domingo, 11 de abril de 2010

Año transitorio


El 2010 será un ‘año transitorio’. Lo ha dicho Rita Martín, todavía consejera de Turismo, y habrá que creerle. Por año transitorio se entiende aquel que es pasajero, temporal, que no es definitivo. Mejor entonces nos acostamos y nos levantamos el 1 de enero de 2011. Pero va a ser que no, porque en mayo del susodicho habrá elecciones. Así que, corramos ‘estúpido’ velo y descansemos unos trece meses, día arriba, día abajo. Hagamos, pues, turismo, sostenible. Mientras, tengamos, por supuesto, ‘la mirada positiva’. Me explico, aquí en Los Realejos debo reconocer, aunque profundas convicciones me impiden votarle, que Manolo Domínguez, y su grupo, lo está haciendo… nada más que regular. “Los Realejos necesita ahora más que nunca de un cambio que nos impulse hacia delante”. Por supuesto, que ya hemos reculado bastante. Sin embargo, Adolfo, lo de que “no podemos seguir siendo la cenicienta del Valle de La Orotava”, ya lo dijo hace la tira de años José Vicente. Deduzco por tus palabras que nada consiguió. Yo creo que no hay que ser tan injusto con la labor del ‘otro’. No olviden los populares que aunque no estén ahora en el gobierno realejero y les sea más fácil la crítica sin ataduras, sí lo están en instituciones de superior rango. Y coalicionados con quienes aquí (des)gobiernan en solitario. Bueno, dan tumbos a ver cómo les sale.
Hay algo que no entiendo. A los dos partidos opositores en nuestro pueblo le han entrado tremendas ganas por la conservación de la casa que habitó Agustín Espinosa. Medida loable, por supuesto. Como lo es la de ‘rescatar’ la de Viera y Clavijo. Faltaría más. No obstante, hay una casa, ya propiedad municipal –la Casona de La Gorvorana, ¡vaya si la conozco bien!–, que se cae a pedazos, con ventanas y puertas rotas (cuando la ocupen, o se metan dentro por hacer una ruindad y le den fuego –tea tiene para dar y tomar–, nos lamentaremos profundamente), con una trasera (que da al nuevo parque, pero que no compensa el desaguisado de El Bosque) que produce escalofríos, y más, más y más –perdón por la parrafada–, y no conozco iniciativa alguna para que comiencen a darle un lavado de cara. Insisto, y ya es de propiedad pública (corríjanme si me equivoco). Hombre, la canción de ‘todos queremos más’ está bien, pero procura atender tus propiedades. Ustedes lo han manifestado: “La Ley de Patrimonio Histórico de Canarias obliga a todos los ayuntamientos a actuar cuando se produce riesgo de derrumbe en este tipo de edificios de valor histórico”. Y añaden: “más aún cuando nadie responde por su deterioro”. Es decir, en casa de herrero, cuchara de palo.
Comencé con turismo y finalizo con tres cuartos de lo mismo. La preocupación por el futuro del Hotel Maritim, ahora, es bien patente en todos. No atisbo, como medida coadyuvante, que exista demasiada presión para que la ‘eterna’ vía de circunvalación, o como demonios quieran llamarla, de Toscal-Longuera se acabe de una vez. Porque ya está bien. Esta debe ser, al decir de doña Rita, una ‘obra transitoria’, porque para darle la ‘definitiva’ (los que fuimos al cuartel sabemos lo que eso significa), al paso que vamos, es probable que el PSOE recupere el gobierno municipal en Los Realejos (pon tú el año) y le dé tiempo para inaugurar calzadas, aceras y rotondas (más conocidas por estos lares como ‘redondas’).
Pues sí, hoy es domingo y corresponde descansar. En principio no tenía nada en la mente, pero como Manolo me dejó su ‘mirada positiva’ en el buzón, aproveché la coyuntura. Y ya que me acuerdo, espero que le hayan cursado invitación al grupo municipal popular de la Villa de Viera para que, si a bien lo estiman, me acompañen en la presentación de “Pepillo y Juanillo” el próximo día 23 en La Perdoma. El socialista ya la tiene. Espero que cuando ustedes (los unos o los otros) gobiernen, podamos hacer ese tipo de actos culturales en la Casa Municipal de la Cultura (que también es mía). Ahora no pudo ser. Tengo que darle la razón a Adolfo: la fuente debió ser la culpable. Nos ‘chingó’ a todos. Disfruten lo que resta de la semana.