martes, 30 de marzo de 2010

¿Lo estamos haciendo bien?


Rita Martín, la cuestionada, se marchó a La Palma y almorzó con Guadalupe Taño. A los postres, parece, enterraron las hachas de guerra, se dieron un abrazo fraternal (PP-CC) y a otra cosa, mariposa. Y pensando en esto del turismo estaba, cuando se me ocurrió que sería menester que algún sesudo analista hiciese un pormenorizado estudio de los informativos de la que se menta ‘La Nuestra’. Porque el somero repaso que un servidor realizó semanas atrás, ni tiene valor científico alguno –tampoco lo pretendía–, ni puede surtir los efectos que uno al menos entiende podrían ser deseables.
Para mí que Willy García, ahora más conocido como don Guillermo García, por aquello de la chaqueta y corbata, está meando por fuera del bacín. Y aunque peque de iterativo, creo que flaco favor se está haciendo, precisamente, al turismo. El pozo de Jinámar lo hemos sufrido en la cuatro comidas del día, en los aperitivos y en las sobremesas (siestas incluidas). Espectáculo en el que no ha sido ‘La Autonómica’ un dechado de virtudes periodísticas. Pues desde la aparición del hueso en cuestión (se estima que es de un ave), hasta la limpieza de toda la basura acumulada (vi sacar el mismo bidón unas mil trescientas veces), habremos tenido entretenidos a los turistas con el serial, al tiempo que retornarán a su lugar de origen con la sensación de que por aquí se guardan demasiados cachivaches en las oquedades.
Seguidamente, una oleada de robos fue bombardeo informativo que demostró bien a las claras que bares y restaurantes (irán allí los turistas, digo yo) están en el punto de mira del golferío. Rejas destrozadas, declaraciones lastimeras demandando más presencia policial (¿autonómica guanchancha?) y máquinas tragaperras desvalijadas (ni un fisco de pena que me da).
Continuamos con el ataque reiterado (van otras tropecientas veces) de unos canes salvajes (¿los que dieron nombre a estas ínsulas?), que han destrozado muchas cabezas de ganado (en La Palma, para más inri). Acompañamos la crónica con unos primeros planos de los cadáveres, ojos desorbitados, la lengua por fuera, unas enormes manchas de sangre y, si es preciso, el mondongo (para hacer chorizos, me imagino) al aire libre.
¿Vale la pena, Ruano, Paulino, José Manuel, Willy, el vano intento de justificar el, para ustedes, ansiado nuevo cuerpo de seguridad? ¿No estarán –también con el ‘Código abierto’– contribuyendo a que ese principal motor económico no levante cabeza? ¿De qué vale tanto cacareo de ponerlo como paradigma, junto a la construcción, del fomento del empleo, si luego estamos permanentemente arrojando piedras sobre nuestro propio tejado? Fíjense, ilustres, que marginé el caso del kárate. Agüita como alguno sea inocente. Dice Zerolo que lo condenaron sin juicio. ¿Fue Willy, Miguel?
Vamos a ver, porquería y malos asuntos hay en todos lados. Y yo no observo que otros telediarios se dediquen, única y exclusivamente, a airear toda la mierda habida y por haber. ¿No hay nada bueno y agradable en las islas para conformar un telediario más decente? ¿O, al menos, más equilibrado? Están tan obsesionados que cuando un día se equivocan y ponen otro canal, sólo quieren atisbar que al PSOE le dedican más minutos. Pues lo mismo es porque están trabajando y produciendo un cúmulo informativo que ustedes no pueden cubrir pues están entretenidos en localizar cabras y conejos sacrificados a vista de helicóptero. Es como en los incendios: cuantas más imágenes, más chachi piruli se pone el pirómano de turno  diciéndose para sus adentros que le salió la jugada de la pe de la eme. Jolines, ¿no hay nadie ahí que siente un fisco la cabeza y apueste por un mínimo de equilibrio y cordura en el desaguisado? Por lo visto, no. Sigan con el ventilador encendido. Pónganlo al diez. Que gire a toda velocidad para que los olores se propaguen y se expandan bien lejos. ¡Ah!, revisen contenidos. No nos den lo mismo en desayuno, almuerzo y cena. Parecen los atascos cotidianos de Julio Luengo, Belén María y la TF-5. Por cierto, si algo debo salvar de la quema, me quedo con el ‘Buenos días, Canarias’. Ayuda mucho el que puedo permitirme ahora el lujo de observarlo desde la cama y estoy más relajado tras el descanso nocturno de rigor. Soy consciente de que Estíbaliz no me va a perdonar, cuando ella tiene que levantarse a las tantas. Todo llegará. Sólo es necesario cumplir años.
¿Por qué la mento a ella y no a Roberto? Los realejeros somos así.  ¡Ah!, me he referido a informativos al estilo clásico (los telediarios). Claro que hay otros programas con fundamento, faltaría más.
Hasta mañana en que despediremos marzo. Sean buenos.