lunes, 1 de marzo de 2010

Teles locales


Hace ya unos cuantos años tuve la oportunidad de impartir una charla en la Facultad de CC.II. en la Universidad de La Laguna. De cuando la proliferación de teles locales era tal que apenas había tiempo para zapear en un solo sentido, porque intentarlo en los dos suponía quedarte dormido por el camino. De la misma extracto unos párrafos. Dejo a tu consideración el pensar si se pueden seguir extrapolando al año 2010. Y espero, como muchos de ustedes, que se produzca de una vez el apagón analógico.
“Con tales precedentes, el deseo de celebrar el nacimiento de  las televisiones locales estaba a flor de piel. Porque lo cercano, lo cotidiano podía pasar a formar parte del bagaje informativo. Mas nuestro gozo en un pozo. Y puede disculparse altibajos en la calidad por carencias técnicas, así como a la falta de personal capacitado. Pero sí que es grave la renuncia a la imparcialidad, poniéndose al lado del mejor postor político o económico. Y no lo cuestiono, pero que se diga. Que no se nos llene la boca hablando de objetividad, cuando todos sabemos que es prácticamente imposible. Y produce cierto repelús el que se tilden de informativos a unos folletines televisivos en los que se vierten opiniones a mansalva”.
“Me recuerda un concurso convocado por una de las tantas para hacerse con los servicios de presentadores y presentadoras. Se les exigía juventud –debe ser por aquello de que la veteranía es un grado–, buena presencia, guapos-as, simpáticos-as y un no muy largo etcétera. Todo los requisitos referidos al físico. Del ‘coco’, nada de nada. Ni siquiera se aludía a que supieran leer. Basta con que sea mona. Cuanto más, mejor, añado yo”.
“Prolifera el culto al ego, a la imagen. Se suceden espectáculos en los que el entrevistador es el protagonista, tanto que se entrevista más que entrevista. El verbo transitivo es reconvertido en reflexivo por mor de habilidades retóricas. Y ejemplos significativos en teles santacruceras están siendo imitados por el Norte. A Salvador García, periodista y edil portuense, que no disimula su afición parlante, se le ponía cara de asombro cuando un presentador-locutor norteño le hacía una entrevista el martes de las Fiestas de Julio en la Ciudad Turística, utilizando giros de muy difícil asimilación. Bien pudo el entrevistado responder a cada disertación con el tú lo has dicho. Son vanos intentos de ampulosidad que rayan la petulancia”.
“Hay gente sin preparación alguna, que ni siquiera sabe leer. Eso sí, como antes dije, bien mona. Que confunde los verbos emanar y manar con lo que te suelta un elegante ‘emanaba un chorro’ y se queda tan fresco. Como si el chorro ‘emanado’ le hubiese llegado de pleno al hocico”.
“Se realizan tertulias en las que se tratan temas de hondo calado social, de capital importancia en la problemática actual, siendo los tertulianos gente que conoce el asunto de oídas. Con un moderador, cuyo conocimiento del tema, es aún inferior al de aquéllos. O las encuestas antes reseñadas, preguntando a cuatro paisanas que pasan frente al estudio, que ya conforman la opinión pública, para luego tratar, a título de ejemplo, acerca del acoso sexual en los trabajos. Y has tenido que tragarte las declaraciones de la solterona reprimida, que casualmente pasaba por allí, a la que conoces de toda la vida y que ha dicho una mentira más grande que sus deseos vehementes de que el acoso se produzca. No me tilden de machista, porque fue, llana y simplemente, un hecho constatable”.
“De la lucha canaria, deporte que practiqué en mis años mozos hasta que me dieron cuatro costalazos bien sonados, ni tanto ni tan poco. Ni tan poca cosa era antes, como exagerado es el endiosamiento actual. Y luego para escuchar cosas como éstas: onde estaba, yo vía, los vamos, lo trancó, lo garra, lo levantó p´arriba... O en el partido Marino-Armeñime, jugado allá por Chasna y retransmitido unas quinientas veces por Tele Italia, en el que al hacer acto de presencia la niebla y casi imposibilitar el desarrollo del encuentro, el locutor manifestó que la niebla iba “in cresciciendo”. No me extraña, en una de las que pueden considerarse más serias hubo, hace poco, un intento de ‘prevarisación’ que resultó, cuando menos, entretenido”.
Juzguen ustedes mismos. ¿Hemos o no mejorado?