que salir todos a trabajar. Con el coche, por supuesto. Y uno para cada uno. Porque miras  a tu izquierda (si vas por el carril derecho) o a tu derecha (si vas por el carril  de la izquierda) y contemplas un auto y un conductor. En un porcentaje elevadísimo. Es una consecuencia de que trabajamos en lugares diferentes y bien distantes. Por ejemplo: facultades de matemáticas y de derecho, o de farmacia y de periodismo. Efectivamente: el perfil es de una mujer joven (algunas con L y la mayoría ya no), sobradamente preparada, a saber, universitaria. Nos ganan en todo, tú.
Pues sí, si existiese la posibilidad de que fuéramos dos en cada coche, habríamos eliminado el 50% de la dichosa cola. Y de ahí para arriba, imagínate. Luego escuchas a los que se oponen al tren del Norte. Y te quedas descolocado. Cada vez entiendo menos, pero o entramos, de verdad, en una crisis importante, o nos comemos los unos a los otros. Vamos a ver: ¿siguen quedando muchos terrenos sin cultivar? Sí, de manera tajante. Pues no hay tanta crisis. ¿Van todos los universitarios del Norte a la Laguna en coche? La inmensa mayoría. Observa los aparcamientos de cualquier facultad y luego me dices. Que sí, asimismo hay trabajadores en la zona metropolitana. Claro, por supuesto. Los que van al Sur salen aún más temprano. Pero la desgracia es impresionante. ¿No hay manera de que toda esta gente se ponga de acuerdo siquiera sea por parejas?
Dicen los entendidos, es decir los que un día sí y el otro también tienen que hacer de tripas corazón y quemar y quemar combustible, que se produce el denominado efecto acordeón: frena el primero medio segundo y el que va el doscientos cincuenta más atrás tiene que soportar una parada de tres minutos, segundo arriba, segundo abajo. Hay otro efecto curioso: en las proximidades a las incorporaciones se producen más retenciones por el carril de adelantamiento que por el que se supone que lleva más coches con todos los que se añaden al torrente. Luego, por arte de magia, medio kilómetro más adelante, se despeja el panorama y hasta alcanzas los cien kilómetros por hora. Por Guamasa, antes imposible, ahora se circula con más fluidez y allá por la entrada al aeropuerto de Los Rodeos, con tantos carriles, nuevo parón. Y como todos añoramos la antigua ubicación del Padre Anchieta, ni tres, ni cuatro (carriles), todo colapsado.
Conozco currantes que salen a las tantas de la madrugada para no coger la cola. Otros, los de horario flexible, salen más tarde por idéntico motivo. Sumados deben dar un resultado bastante generoso. Si por un causal se retrasaran los primeros un día y se adelantaran los segundos, ¿cuánto duraría el trayecto desde el Barranco de la Arena hasta la conexión con la TF-1, por ejemplo? Por favor, que alguien con más sesera que este pobre infeliz me lo explique. Y sigo con la matraquilla: ¿dónde está la crisis? Porque no te vayas a creer que también no ocurre otros días. Cito los domingos. Y vete un rato para el mirador de San Pedro, pero no mires para Rambla de Castro, sino para los que vienen de la Isla Baja. Agüita con las colas. ¿Fueron todos a echarse el pescadito? Sube la gasolina. Y a mí plin, yo le pongo siempre 10 euros.
Cuando estos días atrás he alcanzado, por fin, el hospital, el que estaba para que lo observaran detenidamente era yo. Te dejo, voy a mandarme un xumadol. Hasta mañana.